Run The Jewels – “Run The Jewels 3”

Martes, 17 de Enero de 2017 | 10:08 am | No hay comentarios
Run The Jewels – “Run The Jewels 3”

Artista:

Run The Jewels

Álbum:

Run The Jewels 3

Año:

2017

Sello:

Run The Jewels, Inc.

El apocalipsis está a la vuelta de la esquina en el tercer LP que lanzan juntos Killer Mike y El-P, quienes conforman Run The Jewels, la entidad más poderosa del hip hop de los últimos años. El fin de los tiempos es una imagen permanente, y aunque ambos MCs fueron muy vocales en sus posturas políticas en tiempos electorales, e incluso Killer Mike fue vocero de Bernie Sanders, no hay menciones a Donald Trump o a lo contingente. En “Run The Jewels 3” el combo va al aire, los gritos al cielo y la impotencia se queda en la saliva, cada vez más amarga. Pocas veces hay un contraste tan útil entre fuerza y desamparo como en “RTJ3”, porque tanto Mike como El-P consiguen sonar genuinos en todo lo que dicen, con la convicción de quien sufre lo malo y disfruta lo bueno.

Si en “RTJ2” la violencia arreciaba, en “RTJ3” lo que aparecen son posturas estructurales, el paso más allá. Para que un movimiento social no quede en la evanescencia inevitable debe pasar del descontento a la propuesta, debe generar sus manifiestos para que las palabras que convencieron a muchos no se queden en el intento. En su segundo álbum, Run The Jewels movía la jaula donde muchos están inmersos para apuntar con el dedo sin sutilezas a las lógicas injustas, y con un énfasis importante en el tema racial y en la reafirmación de las diferencias como bases de la revolución armada de las líricas de Mike y El-P.

En “RTJ3” la producción de El-P se pule aún más, siendo no sólo perfecta para un disco de hip hop, sino que para cualquiera de los estilos a los que samplea. Cada sintetizador suena como cuchillo en la aorta, profundo, hiriente pero innegable. En “Don’t Get Captured” no sólo la invitación es a escapar de la maquinaria, sino que se sienten los engranajes, cerca, respirando en la oreja, y así no sólo las rimas son urgentes: la música también juega un rol en este laberinto.

En el final de “Thieves! (Screamed The Ghost)” se samplea una parte de un monólogo de “La Dimensión Desconocida”, que dice “cualquier estado, cualquier entidad, cualquier ideología que falla en reconocer el valor, la dignidad, los Derechos Humanos, ese estado está obsoleto” mientras que en un interludio en “Talk To Me” Killer Mike dice a gritos que “se los dije, ahuevonados, se los dije. Se los dije en RTJ1, luego de nuevo en RTJ2, y ustedes aun así no me creen. Así que aquí está RTJ3”, porque es a ese valor de lo humano que el dúo está apelando hace años, hace discos, hace muchas canciones. La convicción de esa frustración por saber que se está en lo cierto y pese a eso siga todo igual, esa convicción de que todo se acabará rápidamente si nadie hace nada, todo aquello pesa en los tracks.

El apocalipsis está a la vuelta de la esquina en cada track de RTJ3 porque los oídos sordos ahondan en conductas destructivas. Ningún tema de Run The Jewels, en ese sentido, había sido tan explícito y vago a la vez como la distópica “2100”, donde con la ayuda de BOOTS desfilan imágenes del real apocalipsis, no ese bíblico, sino que ese ambiental y político que parece más cerca que nunca. En el disco no hay menciones a Trump, pero sí a un “Dummy Don” en CNN: ese Don es Don Lemon, reportero que ninguneó las protestas en Ferguson tras el asesinato de un joven negro por policías blancos. Nada es tan directo, y sin embargo igual se siente como cachetada en la cara; como bomba nuclear en los poros.

Musicalmente el disco tiene lujos como la presencia de Kamasi Washington en “Thursday In The Danger Room”, Tunde Adebimpe de TV On The Radio en “Thieves! (Screamed The Ghost)” o Danny Brown en “Hey Kids (Bumaye)”, pero la colaboración más poderosa es la que afianzan El-P con Killer Mike. El disco no sólo es su manifiesto advirtiendo sobre un caos interno y externo, sino que también es la celebración máxima de su amistad, de los ideales conjuntos y de la diversión y júbilo que existe gracias a la creación artística. También, inevitablemente, existe la intención de advertir sobre quienes están alrededor y el orden impuesto. “Cuidado con los caballos. Un caballo es un caballo, por supuesto, pero quién lo monta es importante, sentado en alto con uniforme, ladrando órdenes, exigiendo orden”, versa el inicio del épico final con el track doble “A Report To The Shareholders / Kill Your Masters”.

No sólo es la instancia más autobiográfica de lo que ha sido Run The Jewels, sino que la segunda mitad –versos sorpresa de Zack de la Rocha incluidos– es directa con descabezar a quienes dominan todo. En la mitad anterior decía “hasta que se acabe esto, me mantendré hostil”, y en “Run The Jewels 3” no hay más alternativa que caer en la hostilidad con el resto. Como dice el coro de “Down”, track inicial del disco: “incluso las aves con las alas rotas quieren volar”.

Por Manuel Toledo-Campos

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