Jake Bugg – “On My One”

Martes, 4 de Octubre de 2016 | 10:03 am | No hay comentarios
Jake Bugg – “On My One”

Artista:

Jake Bugg

Álbum:

On My One

Año:

2016

Sello:

Virgin EMI Records

Ya han pasado cuatro años desde que todo el mundo puso sus ojos sobre Jake Bugg. Luego de entregar un notable disco homónimo en 2012, el joven muchacho proveniente de Nottingham se aventuró en el rock más eléctrico para su sucesor, el igualmente aclamado “Shangri La” (2013). Dicho esto, estaba claro que la expectación sería aún mayor para su siguiente paso discográfico, el álbum “On My One”, donde el músico explora un poco más a fondo estilos ligados al r&b, integrando tintes de hip hop en la percusión, algo que se adelantaba desde que Bugg dio los primeros indicios del disco, pero que en su producto final no terminó siendo un cambio tan drástico como muchos temían.

jake-bugg-01Es así como nos encontramos con un Bugg mucho más oscuro y melancólico que en sus trabajos anteriores, abriendo con “On My One”, una lúgubre y desnuda composición donde habla de su soledad y la carga que le ha supuesto el éxito tan repentino de su carrera, abordando la vida en gira, sus encuentros con extraños, entre otros “gajes del oficio” que afrontó desde muy joven. “Gimme The Love” da la verdadera partida al álbum, con un ritmo que recopila características de muchas influencias de Bugg durante su carrera, integrando una guitarra de corte funk, así como un ritmo sonoro que recuerda mucho a “Shangri La”, anterior placa del músico. Pese a que todos le auguraban un cambio de dirección sonora, el inglés supo mantenerse fiel a su sello y a sus raíces, logrando un sonido mucho más maduro, tal como evidencia “Love, Hope And Misery”, con un blues que recuerda al sonido de The Black Keys, y un Bugg melancólico e inspirado, con las mismas ganas de su primer LP. Ese country que escuchábamos en canciones como “Trouble Town” se vuelve a hacer presente en “Put Out The Fire”, con ese bajo juguetón que transporta instantáneamente al desierto norteamericano.

Las influencias provenientes del hip hop son colocadas por primera vez en un álbum de Bugg, ya que “Never Wanna Dance” se desarrolla sobre un beat muy apegado a dicho género, mientras que “Bitter Salt” entrega tintes bailables, similares al ritmo de la música disco, sorprendiendo la versatilidad que el álbum logra en este punto. Y si de rimas se trata, “Ain’t No Rhyme” logra lo impensado: Jake Bugg rapeando, poniendo en evidencia una vez más sus influencias, sin miedo a la experimentación, ya que para algunos oídos esta sucesión de estilos podría sonar bastante fuera de lugar.

jake-bugg-02La madurez se expresa en cada canción, y “Livin’ Up Country” hace gala de aquello, sonando más completa y sólida que otras composiciones de carácter similar que posee el músico. La guitarra acústica hace un perfecto acompañamiento de los coros, y la guitarra slide le da ese toque sureño tan norteamericano que se impregna en la pulcritud inglesa que posee Jake y sus músicos a la hora de tocar. La balada “All That” entrega el Jake más introspectivo y profundo, precediendo a “Hold On You”, que le pone un cierre algo suave al disco, pero engloba perfectamente el concepto de blues que Bugg pretende imponer en su sonido, con solos adornando los tres minutos que dura la canción.

Pese a las críticas que este álbum haya recibido por su poca novedad, lo cierto es que el hecho de que Jake Bugg se mantuviera dentro de su línea musical y compositiva le permitió lograr una obra redonda, alejada de las presiones y fatalismos que existen en la actualidad. Bugg tiene apenas 22 años, por lo que no es justo crucificarlo. Es admirable el trabajo que ha podido realizar durante una carrera tan corta, instalándolo en una comparación casi instantánea con otros próceres de antaño. Muchos decían que estábamos ante el nuevo Bob Dylan, lo cierto es que estamos frente al primer Jake Bugg.

Por Manuel Cabrales

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