Radiohead – “A Moon Shaped Pool”

Martes, 17 de mayo de 2016 | 12:29 pm | Comentarios (1)
Radiohead – “A Moon Shaped Pool”

Artista:

Radiohead

Álbum:

A Moon Shaped Pool

Año:

2016

Sello:

XL

La música de los ingleses Radiohead es una bomba de racimo; una especie de caja de pandora que hiere, inspira y entibia el alma según la posición o el estado anímico de quien la escucha; puede hacer feliz o puede romper algo dentro. Aquello es un escozor para ellos mismos incluso. Thom Yorke y compañía huyen de esa molestia llamada complacencia y llevan casi veinte años rascándose ese letargo de una forma irónicamente letárgica. Esa incomodidad inspiró tal vez “How To Dissapear Completely” del fundamental “Kid A” (2000), cansados del ajetreo que significó ese otro pilar en la historia de la banda, “OK Computer” (1997). Lo que sucedió el primer fin de semana de mayo de este año es una oda a la canción antes mencionada: Radiohead borró todo de sus redes sociales y página web oficial por un par de días, reemplazándolo por fotos en blanco; esa estrategia de anti-marketing fríamente calculada fue el puntapié inicial para “A Moon Shaped Pool”, su noveno disco de estudio.

RADIOHEAD 01Desaparecer del entorno digital supone una metáfora respecto a lo que “A Moon Shaped Pool” implica: una reconexión con lo humano, con lo orgánico. “Desert Island Disk” y “Present Tense” funcionan como claros ejemplos de ello, con arpegios de guitarra que le otorgan un color menos maquinal, menos frío. La interesante inaccesibilidad y complejidad de “The King Of Limbs” supuso un punto álgido en la exploración musical de la banda y este disco viene a aterrizar, sensibilizar y dotar su música de una piel nueva. Nunca antes Radiohead había basado tanto una canción en los arreglos de cuerdas como en “Burn The Witch”, una composición que, si seguía de largo en el in crescendo, podría haber sido una continuación de “Threnody For The Victims Of Hiroshima” de Krzysztof Penderecki. Ese acercamiento a la música docta va y viene de vuelta, ellos se han nutrido de ella y músicos como Steve Reich, bastión del minimalismo, se han influenciado en la música de Radiohead.

“Daydreaming”, el segundo adelanto publicado luego del blackout virtual de los ingleses, se alimenta con sonda de la desolación y la melancolía de canciones como “Videotape” o “Pyramid Song”. De alguna forma se siente como si Yorke se hubiese limpiado a sí mismo en sus proyectos personales y hubiera regresado con nuevos bríos, “A Moon Shaped Pool” tiene mucho de sus trabajos solistas, pero este sonido no hubiera sido posible de ninguna forma sin sus compinches de siempre; sin los afanes explorativos de Jonny Greenwood, sin la precisión de reloj de Phil Selway a la batería, sin la firmeza de Colin Greenwood en el bajo o sin la certeza de Ed O’Brien en las guitarras, este álbum no sería lo mismo.

RADIOHEAD 02“Ful Stop” tiene dos cualidades fundamentales en el desarrollo del disco: la primera es servir como una de las pocas canciones up-tempo, y la segunda es formar parte de una pequeña gran trampa; tanto esta canción como “Identikit”, “Present Tense” y por sobre todo la sobrecogedora “True Love Waits” fueron de alguna forma “recicladas” para poblar este álbum, considerando que ya ha habían sido interpretadas en vivo, sin embargo, nunca incluidas oficialmente en ningún trabajo de estudio. Pero vamos por partes: “Ful Stop” conserva el BPM, aunque en estudio suena más cálida y mucho más contenida que en vivo, casi rozando el krautrock. “Identikit” mantiene la pulsión y gana en profundidad. “Present Tense” se mantiene casi igual en intención, pero los elementos que le son incluidos la enriquecen, teniendo en cuenta que en vivo fue interpretada la mayoría de las veces en formato totalmente acústico. Y en esa misma senda la que más muta es “True Love Waits”, un clásico de la banda que ya a fines de la década pasada (cuando vinieron a nuestro país) ya estaba totalmente transformada. Ahora Yorke la retoma sin tantos efectos, la traslada al teclado y la ralentiza para darle un nuevo aunque igualmente triste toque.

Hay dos dimensiones para analizar lo que “A Moon Shaped Pool” entrega: es un viaje y un destino. Un viaje porque cada una de sus canciones lo es, y un destino porque agarran sus maletas y se instalan en una vereda distinta de su propio espectro. El cuándo volverán a mudarse es un misterio y engrandece la leyenda detrás de este quinteto. Tal vez no es su mejor disco, aunque fácilmente entra en el top 5 y por una simple razón: después de tantos años huyendo de sí mismos, jugar a encontrarse es un nuevo cuadro en esta obra de teatro.

Por Danny Arce

Enlace corto:
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  1. […] continúa sacando material relacionado con su excelente último disco de estudio, “A Moon Shaped Pool“. Y cómo no hacerlo, si después de cinco años sin que la banda editara un nuevo álbum, […]

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