Pink Floyd – The Endless River

Miércoles, 12 de Noviembre de 2014 | 11:11 am | Comentarios (8)
Pink Floyd – The Endless River

Artista:

Pink Floyd

Álbum:

The Endless River

Año:

2014

Sello:

Parlophone / Warner

Hasta hace poco pensábamos que era el fin de la gloriosa carrera de Pink Floyd, y no podíamos hacer otra cosa más que recordar los últimos instantes de “High Hopes”, donde Gilmour, en uno de sus innumerables solos, creaba una atmósfera crepuscular de ensueño que desaparecía acompañada por el doblar de campanas a la distancia. Luego venía el silencio. Un largo silencio que, más allá de reediciones póstumas, apariciones y declaraciones varias, terminó con el tweet de Polly Samsons anunciando el próximo lanzamiento de material inédito de los ingleses.

PINK FLOYD 04La génesis de “The Endless River” es ya conocida, se trata de registros realizados entre 1993 y 1994 durante el desarrollo de “The Division Bell”(1994), un proyecto paralelo que Nick Mason había titulado “The Big Spliff”. El regreso de Pink Floyd es producto de una recopilación de veinte horas de material que, a partir de 2013, fue refinado y modernizado gracias a las nuevas técnicas de registro en estudios de grabación. Así, el disco número 15 y último de una de las bandas de rock más famosas de todos los tiempos, se divide en cuatro partes, y nos ofrece 18 canciones de las cuales sólo una es cantada, transformándose casi en una introspección instrumental de su propio pasado.

Una obertura cinemática y onírica para la primera parte del álbum con “Things Left Unsaid”. Pocas notas de guitarra aparecen junto al teclado, haciéndonos notar de inmediato el auténtico estilo Pink Floyd, incluso por un fragmento narrado que parece estar basado en el modelo de “The Dark Side Of The Moon” (1973). La esencia floydiana continúa con “It’s What We Do”, donde se reconoce la interpretación de Mason en la batería y la inconfundible guitarra de Gilmour, en lo que podría llegar a ser el resultado de la fusión entre “Shine On You Crazy Diamond” y “Welcome To The Machine”. Sin duda, una de las piezas más sugestivas de todo el disco y que parece continuar en “Ebb And Flow”, un tema muy breve que no llega a los dos minutos, pero mantiene la atmósfera de las canciones anteriores y crea un diálogo musical entre Wright y Gilmour.

PINK FLOYD 05Un escenario más oscuro reemplaza el ambiente de ensueño que la primera parte de “The Endless River” nos ofreció. Tras la frialdad de los sintetizadores y la guitarra eléctrica en “Sum” se revela el sonido base del proyecto, mientras que “Skins” es el resultado de la combinación entre percusiones tribales con un teclado siniestro. Y como si la tensión fuera poca, nos hacen recordar en tan sólo un minuto la capacidad que la banda tiene para crear suspenso, como lo hicieron en “Empty Spaces”. Así “Unsung” es un puente que nos lleva a “Anisina”, donde apreciamos plenamente el Pink Floyd del período post Waters. Con un saxofón que llena de belleza la composición, esperamos que Gilmour comience a cantar, pero aquel momento nunca llega y, en lugar de la voz, el sonido de la lluvia cierra la segunda parte del disco.

Un inicio al estilo “Crazy Diamond” da vida a la tercera parte del álbum, que se compone casi por completo de piezas instrumentales de un minuto o dos, que se entrelazan entre sí. Desde la melancólica “The Lost Art Of Conversation”, la placentera fusión y cambio de ritmo de “On Noodle Street”, el minimalismo y misterio de “Night Light”, el momento con más rock del álbum que nos trae a la memoria “Another Brick In The Wall” y el riff de “Run Like Hell” con “Allons-Y (1)”, un viaje al pasado con “Autumn ‘68”, donde da la impresión de estar escuchando el disco más progresivo de Pink Floyd, “Atom Heart Mother” (1970), para después retomar la segunda parte de “Allons-Y”, hasta terminar con las palabras de Stephen Hawking en “Talkin’ Hawkin’”.

Con sonidos siniestros, “Calling” sería la banda sonora perfecta para una película de ciencia ficción, confirmando la calidad cinematográfica de la música de Pink Floyd. En este tema, además de ser acreditado Gilmour, se menciona la participación de Anthony Moore de Slapp Happy, quien ya había colaborado con los ingleses. El disco sigue con “Eyes To Pearls” y actúa como vínculo o preparación al PINK FLOYD 06gran final de “The Endless River”, aunque es “Surfacing” la que, haciendo honor a su título, después de un viaje inmersos en la oscuridad, nos lleva de vuelta a la superficie y, una vez ahí, las emociones de casi una hora finalizan con “Louder Than Words”. La única canción cantada del disco es un homenaje del grupo a sí mismos y podría ser el epitafio perfecto de Pink Floyd: “Pero esto que hacemos es más ruidoso que las palabras, la suma de las partes, el latir de nuestros corazones, es más ruidoso que las palabras”.

Este álbum nos devuelve el placer de escuchar música donde la inspiración y fantasía no tienen límites, a una época en que los discos eran álbumes conceptuales y una canción tenía poco sentido sacada de su contexto; a una forma “pura” de escuchar, donde la música era entendida como una espacie de rito y no como un mero entretenimiento. “The Endless River” no podía ser otra cosa que un disco fascinante, un verdadero viaje a los sueños y a la conciencia, con la guitarra de Gilmour que firma los temas haciéndose identificable desde la primera nota. Se reconoce el sonido de Pink Floyd y se logran sentir claramente las distintas etapas de la banda emerger como para marcar la propia vida de quien las compone y también de quien las escucha. Aunque este trabajo de Pink Floyd sea un viaje al más allá o hacia un lugar lejano en el tiempo y espacio, no se puede negar que el enfoque del sonido se transmite con fluidez a través de las canciones, entre momentos incisivos y otros más relajados.

Después de casi una hora, “The Endless River” se revela como un viaje a los lugares más remotos y distantes de la mente. El mar de nubes es una metáfora que acompaña a la banda y sus fans, hasta el final de una historia o el comienzo de un posible futuro, hacia un amanecer o atardecer, y que parece querer consagrar la música de la banda y su legado en la inmortalidad, creando un círculo infinito entre quienes vuelven a escuchar sus canciones y quienes descubrirán por primera vez su música.

Por María José Frazzoni

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(8)
  1. Edu says:

    Para mi es realmente bueno el disco, genial para escucharlo mientras lees o trabajas en algo

  2. Tremeda redacción María José, me gustó mucho el review. A pesar de ser un disco quizás un poco más lento que el resto, siguen teniendo la magia característica del grupo, y es un deber escucharlo completo, ya que como el resto de sus trabajos, el trabajo conceptual es buenísimo y se puede considerar como un “todo”.

  3. Me pregunto quien comprará el cd? Algún fanático recalcitrante que espera tener completa su colección aunque quede acumulando polvo en un estante. Yo hace siglos que no compro música, y la verdad aunque ganara millones al mes no me gastaría 15 mil pesos (eso vale ahora un cd?) en este disco, pese a ser admirador del grupo…de hecho, creo que lo escucharé tal vez, 4 o 5 veces más en mi vida, y ahí quedará almacenado el mp3 en mi disco duro, entre miles de otros más interesantes de oír, y además en parte, porque este ÁLBUM FANTASMA, esconde en su aparente claridad espiritual, en su despedida de sonido prístino y depurado como la claridad misma del río del tiempo, una melancolía tan grande, que prefiero cerrar la puerta con mil llaves a lo que este grupo representó en mi vida, y abrirme a nuevos sonidos. Adiós Floyd.

    • Dale Colorsss says:

      Estaba todo bien leyendo tu comentario hasta que llegué a ‘mp3’. Bájate un FLAC por lo menos si decis ser tan fanático de la banda, escucha la hueá decentemente como mínimo

    • Pablo says:

      Bastante poco fan tu opinión. Al decir fan et refieres a que te gusta el The Wall y el Dark Side of The Moon? PFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF y lo mismo que te comentaron, un fan de buena música nunca escucha un mp3, deberias tener el oído lo suficientemente fino para darte cuenta de lo mal que suena

    • Que mal hablas de música y de su sonido escuchando el disco en mp3, si a eso le agrega que lo escucha en los parlantes de plastico que traen los computadores o los parlantes del notebook, amigo la musica se debe escuchar como se merece, pruebe amigo compre un cd original pero que sea gringo, europeo o japones, de cualquiera de su banda favorita y sienta la diferencia

  4. Patricio says:

    Excelente album, a la altura de sus clasicos. Gran homenaje al legado de Richard Wright. Por cierto, “Louder Than Words” es una de las mejores canciones de Pink Floyd en la era Gilmour.

  5. Me parece un discazo, super inteligente, bastante fogoso por momentos como en íntimo, reflexivo, Yo creo que sacar un disco así de “libre interpretación” era necesario (o sea, sin letras) y que solo Pink Floyd, post Waters lo podían realizar. Muy, pero muy buen disco.

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