Mark Lanegan Band – “Gargoyle”

Lunes, 22 de Mayo de 2017 | 2:00 am | No hay comentarios
Mark Lanegan Band – “Gargoyle”

Artista:

Mark Lanegan Band

Álbum:

Gargoyle

Año:

2017

Sello:

Heavenly

Son relativamente pocos los artistas que, a pesar de haber participado activamente en diversos proyectos musicales o bandas, han logrado sortear exitosamente esa permanente propensión a partir de cero infatigablemente. Dentro de ese marco habría que situar norteamericano Mark Lanegan, quien hace más de tres décadas se mueve y deambula por el mundo musical en busca de aires frescos y nuevas aventuras constantemente. Líder indiscutido del agresivo sonido alcanzado por Screaming Trees, pasajero fugaz de Queens Of The Stone Age, artífice de los éxitos de Mad Season y mentor del inacabado proyecto titulado The Gutter Twins, Mark Lanegan es un artista inquieto y escurridizo en su esencia más íntima. Como solista o como parte de conjuntos musicales, el oriundo de Washington ha explorado un abanico realmente extraordinario de estilos y sonidos, transformándose en un artista experimentado en la composición, ejecución y producción musical.

Con esa gran mochila llena de experiencias, Mark reaparece después de tres años de silencio con su nueva placa titulada “Gargoyle”, un álbum inquietante por su desesperanzada atmósfera sonora, aunque envuelta en una electrificación descollante. En él colaboran viejas amistades de Lanegan como el líder de Queens Of The Stone Age, Josh Homme y el carismático vocalista de The Afghan Whigs, Greg Dulli. En tan sólo 10 canciones, “Gargoyle” es un disco que insinúa retazos de elegancia y sensualidad, sin descuidar el descontrol y la energía. El álbum se inaugura con una oscura y melódica canción, “Death’s Head Tattoo”, la que posee una lírica llena de mensajes subliminales en medio de una atmósfera sonora tétrica, muy próxima al post-punk de los ya lejanos ochenta.

“Nocturne”, el primer single del álbum, conecta directamente con un sonido industrial embellecido por una voz que retumba desde un lugar lejano y oscuro. Son claras las reminiscencias de la influencia de un ya difunto Leonard Cohen en las composiciones de Lanegan, y esta no es la excepción. “Blue Blue Sea” es una oda que abre paciente y calma, con los sintetizadores muy bien plantados, adornando y llenando el espacio sonoro de una canción adecuadamente entonada por la rasposa voz de Mark. Con “Beehive” vemos desfilar la amplia experiencia de la banda al desarrollar una canción con un coro pegadizo y preciso, en el que es sin lugar a dudas uno de los mejores momentos de la placa. Una autobiográfica composición se abre en las medianías del proyecto para resaltar una impecable ejecución instrumental, generando una canción melódica, aunque profundamente melancólica en su lírica.

Ciertamente, “Emperor” resuena estridente y apropiadamente calibrada en la instrumentación, con guitarras que se deslizan potentes y una batería poco potente, pero ajustada a una canción que se asemeja a esos himnos que todos querrían corear en un estadio repleto. “Goodbye To Beauty” abre lenta y apaciguada, donde unos finos y delicados acordes acogen un mensaje nítido interpretado por un emocionado Lanegan. “Drunk On Destruction” es una composición triste y melancólica, sin embargo, la instrumentación y el imperceptible crescendo sonoro transporta hacia las postrimerías y las últimas glorias de los años noventa. “First Day Of Winter” resuena como un espacio de despedida; tranquilizadora melodía construida a partir de una batería acompasada y poco destructiva, un coro salvífico y una guitarra que adorna la voz de Lanegan de comienzo a fin. Con el epílogo que “Old Swan” nos proporciona, oímos una canción animada, correctamente instrumentada y una voz que realza todo el conjunto compositivo. Para cerrar la placa, después de haber transitado una variedad inmensa de texturas sonoras, esta canción proyecta la esencia del trabajo del norteamericano.

Incontables son los éxitos y los fracasos que Lanegan ha tenido en sus más de tres décadas como artista consagrado a la música. Incontables son también los proyectos en los que el norteamericano ha intentado plasmar sus referencias y orientaciones musicales. Escuchar a Mark Lanegan es transitar por distintos momentos de la historia del rock, sin embargo, su esencia es tan inclasificable que es más favorable dejarse llevar antes que detenerse o negarse a sus trabajos. “Gargoyle” representa uno de esos proyectos muy bien logrados, que de seguro dará que hablar por mucho tiempo más y que, con el paso de los años, seguramente se solidificará con el grato apelativo de clásico de la música.

Por Javier Mardones

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