John Frusciante – Enclosure

Martes, 22 de Abril de 2014 | 11:35 am | No hay comentarios
John Frusciante – Enclosure

Artista:

John Frusciante

Álbum:

Enclosure

Año:

2014

Sello:

Record Collection

Conforme transcurren los años, uno de los guitarristas y compositores más innovadores emergidos a finales de la década de los ochenta, se ha consolidado en un escenario donde la invariable fórmula utilizada se ha definido por una fortalecida fusión entre destreza, constante e inagotable actividad, y un ya conocido dinamismo creativo. Este mismo afán creador ha sido el gestor de una insistente dualidad, que ha acarreado proporcionalmente tanto aceptación como rechazo por parte de quienes se atreven a profundizar en los diversos proyectos presentados por Frusciante. Y es que es imposible negar la ilusión –que además, poco a poco, él mismo se ha encargado de maltratar-, respecto a lo que se espera de sus producciones: el protagonismo de aquella mítica guitarra. No obstante, la resignación no lo es todo, ya que si bien sus últimos trabajos –incluyendo el que nos convoca-, tienen una seria relación con la música electrónica y el synth pop progresivo, él ha declarado en diversas JOHN FRUSCIANTE 01ocasiones que sus creaciones son básicamente inspiración pura, y quién sabe, quizás no pase mucho tiempo antes de que reincida con sus iniciales motivaciones.

La promoción de “Enclosure” probablemente fue uno de los focos premeditados de atención, que otorgó una cuota mística y, literalmente, cósmica a esta placa. Un curioso anuncio comunicado a fines de marzo insinuaba que el disco en cuestión vagaría a través del espacio exterior. Esto se llevaría a cabo por medio de un satélite denominado SATJF14, que se lanzó al firmamento y que, dependiendo de la ubicación geográfica sobre la que se encontraba, se podía descargar por medio de una app para teléfonos móviles, convirtiéndose simbólicamente en una pieza sideral.

La apertura de este undécimo álbum en solitario le corresponde a “Shining Desert”, que incorpora armonías vocales acompañadas por una breve pero imponente guitarra, apagada gradualmente por arreglos electrónicos, que torna a este como un inicio sombrío y siniestro. Una misma canción, expresada en diferentes ritmos, convierte a “Sleep” en una pista bastante singular. Una idéntica melodía es distribuida a través de poco más de cuatro minutos, pasando por configuraciones rítmicas que van desde un pacífico tecno-pop a sonidos experimentales vanguardistas y sutilmente agresivos. “Run”, es una pista intensa, donde abruptos cambios rítmicos mezclados con ondulantes sintetizadores, generan y mantienen una alborotada y desquiciada atmósfera.

“Stage”, aparece con arreglos relacionados con el new wave, destacándose principalmente por la figuración de un envolvente solo de guitarra que se apropia satisfactoriamente de la segunda mitad de este track. “Fanfare” es la pieza más emotiva de este LP, donde se percibe un ligero coqueteo con el synth pop ochentero. Por la misma senda de “Letur-Lefr” (2012) se manifiesta una pieza instrumental que consta de una –hasta el momento- persistente guitarra. Se trata de “Cinch”, magnífica composición que, probablemente, podría complacer a aquel seguidor que ha rehuido de estas estructuras experimentales.

JOHN FRUSCIANTE 02En “Zone” las percusiones se tornan bastante prolijas, sin desperfilar a un inquieto teclado, acompañando a un Frusciante que, evidentemente, ha sabido sacar mucho provecho a sus capacidades vocales. “Crowded” se desarrolla con un atemporal pero muy oportuno ritmo, adicionado a una guitarra sucia presente en los coros, que por momentos hace rememorar lo mejor de “Inside The Emptiness” (2004). “Excuses”, se encarga de dar término a este reciente trabajo en solitario de quien alguna vez estuvo a cargo de las cuerdas en Red Hot Chili Peppers. Se trata de un track que cumple con la tónica total del disco, pero que no destaca por sobre las interpretaciones previas.

Hablar de John Frusciante es casi un tema de tolerancia. Parte importante de su labor como músico es la incesante inventiva, la constante búsqueda, que lo mantiene sumergido en lo más profundo de sus capacidades artísticas, tomando, además, el infalible riesgo que se traduce en el ser cuestionado insistentemente. Con sus últimas producciones ha dejado en claro que no está exigiendo reconocimiento, adherencia, ni conformismo por parte de sus seguidores, más bien se podría interpretar como una etapa que se identifica por la satisfacción propia, el placer de plasmar lo que a él más le apasiona. Con “Enclosure” eso es lo que se percibe: un disco lleno de matices, una exteriorización de variadas emociones, plagado de pasajes intensos, inquietantes y, por supuesto, para nada condescendiente.

Por Carolina Velásquez

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