The Afghan Whigs – Do To The Beast

Jueves, 17 de Abril de 2014 | 11:48 am | No hay comentarios
The Afghan Whigs – Do To The Beast

Artista:

The Afghan Whigs

Álbum:

Do To The Beast

Año:

2014

Sello:

Sub Pop

¿Qué tiene para ofrecer una banda como The Afghan Whigs después de dieciséis años de inactividad discográfica? La respuesta a esto puede darse ubicándolos espacio-temporalmente en la década y lugar de donde emanaron. A saber: surgieron en Ohio, Estados Unidos, a fines de los ochenta, tierra fértil para la explosión grunge que sobrevino por esas fechas y, por sobre todo, a principios de los noventa fueron apadrinados por el aquel entonces insigne sello de la música alternativa “de moda”: Sub Pop, en tiempos donde “Nevermind” (1991) de Nirvana sentaba un precedente acerca de lo que la industria musical buscaba para autosatisfacerse. Por eso no es muy difícil notar por qué fueron a caer en las fauces insaciables de la etiqueta del grunge: su sonoridad cruda y visceral expuesta a sangre fría desde su debut en el sello de Seattle, “Gentlemen” (1993), y la destemplanza vocal de su ideólogo, Greg Dulli, sólo era igualada por sus líricas oscuras y tensas sobre vicios, locura, religión y otros tópicos que, desde una ribera más intrincada que sus contrapartes contemporáneas, los convirtió en parias, y las cifras de ventas, que era lo que importaba en las disqueras, tampoco los acompañaban. Pero The Afghan Whigs quiso ir siempre más allá, incluyendo elementos soul en sus discos posteriores.

THE AFGHAN WHIGS 01Sin embargo, al enfrentarnos con “Do To The Beast”, el resultado es sin dudas satisfactorio tanto para los adeptos a la agrupación, como para quienes la vienen conociendo, y aquí está la respuesta principal a la pregunta antes expuesta: la banda propone un sonido atemporal, uno propio forjado en un camino paralelo a la escena, pero siempre retroalimentado de ella.

Al abrir el disco con “Parked Outside” es posible allegarse a un posible regreso a las raíces, con Dulli dándolo todo en las voces, matizando y llenándolo todo, mientras la cadencia de la canción acompaña la crudeza del sonido que completan el guitarrista Dave Rosser, el bajista Jon Skibic, el multi-instrumentista Rick Nelson y el baterista Cully Simmington (todos ellos del otro alter ego de Dulli llamado The Twilight Singers), lo que continúa “Matamoros”, donde se desliza un guiño pop desde las guitarras, y que combina perfectamente con la delicadeza inicial de “It Kills”, que desencadena en guiños soul sobre todo en la voz, reinterpretando a Prince y Marvin Gaye desde la vereda rock, con la ayuda del cantante de soul Van Hunt, desentendiéndose de prejuicios.

Una preciosa “Algiers”, bebiendo del country de Neil Young, que incluso en vivo The Afghan Whigs ya ha visitado, aparece a continuación añadiéndole siempre líricas que combaten el espíritu complaciente y facilista. El piano inicial de “Lost In The Woods” nuevamente descoloca, mientras Dulli canta convencido “You know me by now” (“Por ahora me conoces”), una máxima general e impredecible de la banda, para nuevamente saltar hacia “The Lottery”, una potentísima canción que, para quienes estaban esperando algo más enérgico a esta altura del disco, les sienta de maravilla, mientras que “Can Rova” nuevamente baja los decibeles y el frenetismo. En “Royal Cream” puede sentirse la veta que en sus primeros álbumes fueron trabajando, al menos en intención, hasta que entra la batería y el bajo continúan empujando el beat machacante con mejor producción, menos cruda, por decirlo de algún modo.

THE AFGHAN WHIGS 02En “I Am Fire” se deja ver nuevamente el alma rhythm & blues que rodea la historia de The Afghan Whigs y la mano de Johhny Najera, director musical de Usher, si cabe añadir. Para terminar, una canción con doble deguste, porque “These Sticks” está emparentada en sonoridad aunque no en intención con el track inicial y, por otro lado, porque su melodía recuerda a otro ícono de la música de los noventa y de siempre, “Dream Brother” de Jeff Buckley resuena entre la canción.

Nuevamente, ¿qué tiene para ofrecer The Afghan Whigs luego de dieciséis años? No un refrito de sí mismo, sino una reinvención de su propio sonido sin perder un ápice de su desenfado a la hora de no importarle nada caer dentro de un estilo, o no caer, sino simplemente fluir, probar y salir airoso como siempre, como es su historia.

Por Danny Arce

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