Katatonia – “The Fall Of Hearts”

Martes, 28 de Junio de 2016 | 11:01 am | No hay comentarios
Katatonia – “The Fall Of Hearts”

Artista:

Katatonia

Álbum:

The Fall Of Hearts

Año:

2016

Sello:

Peaceville

Lo primero que resulta necesario destacar sobre “The Fall Of Hearts”, más reciente larga duración de Katatonia, tiene que ver con el enfoque con que se enfrenta el oyente a estos 67 minutos de música híbrida y su respectiva reacción, siendo irrelevante si se es un seguidor acérrimo y ortodoxo fiel al material que los suecos editaron a comienzos de la década de los 90 o si, por el contrario, se es alguien que en algún momento de su vida simplemente se encontró con estas composiciones provenientes de la mente de sus miembros principales, Jonas Renkse y Anders Nyström, porque este, el décimo registro de su carrera, es una muestra de lucidez y coherencia musical, donde la esencia de los últimos tiempos está intacta y, por consiguiente, justifica el sonido que posee el álbum, que a todas luces fue ejecutado con las ideas claras, con precisión y  utilizando la serenidad y sabiduría que ha adquirido Katatonia en sus veinticinco años de existencia.

KATATONIA 01La transición hacia la forma en que se materializa la inspiración de los suecos por estos días resulta coherente y era algo que hace rato se asomaba en el horizonte. Prueba de ello es “Takeover”, una obertura que con los primeros acordes genera un aura hipnótica, avanzando a paso lento y seduciendo para revelar el lado más amable que Katatonia haya mostrado alguna vez, para luego desenvolverse en una pieza progresiva que, si bien siempre ostenta su perfil más armónico, aún tiene elementos del metal que los puso en el mapa y que forma parte de ellos, de una u otra manera. “Serein” tiene ese sabor que dejaron aquellos días de lluvia y desolación que se plasmaron en “Last Fair Deal Gone Down” (2001) o “Tonight’s Decision” (1999), época en la que, al igual que ahora, hubo arreglos que se inspiran en artistas de otras aristas como The Cure u otros exponentes de características semejantes. El primer corte promocional es la siguiente, “Old Heart Falls”, y retoma en gran medida la vibra de lo que hicieron en ocasiones previas, como en “Night Is The New Day” (2009) y “The Great Cold Distance” (2006), donde los apoyos electrónicos oscilan al lado de una base rítmica progresiva, que a su vez se mueve entre el rock y el metal, fusión que hoy se ha convertido en el sello del grupo.

Hasta este punto, es probable que la experiencia de escuchar “The Fall Of Hearts” sea un trance en el que la música, de una u otra forma, toque más de alguna fibra y sea capaz de conmover y empatizar con los sentimientos y los demonios de la audiencia. Con esto en mente, tal vez el grupo puso de forma deliberada la siguiente pieza, “Decima”, concebida en su totalidad con los actuales aires que han refrescado la propuesta de la banda en estos últimos diez años, y que fácilmente podría ser la cúspide de todas las canciones que han compuesto bajo ese halo de asfixia y tribulación, para el deleite de los apesadumbrados, aunque al final de este opus existe otra composición a la que es factible atribuirle ese título. “Sanction” es uno de los pocos lugares donde aún quedan restos de metal, pero más importante es que la forma en que se despliega desde su sección media hacia el futuro es la recompensa a una espera extendida por cuatro años y las expectativas que esto generó, siendo la mejor respuesta a la interrogante que suponía una nueva entrega de Katatonia: una línea vocal memorable, más el resto de los instrumentos enfocados en la creación de una canción con tintes épicos.

KATATONIA 02Justo en el centro del camino está “Residual” y “Serac”, exponentes superlativos del sonido y la evolución que ha experimentado la agrupación, donde hoy cuentan con espacio suficiente para incluir componentes densos y pesados. Sin embargo, lo que predomina hoy en la música de los suecos es el sentido de la armonía y la conexión que existe entre eso y las emociones propias del instante en que se encuentran los creadores de la obra en sus respectivas vidas. “Last Song Before The Fade” es la reivindicación del estilo que practicaron durante los comienzos de siglo y sus respectivos discos, pero con el buen gusto y la sofisticación que han plasmado de manera excepcional en la configuración del espectro sonoro actual. El mismo sendero es recorrido por “Shifts”, aunque más calma y triste, se deshace como humo en el aire y pareciera sobrevivir –al menos en espíritu– en algunos pasajes de la siguiente, “The Night Subscriber”, que más adelante tiene zonas que rememoran las mejores sensaciones que dejaron los antes mencionados “The Great Cold Distance” o “Night Is The New Day”, donde del metal y el resto de innumerables elementos de toda índole dieron forma a la versión más aclamada hasta ese entonces de Katatonia. El bloque de clausura en “The Fall Of Hearts” es el más sólido y estremecedor de toda la discografía de los europeos: por un lado, “Pale Flag” es capaz de quitar el aliento y sumergir al oyente en aguas turbias, ennegrecidas por las aflicciones y el sabor amargo de las desgracias, y por otro lado, “Passer” es un manifiesto de esperanza que surge justo al final de esta travesía, en la que la música de Katatonia despierta los demonios internos y expone el lado más íntimo de una fusión de rock y metal, cuya sangre es diferente a la del resto de sus contemporáneos. La participación de Renkse en este tema, más sus letras y su vocalización, son probablemente la culminación de su proceso creativo personal que se vio interrumpido cuando sufrió lesiones en su voz, amenazando con apartarlo de su arte, la que hoy ve cómo el sacrificio y la tenacidad propiciaron que estemos frente a un cantante que es capaz de conjugar sus emociones, y las de sus compañeros, en un lenguaje que juega con las melodías y que transmite con precisión la intención de sus palabras.

Un poco más de una hora toma procesar por completo “The Fall Of Hearts”, que, tras ser escuchado en incontables ocasiones por este redactor, permite ser catalogado como el trabajo más maduro y trascendente en la historia de Katatonia. El material está por sobre cualquier etiqueta y resulta inclasificable, porque limitarlo a alguna corriente sería un acto mezquino y obtuso; muy por el contrario, es una obra destinada a maravillar a audiencias diversas porque es tan variada como coherente, demostrando que la música extrema y sus alrededores son un nicho donde la vanguardia y la innovación tienen un suelo fértil para crecer.

Por Hans Oyarzún

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