Riverside – Love, Fear And The Time Machine

Martes, 1 de Diciembre de 2015 | 11:35 am | No hay comentarios
Riverside – Love, Fear And The Time Machine

Artista:

Riverside

Álbum:

Love, Fear And The Time Machine

Año:

2015

Sello:

Inside Out Music

Lo de estos polacos va en serio. Desde el año 2003 han trabajado de manera prolija y sistemática, con el objeto de lograr un sonido que los ayude a destacar en una escena plagada de exponentes de muy buen nivel. Con su disco “Anno Domini High Definition” (2009), lograron ganarse el reconocimiento transversal de críticos y seguidores del rock progresivo. Aun así, para “Shrine Of New Generation Slaves” (2013) decidieron no repetir la fórmula, bajaron las revoluciones, sumaron algunos elementos de jazz y terminaron despachándose un trabajo de excelente factura, que les reafirmó como una de las bandas de rock progresivo a seguir con atención. Para su nuevo disco, “Love, Fear And The Time Machine”, Riverside decidió una vez más cambiar el libreto, y se autoimpuso como objetivo desarrollar un álbum dirigido a explorar un espacio musical y lírico donde lo positivo fuera el ánimo imperante.

RIVERSIDE 01Para darle al larga duración un rostro que cumpliera con transmitir el ánimo definido, Travis Smith (Amorphis, Katatonia, Opeth), colaborador habitual de la banda, desarrolló una carátula que, además de estar muy bien lograda, funciona como complemento perfecto para el viaje al que nos invita Riverside. El inicio, con el corte de aires celtas “Lost (Why Should I Be Frightened By A Hat?),” seguido de la melódica “Under The Pillow”, rápidamente establecen la identidad de un disco que se caracteriza principalmente por un meticuloso y cuidado trabajo en las melodías, que se las arregla de forma sistemática para introducir paulatinamente sonidos que permiten matizar el ambiente y generar ánimos que van desde la quietud a la oscuridad, con un marcado predominio de las guitarras, por sobre lo que aportan el bajo y el órgano.

“Caterpillar And The Barbed Wire” se alza como uno de los buenos cortes del álbum, destacando por la presencia de una excelente progresión instrumental que finaliza con una desatada sección de teclados cortesía de Michał Łapaj. “Saturate Me” llega a entregar sonidos más cercanos a lo ofrecido por la banda en su celebrado “Anno Domini High Definition”, sin embargo, es hacia la segunda mitad del álbum, con “Towards The Blue Horizon”, que aparece el tema mejor logrado del disco (también el más extenso), cuyo mérito principal es lograr atravesar de manera perfecta un recorrido que inicia con guitarras acústicas de sensibilidad indie folk, para luego desembocar en espacios llenos de oscuridad y melancolía, logrados en base a marcados riffs de guitarra y arreglos de órgano Hammond; como para repetir varias veces.

RIVERSIDE 02Hacia el cierre, “Time Travellers” y “Found (The Unexpected Flaw Of Searching)” vuelven sobre el lado más acústico del disco; la última de ellas con una letra llena de optimismo, acompañada de un solo de guitarra acorde al ánimo de cierre de “Love, Fear And The Time Machine”.

Riverside vuelve a bajar las revoluciones, llegando con el que a la fecha es su disco menos duro. A esta altura, parece claro que de metal no queda mucho en el sonido de los polacos; por el contrario, lo que predomina hoy es rock progresivo con un marcado énfasis en la elaboración de paisajes sonoros de cuidada factura, donde no existen grandes restricciones estilísticas siempre que el objetivo final se logre. Misma sensación deja este excelente grupo de músicos, quienes colaboran como partes de una maquina más grande e importante, ubicada por sobre cada uno de ellos. Sin duda, este no es un trabajo que golpea al primer contacto, y probablemente muchos sientan que Riverside perdió la fuerza, sin embargo, para aquellos que decidan ir por una segunda vuelta, de seguro este es un disco que se va a quedar dando vueltas por un rato. Con casi quince años de rodaje, Riverside ya no tiene nada que envidiar a Steven Wilson y al resto de la camada. De lo mejor que se ha dejado ver este año en esta frontera del rock.

Por David Martínez

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