Paul Weller – “A Kind Revolution”

Martes, 20 de Junio de 2017 | 9:57 am | No hay comentarios
Paul Weller – “A Kind Revolution”

Artista:

Paul Weller

Álbum:

A Kind Revolution

Año:

2017

Sello:

Parlophone / Warner Music

Si algo hay que celebrarle a Paul Weller (entre muchas cosas, ciertamente) es su olfato para estar donde las esquinas se quiebran y los caminos musicales se dicotomizan, tal como lo hizo con The Jam hace cuarenta años, reuniendo la furia del bullante punk con la elegancia del movimiento mod liderando una especie de segunda oleada del estilo, como también lo hizo con The Style Council, profundizando la veta de música negra. Con todo esto en mente, Weller tuvo que emprender una carrera solista alejada de los moldes que comprendían un rock estándar para abrir su paleta de estilos tan amplia como sea posible, en la que el folk, la electrónica e incluso el krautrock han pasado por sus manos. Doce álbumes de estudio después, edita este año su nuevo trabajo: “A Kind Revolution”.

El éxito rotundo de Weller en el mercado británico, tanto con The Jam como solista, le entrega confianza para dar un golpe de timón cada vez que lo ha necesitado, y “A Kind Revolution” es un ejemplo de ello. Desde la apertura con “Woo Sé Mama” y “Nova”, se aventura en los páramos del pop rock desde la perspectiva blue-eyed soul que ya venía mostrando en varios de sus discos, esta vez con la colaboración en los coros de P. P. Arnold y Madelinne Bell, dos divas coristas de la primera oleada del mod en los sesenta. Tal vez la naturaleza prolífica ya conocida de Weller pueda confundir, desconcertar o incluso condicionar la experiencia del oyente con la variedad de estilos, pero no se trata de un mero afán pretencioso, Weller es así, maneja todos los estilos que plasma en sus álbumes; incluso el folk del que renegaba en sus comienzos aparece en “Long Long Road”, una balada emotiva y cálida que puede sonar formulaica en su comienzo, pero que sabe explorar sus posibilidades naturalmente.

“She Moves With The Fayre” representa otro paso más allá, adentrándose en un funk que adolece de Groove, pero que abunda en guitarras. Entrando de lleno en el soul, y para seguir esculpiendo esta pieza de arte desde la música negra, está “The Cranes Are Back”, balada donde Weller explora a placer sus dotes vocales; una de las pocas de la movida punk de fines de los setenta con esa calidad, la que mantiene hasta el día de hoy. Por su parte, en “Hopper” hay una mezcla de pop barroco pastoral con psicodelia, como si el mismo Syd Barrett le hubiera susurrado al oído la melodía mientras grababa “The Piper At The Gates Of Dawn” (1967), uno de los clásicos de Pink Floyd. “New York” tiene un tufillo entre jazz y bossanova en la introducción, para luego adentrarse en el pop rock.

“One Tear” tiene varios puntos a favor que amplían el puntaje general del álbum: primero, se atreve a incluir a Boy George en las voces, otorgándole una vibra muy cercana a lo que fue The Style Council, rotando entre el soul y el R&B. Como segundo, lo bien que le sienta el bajo pulsante al entorno hipnótico de la canción; y tercero, la variedad de elementos que incluye, como pistas puestas en reversa o samples de hang. “Satellite Kid” dialoga entre el blues y el rock contando la historia de un outsider orgulloso de serlo, para luego cerrar con una balada que nuevamente navega entre lo pastoral, el folk y el jazz, dándole un cierre adecuado a las dimensiones del disco.

Por lo general, resulta un espectáculo triste ver a un músico que lleva los años de carrera de Weller tratar de sonar “actual”, y he ahí la principal gracia de este álbum: Paul Weller usa argumentos archisabidos y parte estructural de su carrera, y con la sabiduría de un músico que se acerca a los sesenta años, los moldea, los utiliza como quiere y logra un producto redondo por donde se le mire. Si esta es la revolución amable que nos quiere plantear, bienvenida sea.

Por Danny Arce

Enlace corto:

Comentar

Responder