The Birds Of Satan – The Birds Of Satan

Viernes, 13 de Junio de 2014 | 11:32 am | No hay comentarios
The Birds Of Satan – The Birds Of Satan

Artista:

The Birds Of Satan

Álbum:

The Birds Of Satan

Año:

2014

Sello:

Shanabelle Records / Kobalt

Es evidente, Taylor Hawkins se sacó las ganas con este disco de The Birds Of Satan. De punta a punta el álbum suena a eso, a “esto es lo que muero por hacer hace tanto tiempo”. Una gran alegría para el psicólogo de Taylor y para él mismo, seguramente. Y posiblemente para quien lo escuche, porque “The Birds Of Satan” es un disco que despierta interés. Pero ¿lo mantiene? Depende del tipo de oyente.

No hay dudas de la capacidad de Taylor como músico. El tipo es un intachable performer que suma energía, imagen, groove y adrenalina en niveles industriales a la banda principal de Dave Grohl. Con ese talento los aciertos caen solos: el toque es excelente, de muy buen gusto. Sus compañeros de THE BIRDS OF SATAN 01odisea –el bajista Wiley Hodgden y el guitarrista Mick Murphy, ambos integrantes de Chevy Metal, aquel grupo de covers que se presentó en Lollapalooza Chile 2013- lo hacen muy bien; despliegan todo un catálogo de clichés rockeros, ¡pero de los que, para tocarlos, hay que saber! Es que las influencias de adolescente de Taylor salen a flote a cada acorde. Se puede apreciar en estas siete canciones el espíritu de Cheap Trick, Led Zeppelin, Pink Floyd, Queen y otros. Sí, los muchachos tienen buena escuela.

Entonces ¿por qué un servidor debiera dudar si el interés se puede mantener a través de todo el disco? Pues porque quizá la banda peca por el entusiasmo desmedido en incluir todo en este debut; aquello de “menos es más” no funcionó con ellos. Debido a esto, salta la duda de si el grueso de seguidores de Foo Fighters –que, no nos engañemos, serán los grandes consumidores de este trabajo- podrá atravesar con atención el álbum entero. No es por comparar un grupo con otro y, de hecho, es una señal saludable que los dos proyectos suenen diferentes.  Lo que sí tiene The Birds Of Satan es una valiosa posibilidad de sonar espontáneos. Está claro: no hay ataduras de ningún tipo acá, esto suena más a un pasatiempo –serio, pero pasatiempo al fin- mientras se cocina el resultado del esperado retorno de Foo Fighters al estudio.

Haciendo caso a esa falta de presiones de ningún tipo es que el disco fue grabado en vivo en el estudio de Dave Grohl –quien hace junto a Pat Smear algún cameo en el mismo, aunque no demasiado notorio-, con la famosa consola de Sound City, y sin overdubs agregados, esto suma frescura, aunque la producción no sea por demás impactante. En otro punto que se nota el desparpajo feliz de Hawkins y los suyos, es en la longitud del tema que abre la placa, “The Ballad Of The Birds Of Satan”: 9 minutos y 29 segundos donde pasan muchas cosas. Desde una intro de ruidos psicodélicos adornados por un fraseo jazzy de batería, a una estrofa que recuerda a Queens Of The Stone Age, a un solo de guitarra de casi dos minutos, un puente hacia Pink Floyd y una vuelta al ruedo donde aparecen todas las antiguas influencias antes marcadas.

THE BIRDS OF SATAN 02La balada A.O.R.“Too Far Gone To See” despierta sensaciones ambiguas. Por un lado su extrema y grandilocuente tendencia a la emoción, hace que esta misma peligre en varios pasajes del tema, y sus arreglos predecibles la hacen un poco sonrojante, a decir verdad, como que ese gap generacional al que en todo momento nos expone la banda, toma un tinte no del todo feliz. Pero en la otra mano, también hay que decir que ya no hay muchos grupos del circuito comercial que tomen el desafío de desarrollar canciones con esa determinación. En el resto de las canciones hay un poco de todo; sí, el disco es ante todo dinámico. Más alegrías (excelente “Wait Til Tomorrow”, muy efectivo el single “Thanks For The Line”) y alguna decepción (“Pieces Of The Puzzle”, con un jugado aroma reggae).

“The Birds Of Satan” es un disco de intenciones puras, genuinas; un divertimento que no pasará desapercibido incluso –nos aventuramos a vaticinar-, en alguna lista de lo mejor del año. Es que, como se mencionaba anteriormente, dependerá de quién lo escuche: algunos estarán tocando el cielo con las manos ante la resurrección del hard rock progresivo más clásico y otros no lograrán interpretar qué son esas “armonías con falsete que están por todos lados en este disco”, las cuales, por cierto, Taylor logra hacer sonar de forma sobresaliente.

Por Adrian Mazzeo

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