James Blake – “The Colour In Anything”

Martes, 18 de Octubre de 2016 | 10:33 am | No hay comentarios
James Blake – “The Colour In Anything”

Artista:

James Blake

Álbum:

The Colour In Anything

Año:

2016

Sello:

Polydor

La aparición relativamente nueva de James Blake en la industria musical partió con pie derecho en 2011, al aventurarse con un sonido experimental que permitió identificarlo como un singular representante de la escena post-dubstep. Incluso la maldición del segundo disco era sepultada en 2013 con “Overgrown”, trabajo con el que logró afirmar una actitud musical aún mejor recibida, y que sentó influencias perdurables. Ya en diciembre de 2014 el tercer disco era anunciado y, sin embargo, tardó en llegar a nuestros oídos. La duda era el camino. Luego de haberse dado a conocer y parado sobre terreno firme, lo que siguiera podría ser más de lo mismo o algo totalmente ajeno. Pero sin defraudar, o mejor dicho, extendiendo la evidencia de sus capacidades, Blake demuestra ser fiel a los conceptos anteriormente sembrados, cosechando en esta oportunidad un disco particular y sobre todo honesto, en donde se pasea por las zonas más lúgubres de un sentimiento relacionado con la pérdida y distanciamiento entre dos personas que alguna vez se amaron.

james-blake-01El relato es doloroso en todas sus formas, y habla sobre un proceso de separación desde el principio hasta el final. Se luce con célebres colaboraciones que contemplan a Justin Vernon (Bon Iver) en la sobrecogedora “I Need A Forest Fire” y Frank Ocean en “My Willing Heart”. Incluso Kayne West había estado inicialmente considerado. Como es habitual, las líneas del piano crean atmósferas nostálgicas que sostienen ritmos sombríos. “Radio Silence”, por ejemplo, introduce a este estado en donde las armonías vocales  juegan un rol importante al tiempo que repiten “no puedo creerlo, no quieres verme”. Se piensa, entonces, una referencia inesperada pero atractiva a “I Hope She’ll Be Happier” de Bill Withers (“no puedo creer que no quiera verme / hemos vivido y nos hemos amado por tanto tiempo”).  El uso de loops y armonías íntimas siguen marcando la senda en “Points” y “Love Me In Whatever Way”, muestra del oscuro sentido de las relaciones humanas cuando se ven viciadas: “Dime a dónde tengo que ir / y luego ámame allí”.

La tripleta inicial genera altas expectativas y habla de un trabajo que se sustenta y atrae, sin embargo, se presume que escucharlo hasta el final de una sola vez no es un ejercicio tan fácil de realizar, más aun considerando la duración algo exagerada de 76 minutos. Cuesta un poco digerir la cantidad de información entregada, que es cuantiosa, y el lenguaje sonoro es extravagante. Pero sobre el mismo hecho radica la calidad de su sustancia, pues en los detalles se aprecia la riqueza de los elementos que componen la música de Blake. Hablar de un solo género musical es incluso reducir demasiado, puesto que la cantidad de mezclas va desde estilos más clásicos como el jazz o el soul, mientras que recoge partes de R&B, trip hop, e incluso llegando a tocar alguna rama de góspel. Todo esto en diálogo con la “electrónica”, reproduce un sonido moderno que va siendo actualizado mediante la experimentación.

james-blake-02Algo de esta sonoridad experimental se aprecia en “f.o.r.e.v.e.r.”, que viene a jugar un papel de tipo balada común. En tanto, “Put That Away And Talk To Me” reúne una serie de elementos que puestos por separado bien podrían ser nada más que ruidos triviales. “I Hope My Life (1-800 Mix)” es una de esas canciones que evidencian la diversidad que habita el álbum, pues el ritmo adopta formas new wave haciendo guiño a una electrónica más ochentera, aunque sin perder la esencia de su frescura característica. Muchas emociones se transmiten mediante los quiebres vocales de Blake, y en “Choose Me” el desgarro llega a su más alta expresión. En tanto, “The Colour In Anything” cautiva con las armonías de un piano triste y se destacan técnicas de grabación doble que recuerdan a temas como “Retrograde” de 2013. El álbum va reflexionando un final acompañado de letras que dan por entendido el término inminente de la relación amorosa y la asimilación de una nueva realidad. Así, en “Modern Soul” Blake dedica un significativo outro a cantar “quiero que termine, quiero que termine”. “Meet You In The Maze” es la encargada de dar cierre a la trama mediante un tono robótico cantado a capela. La voz se encuentra intervenida por sintetizadores, pero no pierde su peso emocional ni su profundidad.

Al analizar la escucha en su totalidad, es posible darse cuenta de que el disco entero es una especie de trance, o un viaje bien condimentado por una diversidad de elementos que Blake logra mezclar de manera inteligente. Los ritmos hipnóticos, el clásico downtempo aprovechado de vetas trip hop, los beats magnéticos acompañados de líricas afligidas, los sonidos melismáticos, todo tamizado por técnicas digitales, son a estas alturas pasadizos altamente transitados por el músico inglés que, sin viciar ni disgustar, hacen gala de un talento probado y comprobado a sus inmejorables 28 años.

Por Camila Fuentes

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