Meshuggah – “The Violent Sleep Of Reason”

Martes, 15 de noviembre de 2016 | 9:40 am | No hay comentarios
Meshuggah – “The Violent Sleep Of Reason”

Artista:

Meshuggah

Álbum:

The Violent Sleep Of Reason

Año:

2016

Sello:

Nuclear Blast

Cuando se ha alcanzado cierto grado de madurez, es difícil arriesgar. El lograr reconocimiento es algo bastante complejo, por lo que generalmente cuando lo obtenemos hacemos todo lo posible por mantenerlo, sin aventurarlo a proyectos cuyos resultados pueden hacerlo perder por completo. En el mundo de la música moderna –como parte de la amalgama de la vida global– ocurre algo similar. Salvo algunos casos, por regla general, los artistas trazan una línea por donde transita su carrera con la menor cantidad de sobresaltos posibles, lo que les permite crear una sólida base de sustento y desde la cual erigen su legado. Así, por casi treinta años, Meshuggah se ha aferrado al pedestal de creación propia del cual hoy profitan demasiadas bandas bajo el rótulo de “djent” (que no es más que una copia con variaciones de lo que hacen los suecos). En tal entendido, la banda de Jens Kidman y compañía ha logrado consolidar un sonido único, consistente y característico, que fluye a través de una exquisita técnica y alambicados tempos, y “The Violent Sleep Of Reason” es una nueva muestra de aquello.

meshuggah-01En efecto, este álbum no evidencia una vuelta de tuerca a nada de lo que Meshuggah haya hecho previamente. Los riffs filosos están ahí, los contratiempos, los solos matemáticos, precisos y espinosos también. No es un nuevo “Nothing” (2002), álbum que significó una alteración a lo que venían haciendo. No, este disco es una consolidación de su carrera. Todos los elementos que han puesto a Meshuggah como una de las bandas más influyentes del último tiempo se encuentran presentes, pero con un plus: existen acertados guiños a sus trabajos más tempranos, pero hechos sin añoranza ni reciclados. Verbigracia, no es posible dejar de mencionar a “Our Rage Won’t Die”, quizás el mejor corte de este LP, el que recrea en cierta medida al final de los años 90, cuando “Chaosphere” (1998)  sacudió la escena rockera que se encontraba emponzoñada con bazofias MTV. Lo mismo ocurre con la apocalíptica “Violent Sleep Of Reason”, en donde las ocho cuerdas de Thordendal magnifican el caos programado por Tomas Haake en la batería y un Kidman que en todo el disco suena agresivo y denso, no percatando el oyente que ya va por sus cincuenta años.

Por lo anterior, “The Violent Sleep Of Reason” necesitaba de una producción mucho más fresca, y es aquí donde se nota la diferencia, por ejemplo, con Koloss (2012), con la máquina oyéndose demasiado perfecta. Este disco, por el contrario, es mucho más orgánico, porque los tonos bajos y el midtempo no campean a sus anchas, sino que a veces se detienen para liberar otras creaciones no tan ortodoxas, como “MonstroCity” o la caótica “Nostrum” (¡qué lujo el de Haake!). Empero, la receta que se arrastra desde el año 2002 igual encuentra buenos en ejemplares como “By The Ton” o  “Into Decay”.

meshuggah-02Este álbum seguramente no acarreará nuevos fans a Meshuggah, pero sí puede ser un hito para la banda en el sentido de que, ya con un recorrido frondoso a cuestas, ha encontrado en sus primeros trabajos una nueva fuerza creativa para dar vida a canciones más desprendidas de exactitud (hasta donde es posible señalar aquello, considerando la rigurosidad en la música de los suecos).”Born In Dissonance” es un prototipo de esta tesis, pues es dudoso que hubiese sido incluida en álbumes como “Catch Thirthythree” (2005), en donde el control del tiempo y el cauce del sonido se estructuran en una fórmula más exacta. Este aspecto, le da un toque diferente a este disco, y ciertamente lo aleja en términos cualitativos de sus últimas entregas.

En consecuencia, sería ridículo señalar que “The Violent Sleep Of Reason” no es un buen disco. Claro que lo es; su superioridad frente al estado actual del metal es incuestionable, pero, por otra parte, señala que Meshuggah no buscará agregar a su música otros elementos extraños a su método. El engranaje es uno y cualquier ajuste que se le haga no puede salir de la zona de confort. Aquello para sus fans es una buena noticia, pues tienen una garantía de calidad extendida, no obstante, el arte a veces precisa de riesgo y de traición a la ortodoxia, algo que para los suecos a estas alturas ya no es necesario. En consecuencia, este LP es de una manufactura excelente, pero no representa algo novedoso. Meshuggah apostó a mantener, no a ganar.

Por Pablo Cañón

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