Soilwork – The Ride Majestic

Martes, 22 de Septiembre de 2015 | 10:22 am | No hay comentarios
Soilwork – The Ride Majestic

Artista:

Soilwork

Álbum:

The Ride Majestic

Año:

2015

Sello:

Nuclear Blast

La construcción de la carrera artística de Soilwork se levanta, de manera literal, desde los cimientos sólidos que han construido desde el final de los años 90. A diferencia de varios contemporáneos suyos, los suecos sobrepasaron el obstáculo que supuso el cansancio creativo que les afectó a mediados de carrera. En este caso, se habla de discos como “Figure Number Five” (2003) o el siguiente, “Stabbing The Drama” (2005), dentro de un catálogo que ha sido objeto de múltiples debates en más de una ocasión. Tópicos como “americanización” del sonido o repetir una fórmula, se contrastan siempre con la apreciación de la ejecución técnica o de la complejidad llena de riesgo que siempre usan.

SOILWORK 01“The Ride Majestic” perpetúa la discusión que, a la larga, ha ubicado la propuesta de Björn Strid (único miembro original y alguna vez calificado como una “súper voz humana” por Devin Townsend) y compañía dentro del conjunto de actos más cotizados en el mundo metal. La intención de su arte siempre ha sido la misma: alcanzar notoriedad y llegar a un público cada vez mayor a través de su mezcla de melodeath y –de acuerdo a sus propias palabras- toques de metalcore, más el filtro melodioso característico. Dicho esto, resulta lógica una obertura como “The Ride Majestic”, porque se extrae de la cosecha más clásica del grupo, aunque al mismo tiempo parece un tanto genérica, similar a lo hecho en el álbum de 2003. En una vereda totalmente opuesta se localiza “Alight In The Aftermath”, pieza dinámica e intensa, que contiene guiños al black metal, encajando perfecto con arreglos más suaves, sobre todo vocales, como los que abundan en Soilwork. “Death In General” también ocupa elementos más convencionales a la hora de estructurarse, y pasa un poco desapercibida dentro del registro en comparación al resto de las pistas. Por su parte, “Enemies In Fidelity” es fiel al estilo, pero innova en toda la sección antes del coro mismo, donde se produce uno de las cumbres del trabajo, debido a la experimentación exquisita que se logra, confrontando la brutalidad del blast beat de Verbeuren con una vocalización sutil y melancólica, dando a luz a una nueva forma de concebir la radicalidad de la música extrema.

“Petrichor By Sulphur” posee una fórmula bastante sencilla, que se sitúa dentro del espectro moderno del metal, muy al estilo Pantera, con Strid llegando a los tonos más agudos que alguna le hayamos escuchado. Por su parte, “The Phantom” es una auténtica demostración de la evolución que ha alcanzado el death metal melódico sueco, similar a la vibra que generan sus compatriotas de Dark Tranquillity, en un tema violento pero matizado con texturas armoniosas que alcanzan incluso los confines del black metal, alzándose también como uno de los mejores cortes de este nuevo LP. Desde este punto en adelante, esta versión actual de Soilwork plasmada en el álbum crece exponencialmente en frescura y originalidad, avanzando hacia un disco completo y consistente, a la altura de las expectativas de cualquier seguidor. Para evidenciar este buen momento, qué mejor que un tema lleno de texturas diferentes como “The Ride Majestic (Aspire Angelic)” que, como muchas de sus composiciones, tiene algo de metal progresivo en su columna, lo que se traduce en una potente inyección de energía para lo que queda del opus.

SOILWORK 02Más cercano al metal alternativo que desplegaron hace unos años, “Whirl Of Pain” no sorprende, y su estadía en la memoria es bastante breve, a pesar del cambio de ritmo que acaece en la parte media-final. Resulta claro que “The Ride Majestic” posee algunas de las secciones más densas y agresivas jamás compuestas por la banda, como queda en evidencia en “All Along Echoing Paths”, que además de exhibir aquellos riffs afilados, los conjuga con esos toques tan propios de la banda. Siguiendo esta línea, otra de las canciones sobresalientes, como “Shining Lights”, dispone sus atributos de manera tal, que a pesar de que sean los mismos que han mostrado siempre, suenan frescos y modernos, lo que evoca la misma sensación de sorpresa que surgió al escuchar por primera vez “A Predator’s Portrait” (2001) o el inmejorable “Natural Born Chaos” (2002). Como culminación de esta entrega, “Father And Son, Watching The World Go Down” no genera la misma atmósfera que sí lograron antes en su discografía, pese a que es una canción llena de virtuosismo, porque reaviva el fantasma de lo genérico y conspira para que todo se diluya sin grandes aspavientos, a diferencia de cierres memorables como el del disco antes mencionado de 2002 (con la épica “Soilworker’s Song Of The Damned”) o en “The Chainheart Machine” con “Room N° 99”.

Este esfuerzo de Soilwork por mantenerse vigentes y relevantes es muy acertado, y sin duda cumple con el objetivo y la convicción que existe dentro de la banda de entregar música extrema que se aleje un poco del estilo tradicional del metal escandinavo, pero bajo un enfoque moderno que no descansa a la hora de incorporar ideas que refresquen la propuesta, aunque estas sean temerarias y alejen a algunos de los seguidores más ortodoxos. El conjunto sueco, igual que varios de sus pares, emprendió un camino que siempre ha sido difícil: el de la innovación y el riesgo que esta implica. Sin embargo, se infiere que tal decisión responde a la ambición de sus  músicos por expandir y superar los límites que, en teoría, son inherentes al metal extremo.

Por Hans Oyarzún

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