Snarky Puppy – “Family Dinner – Volume 2”

Martes, 11 de Octubre de 2016 | 12:40 am | No hay comentarios
Snarky Puppy – “Family Dinner – Volume 2”

Artista:

Snarky Puppy

Álbum:

Family Dinner – Volume 2

Año:

2016

Sello:

groundUp

Corría febrero de 2015, y en los Esplanade Studios de Nueva Orelans se daba lugar a una velada definitivamente única en su tipo. La banda de jazz fusión, Snarky Puppy, abre su formación estable para otorgar aún más variedad a su sonido con la ayuda de una serie de invitados, quienes desde sus consolidados sonidos dan espacio a un colorido ensamblaje. Esta interesante reunión –o “cena familiar”, como han decidido apodar en esta, su segunda versión– incluiría un registro audiovisual para dar lugar al lanzamiento de “Family Dinner – Volume 2”, décimo larga duración de la prolífica banda, el que finalmente vio la luz recién a principios de este año. La variedad de paisajes que terminan por ser el sello de este experimento está dada por la diversidad de influencias que importan sus distintos invitados, algunos de ellos de reconocida trayectoria, pero sin duda todos poseedores de un sonido consolidado que llena de singularidad cada una de las pistas que lo componen. Todo esto, construido sobre la base de la amplia flexibilidad del género jazz, caballo de batalla de la banda, de donde han sabido sacar infinito provecho y que en este disco viene a encontrar otro sólido bastión.

snarky-puppy-01Delicados arreglos de cuerdas y metales dan el puntapié inicial con “I Asked”, un coqueteo con el pop que, a través de su progresividad, alcanza un clímax de armoniosa intensidad marcado por el cálido color de voz de Becca Stevens, la primera invitada en decir presente. A continuación, “Molino Molero” reúne influencias de la música gitana para mezclarla con ritmos de raíz profundamente latinoamericana, región de origen de Susana Baca, quien ofrece su voz a esta pista donde priman las percusiones nativas gracias al sonido de bongós y cajón peruano. De aquí en adelante, la tripleta siguiente hará gala de tres diferentes estilos, donde la integración de voces negras demuestra ser una exquisita decisión.

En primer lugar, “Liquid Love” y sus líneas inconfundiblemente soul condimentada con una base de jazz-funk viste de fiesta este pasaje del larga duración. Metales de sonido limpio coronan el clímax de la pieza en un momento que entusiasma a vibrar en tan sabrosa sintonía. El protagonismo de las voces negras continúa en “Soro (Afriki)”, un homenaje a los mejores ritmos que se han exportado desde el África, con voces que rememoran la música tribal regional y hasta un emocionante recorrido por el afrobeat. La última mención en este volumen se hará desde el pop, de la mano de Laura Mvula, británica de ascendencia keniata que en “Sing To The Moon” logra plasmar con prestancia lo mejor de ambos mundos.

El pop se mantiene firme por dos pistas más, pero en esta sección será nuevamente el funk el que permita marcar la diferencia, cargando de ritmo y personalidad los pasajes que encaminan el cierre snarky-puppy-02del disco, el que queda finalmente sellado de la mano de David Crosby” –ex The Byrds, actualmente Crosby, Stills, Nash & Young– con la espléndida “Somebody Home”, una balada que con su encantadora intimidad se convierte en el broche de oro para este larga duración. Cinco pistas más continúan en la edición de lujo, pero eso es historia aparte.

Es así como la segunda edición de esta gran cena familiar se enriquece generosamente de la influencia de sus distintos comensales, teniendo como base el consolidado jazz fusión de la banda anfitriona, pero manteniéndose sumamente respetuosos a lo que cada invitado tiene por aportar, dando lugar a un tránsito fluido que va de baladas calmas a ritmos bailables, una y otra vez en tan solo ocho pistas, descartando de plano la posibilidad de caer en la monotonía. Esta selección confirma la versatilidad de impecable factura que existe en el sonido de Snarky Puppy, además de describirlos como una gran familia donde siempre habrá lugar para más miembros en miras de enriquecer aún más el resultado. Tras tamaña demostración, sólo nos resta mirar con ojos de sana envidia al reducido público que pudo presenciar la ejecución de tan apetitosa cena familiar.

Por Evelyn Munzenmayer

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