Sigur Rós – Valtari

Lunes, 11 de Junio de 2012 | 11:56 am | No hay comentarios
Sigur Rós – Valtari

Artista:

Sigur Rós

Álbum:

Valtari

Año:

2012

Sello:

XL Recordings

Es difícil definir lo que consideramos –casi- indescriptible. El constante estado de experimentación, de esquemas existentes pero invisibles, de retratos irrepetibles, hace de las palabras una mera justificación de la cual aferrarnos para convencernos que algo estamos sintiendo. Y que, por tanto, seguimos vivos. Así podría delimitarse el territorio por el que transita el nuevo larga duración de Sigur Rós, llamado “Valtari”. Un espacio infinito, del que un segundo se transforma en la eternidad creada por cada uno de los sonidos que concibe Jónsi y compañía.

Juzgar canción a canción, por separado, podría parecer un ejercicio absurdo, debido a la conceptualización que existe tras el disco. Porque los casi 55 minutos de duración de “Valtari” valen como un todo: el relato de una sola y gran historia, distinta para cada uno de nosotros. Entre barcos que vuelan sobre un océano verde o siluetas misteriosas que utilizan la luz de sus bengalas, tras la lluvia o la nieve, para entregarnos mensajes en clave Morse.

Sin embargo, es posible, y comprensible también, abstraer extractos de este cuento, como distintos capítulos, a través de canciones como “Varúð” que, entre guitarras distorsionadas y coros celestiales, pueden hacernos volver a la vida o sumirnos en la desesperación, convirtiéndose en la representación más cruda, y más humana, de un faro que ilumina el camino, ya sea éste correcto o desacertado. O lo desolador que puede sonar el orfeón tras “Ég Anda”, por más elementos que se vayan agregando a la composición.

Pero no sólo está el paso hacia el desastre. Porque la ternura contenida tras “Rembihnútur” es innegable, que tras un poco más de cinco minutos, se transforma en un apacible consuelo llamado “Dauðalogn”; tanto como una atmosférica canción de cuna en “Varðeldur”, donde el coro incansable se esfuma tras cada nota, como si fuera el alma del piano la que se va evaporando; un alma que se cristaliza gracias al arco de “Fjögur Píanó”. Condensándose todo en la canción que da nombre al disco, en la que no hay estructura concreta, sí un sinfín de matices que conviven entre el islandés, el vonlenska, los violines y el piano de “Ekki Múkk”, quizás el viaje más maravilloso de “Valtari”.

“No queremos decirle a nadie cómo tiene que sentirse al escucharnos o cómo tiene que interpretar las canciones”, explicó la banda en una oportunidad. Así, cada uno podrá construir su propia historia tras “Valtari”. Y eso es lo mejor de este trabajo. Que en tu cabeza no se repetirá siquiera una sola imagen, cada vez que lo vuelvas a escuchar.

Por Bastián García

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