MONEY – “Suicide Songs”

Lunes, 25 de Abril de 2016 | 1:45 am | No hay comentarios
MONEY – “Suicide Songs”

Artista:

MONEY

Álbum:

Suicide Songs

Año:

2016

Sello:

Bella Union

Siempre se valora que la música pueda traspasar su dimensión sonora y meterse en el oyente de manera física y reflexiva, provocando sinestesias y estados particulares. Muy en esta dirección se mueven los efectos que provoca escuchar “Suicide Songs”, en parte por la energía interpretativa vocal e instrumental y la intensidad de las letras, elementos que en conjunto calzan íntegramente, logrando conmover e incluso crear sensaciones cinematográficas, es decir, a la evocación de imágenes, momentos o situaciones que provoca el poder de la música. En este sentido, el nuevo disco de MONEY guarda cierta complicidad con su antecesor, “The Shadow Of Heaven” (2013), primer trabajo musical de la banda, que le valió una satisfactoria posición en los comentarios de la crítica, llegando a ser incluso comparados con The Smiths. Una visión importante sobre esta comparación se relaciona con la fuerza de los conceptos tratados –vitales, críticos, dolorosos– transformados en acordes y letras que tocan al oyente y transportan a un lugar atemporal. En el caso de “Suicide Songs”, la crisis de MONEY 01identidad del sujeto en búsqueda del futuro dice relación con el paso del tiempo y el crecimiento o decepción que esto conlleva en el ejercicio de mirar la vida desde un ángulo que es, en este caso, principalmente melancólico.

Y para reflexionar sobre esto, en 2014 la banda de Manchester se trasladó a Londres con el objetivo de escribir y gestar lo que sería el próximo álbum, esto en medio de constantes sesiones de autodestrucción y descontrol que dieron como resultado, al fin y al cabo, un álbum dramático, poético, melancólico y efectivo. Algunas de estas características se manifiestan desde el comienzo con “I Am The Lord”, quedando expuesto el estilo alternativo con tintes de folk y mucho indie. La pista fluye a través de una melodía apacible, abriéndose paso entre los sonidos de la dilruba, percusiones y violines. “I’m Not Here”, la canción que le sigue, se mueve en las mismas coordenadas, entonando armonías que van creciendo en intensidad y creando hermosos momentos.

Un elemento que llama gratamente la atención es la voz de Jamie Lee que, usada como efectiva herramienta en beneficio de la totalidad del mensaje entregado, logra transmitir sensaciones coherentes en relación a las letras y melodías de las canciones, como es el caso de “You Look Like A Sad Painting On Both Sides Of The Sky”, el single previamente lanzado para promocionar el disco, que con la fuerza de la interpretación vocal acompañada por una guitarra encantadoramente triste, compensa la escucha del álbum completo.  En “Night Came” se aprecia nuevamente la atmósfera instrumental bien construida; se percibe la sensación de estar perdido y desesperado en una dimensión noctámbula. Es transversal el lamento como una reflexión sobre el tiempo, y las letras tienen mucho que decir en este sentido, como en “I’ll Be The Night” u “All My Life”, donde Lee canta: “No me avergüenzo de lo que estoy haciendo, pero sí de lo que he hecho”.

Sin mucha trascendencia transcurren canciones como “Suicide Song” o “Hopeless World”, composiciones más bien neutrales que funcionan como un respiro dentro del desaliento como temática general. El cierre del disco viene dado por el anti-villancico “A Cocaine Christmas And An MONEY 02Alcoholic’s New Year”, que se desarrolla lento, reviviendo imágenes sobre una triste celebración e invocando un toque de sarcasmo, pero sin dejar de lado el eterno estado de abatimiento presente a lo largo del disco, que a ratos pareciera ser la banda sonora de una película muy triste.

Si bien se logran momentos de pleno arrobamiento que logran transportar mediante la escucha, a ratos las melodías frágiles y algo redundantes acaban por transformar las canciones en piezas demasiado melosas. Fuera de esto, el álbum funciona creando preciosas atmósferas instrumentales que, sumadas a la interpretación de Lee, logran su cometido. Los sonidos parecen venir, aunque no de la muerte, de un lugar distinto y afligido; la poesía y la reflexión están presentes y se dejan ver mediante la angustia, la desesperación, la pregunta.

Por Camila Fuentes

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