Korn – “The Serenity Of Suffering”

Miércoles, 7 de Diciembre de 2016 | 9:58 am | No hay comentarios
Korn – “The Serenity Of Suffering”

Artista:

Korn

Álbum:

The Serenity Of Suffering

Año:

2016

Sello:

Roadrunner

Mucho se ha venido hablando durante el último tiempo sobre un supuesto “renacimiento” del nü-metal, un estilo que en su momento se apoderó del mundo tomando como base la fusión del metal con el hip-hop, y que dio a luz una serie de bandas que a día de hoy son consideradas como clásicas por toda una generación. Este renacimiento –como ocurrió hace un tiempo con las bandas que vivieron su apogeo durante las décadas de los 80 y 90– se sostiene sobre un gran pedestal: la nostalgia. Teniendo una fanaticada que ya pasó la segunda década de sus vidas, muchos de ellos encontrándose en plena edad profesional y enfrentándose a la frivolidad de la adultez, ven en el pasado el recuerdo de los días en que todo era más simple, donde Linkin Park, System Of A Down o Slipknot, sonaban fuerte en la radio y en MTV, y pasaron a transformarse en la banda sonora de sus adolescencias. Y es ahí donde entra Korn con su más reciente trabajo de estudio, “The Serenity Of Suffering”, el 12° disco de una carrera que, después del lanzamiento de “Take A Look In The Mirror” (2003), se mantuvo imparable pero dando muchos tumbos en cuanto a la dirección musical del grupo, que no supo cómo acoplarse a los tiempos, y entre experimentos y fallidas “jugadas ganadoras”, como sus olvidables colaboraciones con Skrillex, tomó la decisión de hacer lo más lógico: volver a lo que los hizo grandes en su mejor época y reconquistar a su audiencia.

korn-01Desde la carátula ilustrada por Ron English, donde se puede divisar claramente al muñeco que protagoniza la portada del álbum “Issues” (1999) sostenido por un niño que avanza hacia un terrorífico parque de diversiones, todo lo que podemos encontrar es Korn en un su estado más puro, con todas sus virtudes y defectos. Comenzando con “Insane”, canción que de inmediato nos lleva atrás en el tiempo, el grupo no se guarda nada a la hora de echar mano a todos sus códigos: guitarras y bajo funcionando como murallas demoledoras, liricas que hablan sobre la depresión y la oscuridad, un coro poderoso, scratches a destajo y hasta la infaltable sección donde Jonathan Davis realiza ingeniosos juegos vocales. Todo lo que definió a Korn como una banda única en su especie se encuentra contenido en este y en todos los temas que sellan el trabajo más redondo del grupo desde “Untouchables” (2002).

En la misma nota, y mucho más evidentes en sus intenciones que el anterior, llegan “Rotting In Vain” y “Black Is The Soul”, composiciones que fácilmente podrían ser acusadas de ser clones de cortes antiguos, pero la verdad de las cosas es que el grupo se siente tan poderoso y cómodo en este lugar, que pareciera que todo lo que escuchamos es legítimamente nuevo y fresco. Las canciones funcionan y poseen un poder particular, a pesar de sonar a todo lo que hemos podido oír en el pasado. Y este es el gran punto a favor de “The Serenity Of Suffering”, que a pesar de sostenerse mucho en lo que ya conocemos, suena inspirado y honesto, algo que no ocurrió con “Korn III: Remember Who You Are” (2010), otro intento del grupo por retomar su sonido clásico, pero que finalmente no prendió a los fanáticos y los llevó a intentar algo más “actual” en “The Path Of Totality” (2011), con la idea de atraer a una nueva audiencia. Y todos sabemos cómo terminó eso.

korn-02Ahora, este mismo factor nostálgico juega en contra del disco cuando se avanza por las canciones y la sensación de déjà vu se torna excesivo. Ahí tenemos cortes como “Everything Falls Apart”, “When You’re Not There” o “Take Me”, que son efectivas pero que juegan tan seguro, que no logran destacar en el conjunto. Por otro lado, podemos rescatar tracks más interesantes como “Die Yet Another Night”, “Next In Line” y “A Different World”, esta última contando con la colaboración del vocalista de Slipknot y Stone Sour, Corey Taylor, canciones que no se salen para nada del libreto, pero muestran un par de elementos que dotan de matices a la mezcla.

El viaje termina con la poderosa “Please Come For Me”, en la misma nota con la que comenzó, en un trabajo que triunfa completamente en su búsqueda por evocar al pasado y tocar la fibra del fanático que durante años deseó escuchar al Korn más clásico. Los norteamericanos dieron el palo al gato y se despacharon un disco potente, ideado para regresar en gloria y majestad al sitial que ocuparon hace ya más de una década, sin arriesgar ni mostrar nada nuevo, pero sacando lo mejor de una fórmula que en este registro muestra una de sus mejores caras. Definitivamente, una de sus obras mejor logradas.

Por Sebastián Zumelzu

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