The Claypool Lennon Delirium – “Monolith Of Phobos”

Miércoles, 22 de Junio de 2016 | 1:20 pm | No hay comentarios
The Claypool Lennon Delirium – “Monolith Of Phobos”

Artista:

The Claypool Lennon Delirium

Álbum:

Monolith Of Phobos

Año:

2016

Sello:

ATO Records

Es inevitable que un proyecto en el que participan Les Claypool (Primus, Oysterhead, The Les Claypool’s Frog Brigade) y Sean Lennon (The Ghost Of A Saber Tooth Tiger) no llame rápidamente la atención de los curiosos. Sin embargo, si bien de entrada puede parecer que lo llamativo del combo radica en los nombres, lo cierto es que la oferta se hace particularmente interesante desde lo musical al aventurarse a fusionar el funk rock progresivo del que Claypool ha hecho una marca registrada, con el indie pop psicodélico de delicadas melodías que ha cultivado Lennon. Con este desafío por delante y en un ejercicio de equidad casi perfecta, el dúo se hace cargo de la totalidad de la ejecución instrumental (con Claypool a cargo del bajo y mellotrón y Lennon a cargo de la guitarra, batería, y mellotrón), la composición, el liderazgo en los vocales e incluso la producción.

THE CLAYPOOL LENNON DELIRIUM 01El primer tercio del álbum rápidamente sienta las bases de la entrega. El tema que da nombre al trabajo abre los fuegos, sumergiéndonos rápidamente en una atmósfera digna de un viaje a Phobos, deslizándose cansinamente hacia tierras que rememoran los trabajos de Syd Barret y que destacan por los precisos arreglos de mellotrón y un Claypool sencillo, pero acertado en los vocales. La continuación con la cinemática “Cricket And The Genie”, compuesta de dos movimientos, abandona el ánimo espacial y nos revela otra de las facetas de este delirio, dejando al bajo de Claypool como amo y señor del corte, para golpearnos desde la entrada con un inflamable y contagioso groove sobre el que se desarrolla la historia del pequeño Cricket, adicto desde su infancia a las drogas de prescripción legal (uno de los tópicos que se repite a lo largo del álbum). Por último, y para cerrar este primer tercio en que la banda muestra sus cartas, la historia del voyerista “Mr. Wright” se anota el momento más bailable y funk del álbum.

“Boomerang Baby” nos devuelve por completo al sonido lisérgico; progresa pausada e hipnóticamente, dejando espacio hacia la mitad del corte para un excelente quiebre en el estilo de las atmósferas generadas por Ray Manzarek y compañía hace más de cuarenta años. Lo que sigue  con “Captain Lariat” destaca como uno de los puntos altos del álbum. En seis minutos, la canción progresa desde sonidos que atraviesan un paisaje marino, una pesada y cadenciosa línea de bajo, quiebres de mellotrón en el estilo de los Fab Four y dos minutos finales de desatada guitarra y bajo que amalgaman cada una de las identidades del track.

“Ohmerica”, si bien puede no destacar especialmente por lo musical, se anota el único momento de crítica política del álbum, dictando sobre una base folk rock armoniosa y sutil “Sabemos cuando estas durmiendo y cuando estas despierto / pero si has sido bueno no tienes nada que temer / es mejor no cuestionar las cosas que te han dicho / porque tenemos todo bajo control”. Ya hacia el final, THE CLAYPOOL LENNON DELIRIUM 02“Oxycontin Girl” revisa nuevamente el tema del abuso de drogas y deja la pista abierta para que “Bubble Burst” y “There’s No Underwear In Space” cierren el disco. La primera lisérgica y polémica en igual medida, haciendo referencia a la vida de “Bubbles”, el icónico chimpancé  mascota del rey del pop, repasando la vida del personaje y los riesgos de alcanzar la madurez en Neverland; la segunda, espacial y atmosférica, lentamente nos devuelve a Phobos para terminar la travesía.

Uno de los riesgos que tienen los proyectos que involucran a músicos de identidad musical tan marcada como Les Claypool, es que finalmente el combo suene únicamente a ellos (un ejemplo emblemático de esto, es lo que sucede con buena parte de los proyectos paralelos de Josh Homme), no obstante, el dúo sortea sin problemas este desafío, dando origen a un trabajo que no sólo fusiona de excelente manera los estilos y escuelas de ambos músicos, sino que además logra hacer más amigable la propuesta de Claypool para los oyentes no habituados a ella, y al mismo tiempo agrega esa energía e impacto que por momentos escasea en la oferta musical de Lennon, en una ecuación que sólo tiene ganadores. En este sentido “Monolith Of Phobos” se instala sin problemas como un trabajo con identidad propia, que logra desmarcarse de los nombres que dan origen a su existencia. Para sorpresa de muchos, se han anotado un trabajo que merece con holgura estar en el playlist de lo destacado del año.

Por David Martínez

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