Lifehouse – Almería

Miércoles, 26 de Diciembre de 2012 | 3:29 pm | No hay comentarios
Lifehouse – Almería

Artista:

Lifehouse

Álbum:

Almería

Año:

2012

Sello:

Geffen Records

Consolidados en la escena desde hace más de diez años y con siete placas bajo el brazo –considerando su primer disco como Blyss–, se nos presenta Lifehouse, la banda californiana de rock alternativo que destaca por sus arreglos melosos, suaves y para nada estruendosos. Esta agrupación, acostumbrada a posicionarse en los primeros puestos de los rankings y radios norteamericanas, con canciones que eventualmente son adoptadas –hasta casi predispuestas- para ser utilizadas en series tipo “Smallville”, entró a los estudios de grabación a mediados del año pasado para entregarnos “Almería”, último trabajo en donde se tomaron y plasmaron sutilmente sonidos del llamado lejano oeste, y que significó de alguna manera un primer intento para experimentar, evolucionar y, en general, distinguirse de sus anteriores producciones.

LIFEHOUSE 01Este álbum fue producido por Jude Cole y grabado en los estudios de Box Canyon, California. El lugar no fue elegido al azar, y es que Almería es una ciudad española en la que, dada la geografía desértica del lugar, se rodaron muchas de las películas llamadas spaghetti western, en su mayoría italianas y españolas que abrazaban aquel género popular de antaño, donde nos narraban las hazañas de vaqueros, pistoleros y forajidos. Y para registrar su material, buscaron un ambiente que estuviera ah doc con esta tónica tan específica. Así es como llegaron a lo más cercano que pudieron encontrar y que presentaba un panorama tan árido como el de aquellas producciones cinematográficas. “Almería” consta de diez canciones, además de la existencia de una edición especial que integra tres temas adicionales y un bonus track.

“Gotta Be Tonight” marca la apertura de esta placa, y desde el primer momento se hacen notar las influencias que la moldearon. No se aleja de la línea estilística general de la banda, pero sí perfila un excelente inicio que cumple con el acometido de dar nuevos aires a esta reciente creación. “Between The Raindrops” es el primer sencillo de este álbum, con la colaboración de la cantante británica de pop Natasha Bedingfield. Este aporte crea una atmósfera –dada la delicadeza que posee la voz de la intérprete- que coquetea con el country contemporáneo. Sigue “Nobody Listen”, track que se acerca tal vez demasiado al pop utilizando recursos propios de este estilo.

En “Moveonday” la voz de Wade aparece más robusta, el bajo de Bryce Soderberg delinea firmemente cada melodía e incluso adquiere el mismo protagonismo que los potentes arreglos salidos de la guitarra de Ben Carey. A la mitad de la reproducción está “Slow Motion”, que inicia con unos prometedores y repetitivos arpegios; continúa lenta y pacífica, y realmente podría transformarse en el soundtrack de alguna película americana con temática country/moderna/romántica. Continuando, aparece “Only You’re The One”, pieza que encuentra su clímax en los coros, donde lo que destaca por sobre todo es Wade, quien alcanza sus registros más altos en toda la placa. “Where I Come From” sigue en esta lista, apegándose a la estructura que posee todo lo que ya va procesado a lo largo de los casi cuarenta minutos de reproducción. La inclusión de violines le da un toque aún más melodioso y dulce a esta composición.

LIFEHOUSE 02Otra colaboración se presenta en “Right Back Home”, y es con Peter Frampton que esta obra adquiere más dinamismo. Además de la incorporación de este genio de la guitarra, aparecen elementos más característicos del blues, y se convierte inmediatamente en el track más poderoso de este repertorio. “Barricade” y “Aftermath” configuran el final de este registro, y lo hacen con toda la emotividad posible. Acá se aprecian componentes muy parecidos a lo que podría pertenecer al gospel, pero nunca demasiado distanciado de la corriente que fluye por cada canción de este “Almería”.

Desde hace mucho que se esperaba algún cambio aunque fuera mínimo en las creaciones de esta banda norteamericana. Y es que después de seis discos, cada uno de los integrantes de Lifehouse fue adquiriendo influencias y enfoques creativos que les permitieron dar el primer paso que todo artista debe dar y que es inevitable: las experimentaciones y reinvenciones. Según Jason Wade, era el momento de que sus sonidos evolucionaran y fueran capaces de trabajar sin reglas ni directrices, lo que significó más libertad creativa. Ahora, si bien no es algo exorbitante, sí se agradece y aprecia esta pequeña renovación. Siguen, y seguro seguirán siendo parte de esta corriente de bandas dulzonas y por qué no, de rock romántico.

Por Carolina Velásquez

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