Mini Mansions – The Great Pretenders

Miércoles, 12 de Agosto de 2015 | 1:06 am | No hay comentarios
Mini Mansions – The Great Pretenders

Artista:

Mini Mansions

Álbum:

The Great Pretenders

Año:

2015

Sello:

Capitol

En 2010, Mini Mansions lanzó su homónimo debut que, con poca promoción, pasó sin pena ni gloria. Cargado al indie, aquel primer larga duración de la banda de Los Angeles no logró cautivar ni a la crítica ni al público. No es de extrañar, entonces, que los pocos comentarios surgidos se refirieran al grupo como “el proyecto paralelo” de Michael Shuman, bajista de Queens Of The Stone Age, en conjunto con Zach Dawes y Tyler Parkford. Esta situación le planteó al trío el desafío de desarrollar un sonido propio, y en ese contexto de búsqueda identitaria surge “The Great Pretenders”. Con un sonido oscuro y cargado de matices y texturas, Mini Mansions lee el panorama actual a la perfección, dando un giro hacia la psicodelia en medio del innegable auge de este género.

MINI MANSIONS 01El disco comienza con la pegajosa “Freakout!”, con Shuman encargado de la voz principal y el bajo de Dawes protagonista durante toda la canción. Un inicio sumamente potente. “La muerte es una mujer y está a solo un baile de distancia” repite Parkford en “Death Is A Girl”, y ese baile bien podría ser con esta canción de fondo que, ágil y frenética, conseguiría animar fácilmente más de alguna fiesta. Fue probablemente su esencia bailable lo que la catapultó a ser elegida como primer sencillo del álbum. “Creeps”, la siguiente pista, también encajaría en una fiesta, pero su rol sería más bien el de un clásico y necesario lento. En esta, por primera vez las guitarras toman protagonismo, contando con la dosis justa de efectos para construir una atmósfera bien sesentera. Es el mayor coqueteo del disco con el rock convencional.

Si hubiera que elegir una canción que resuma mejor el sonido pop de Mini Mansions en esta placa, sin duda sería “Fantasy”. Aunque el coro suene un poco a Tame Impala (el falsete de Parkford de seguro influye), los versos resaltan por su oscuridad, generando un contraste que se encuentra patente a lo largo de todo el disco. A medida que pasan las canciones –si bien estas presentan una estructura tradicional verso-coro-, se nota cómo existe un especial cuidado en mantener interesantes las transiciones entre aquellos elementos. Continuando en la línea pop, la dupla de sencillos “Any Emotions” y “Vertigo” marca la aparición de dos invitados de lujo. En la primera, el histórico miembro fundador de The Beach Boys, Brian Wilson, apoya con sus armonías a Shuman en un emocional relato acerca de sus problemas con el Síndrome de Asperger. La segunda, en tanto, es sin duda uno de los puntos más alto del disco: la intervención de la siempre elegante voz del frontman de Arctic Monkeys, Alex Turner, en el segundo verso, contrasta perfectamente con la delgada voz de Parkford. Además, la letra y los delicados arreglos rebosan sensualidad con intervenciones sobrias y adecuadas de los teclados.

MINI MANSIONS 02Otro punto alto del disco es la dinámica “Honey, I’m Home”. Versos ligeros y estribillos casi instrumentales que tienden al noise terminan en, más que un final, la transición hacia “Mirror Mountain”. Es aquí donde el disco alcanza su clímax, en una canción que podría haber salido perfectamente del “Era Vulgaris” (2007) de QOTSA. Teclados enérgicos y sampleos distorsionados llaman a la locura y concretan la mencionada tendencia al noise, en tanto batería y bajo mantienen la cohesión de la pieza. Después de aquella inyección de energía, la sentimental balada “Heart Of Stone” calma las revoluciones y deja a Shuman abrir nuevamente su corazón, mientras los sintetizadores construyen un entramado de texturas en el fondo. Aquellos diversos colores que los teclados van imprimiendo a cada canción, enriquecen el sonido general del disco, siendo uno de los principales aciertos de la producción. Ya entrando en tierra derecha, la alegre “Double Visions” termina con un rallentando que le da tintes de final, y deja a la atmosférica y experimental “The End, Again” como un mero epílogo.

De esta manera, a pesar de emplear distintas fórmulas en la creación de cada una de las canciones del disco, es posible reconocer un sonido común que unifica la propuesta musical de Mini Mansions: un pop psicodélico fresco y versátil. “The Great Pretenders” representa un fructífero ejercicio en el camino de la banda para forjar su identidad y, más importante aún, resulta un gran disco que, con muchos puntos altos y casi ningún desacierto, llega a engrosar la lista de buenos álbumes que el apogeo de la neo-psicodelia nos ha entregado.

Por Manuel Valenzuela

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