Omar Rodríguez-López – “Ensayo De Un Desaparecido”

Martes, 23 de Mayo de 2017 | 10:00 am | No hay comentarios
Omar Rodríguez-López – “Ensayo De Un Desaparecido”

Artista:

Omar Rodríguez-López

Álbum:

Ensayo De Un Desaparecido

Año:

2017

Sello:

Ipecac Recordings

Muy probablemente, en el futuro a Omar Rodríguez-López se le considere uno de los grandes genios de la música popular contemporánea –si es que ya no es así–. El año pasado el multi-instrumentista lanzó nada menos que doce discos, y este año lleva nueve, bajo el sello Ipecac Records. La creatividad del músico es voraz y parece que su vitalidad musical desbordara los cánones a los que estamos acostumbrados con otros artistas. La reformulación total del tracklist del álbum conceptual “Xenophanes” (2009) toma el nombre de “Ensayo De Un Desaparecido”, que es el cuarto álbum lanzado por Rodríguez-López durante el año 2017 y es un disco cautivador, donde se deja escuchar todo el genio del compositor entre arreglos elegantes hasta formulaciones histriónicas y demenciales, convergiendo el jazz, el punk y el progresivo.

La deconstrucción de un disco que fue creado hace menos de 10 años es una buena manera de pensar el concepto de “desaparecido” que da su nombre al álbum, ya que estamos ante un compositor cuya identidad es tan dinámica, que hay que buscarla ya no en su persona, sino en lo más profundo de sus composiciones, en ese torrente incesante de su creación. “Nocturna Luz” re-versiona la canción “Amanita Virosa”, que antaño tenía una impronta punk potente, mientras que ahora es una pieza delicada de piano; con ello se reformula incluso el sentido de la letra (“me visto en un traje de tu tragedia”) que antes sonaba casi macabra y que ahora aparece con una ternura empática. “Nubes Sin Agua” podría fácilmente ser una canción de The Mars Volta, y si bien la voz de Omar no posee el talento y la teatralidad de Cedric Bixler-Zavala, muestra una honestidad que se vislumbra desde el comienzo. “Recuerdos”, de guitarras funk, llega a convertirse en un caos con la base de un teclado perverso y arreglos hábiles de batería del único invitado a colaborar en el disco, el baterista Deantoni Parks de Bosnian Rainbows.

“Un Abismo Bendito” es teatral, los arreglos de cuerdas que se incorporan desembocan en una pieza rockera que no esconde la influencia de la música latina, especialmente la salsa, estímulo constante en la creación de Rodríguez-López. En esta re-versión se extraña la voz que desempeñaba Ximena Sariñana en el disco “Xenophanes”, ahora realizada por Omar en solitario. Por otra parte, las canciones “El Arte De Fracasar” y “Deseos Para Quemar” tienen un sonido post-hardcore que recuerda al trabajo de Omar en At The Drive-In, donde la intensidad se eleva de manera estrepitosa desde una calma misteriosa. Y en la misma línea, “Deseos Para Quemar” posee una letra abstracta, que vuelve la canción algo similar a la poesía recitada que, con cuerdas expectantes, desembocan en un coro intenso y desgarrador.

Las últimas canciones forman un tríptico que las vuelve casi una única composición. “Vidrio De La Fe” posee una atmósfera siniestra que avanza hasta detenerse, como una respiración, donde se va a un pulso mucho más rápido para luego reincorporar una calma sin sobresaltos. Esto nos lleva a “Besos Secretos”, donde la psicodelia abre paso a “La Orilla”, que cierra el disco con un temple oscuro y hábil, recurriendo al momento cúlmine de la antepenúltima canción del álbum, terminándolo abruptamente

Rodríguez-López reformula el disco “Xenophanes” con una maestría tal, que ahora adquiere un nuevo sentido, donde se pasa de la malicia a la dulzura y viceversa. “Ensayo De Un Desaparecido” es la destrucción y, a la vez, la reconstrucción total de un material, dando a luz una perspectiva nueva, la generación de una nueva realidad donde el puertorriqueño combina el intelecto con el desenfreno, el orden con la agitación caótica y la dulzura de manera más afable con la oscuridad en su forma más frenética. La verdadera deconstrucción que se realiza en “Ensayo De Un Desaparecido” es sólo una de las piezas de la colección que Omar Rodríguez-Lopez ha ido lanzando sucesivamente en una producción altamente creativa, donde parece no dar tregua.

Por Diego Márquez

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