Incubus – “8”

Lunes, 8 de Mayo de 2017 | 12:53 am | No hay comentarios
Incubus – “8”

Artista:

Incubus

Álbum:

8

Año:

2017

Sello:

Island

Una de las escenas musicales más complejas, efervescentes y variadas de los años 90 se desarrolló en el corazón de California. Bares de dudosa reputación, calles invadidas de asiduos consumidores de sonidos de diversa índole, managers ansiosos de cazar incipientes talentos juveniles y una diversificada industria de la publicidad, se mezclaron y complementaron para dar vida a un momento histórico único e irrepetible. En parte, esa imagen sólo se proyecta en la mente y en las reminiscencias de un pasado evocador, no obstante, si algo ha logrado permanecer traspasando las inclemencias temporales, eso es Incubus. Forjadores de un sonido característico, pero también atravesando peliagudos momentos como agrupación, la banda ha sabido manejar correctamente las ansias personales y las expectativas de un público fiel, dando como resultado un adecuado manejo de los objetivos propios y de las esperanzas ajenas.

La sencilla y minimalista portada contrasta grandemente con el contenido y producto final del disco, en el sentido que se escucha una producción alta en densidades sonoras y agresivo en la ejecución instrumental. El poco creativo título de la placa refiere al número de producciones de estudio que ha elaborado Incubus, sin embargo, no debemos dejarnos engañar ni llevar únicamente por lo visual. En su concepción nos encontraremos con 11 composiciones diferentes entre sí, pero atravesadas por la inconfundible voz de Brandon Boyd y producido por el reconocido Dave Sardy y en algunas canciones intervenido por Skrillex. Un mensaje claro se oye de entrada en una correcta “No Fun”, track pesado y duro, donde la inmensa presencia de los cortes de guitarra de Mike Einziger dan la bienvenido al disco. Con gran impronta aparece también “Nimble Bastard”, que, dicho sea de paso, fue el primer single del disco, lanzado el 16 de febrero y generando gran expectación en el fiel público de la banda. Canción poderosa y apabullante en su conjunto, detenta el lugar de devolver a Incubus a las glorias de su discografía.

“State Of Art” es exploración de comienzo a fin con reminiscencia a un pop-rock característico de los noventa, adornada por el gran esfuerzo lírico y vocal de Boyd. Aparece en el horizonte una animosa y satírica canción titulada “Glitterbomb”, que nos proporciona un pincelazo de los buenos momentos de “If Not Now, When? (2011). Escuchamos en ella un crescendo sonoro que entremezcla experiencia, astucia y exploración. Con “Undefeated” y “Loneliest” se pone freno señalando una pausa en medio del agitado camino que propone Incubus en el disco. Ambas composiciones pareciesen ser dos tomas distintas del mismo corte, pues son invariablemente sensibles en su lírica y ralentizadas en su sonido. Ciertamente, los californianos pensaban en aquellas tardes cercanas a la costa donde se espera el atardecer.

“Familiar Faces” es evidentemente un trabajo autobiográfico de la banda, la que invita a pensar en ese cambio vital e inevitable que significa crecer y transitar hacia otras formas de vida. Es una canción animosa pero sensible, donde se oyen pequeñas incrustaciones de las sugerencias de Skrillex. Un virtuoso solo de batería nos regala José Pasillas, acompañado de un rockeado deslizamiento de guitarra y bajo para conformar una canción oscura y misteriosa titulada “Love In A Time Of Surveillance”. Es este evidentemente el momento en que no se para de mover la cabeza en respuesta a una de las joyas de “8” y quizás ansiando poder encontrarla en alguna presentación en vivo de Incubus; cinco minutos donde destella la vitalidad, la energía y experiencia. “Make No Sound In The Digital Forest” es una composición instrumental encargada de cerrar y de despedir los sueños forjados por el disco, con la mano de Skrillex que se vuelve a sentir en un delirante y psicodélico final. Al terminar el camino hallamos a “Throw Out The Map” para devolver a la vida con una canción agresiva, gritada desde las entrañas de Boyd y excelentemente ejecutada.

Por qué no declararlo y corroborarlo: el disco “8” de Incubus demolió y superó las altas expectativas situadas en torno a este trabajo que llevó dos años completar. El amplísimo abanico de texturas sonoras que la banda inyectó nos hace pensar en uno de los mejores álbumes de la discografía de los californianos. Para sostener algo así hay que mirar con respeto viejas glorias como “Morning View” (2001) y “If Not Now, When?” (2011), sin embargo, hay que jugársela por sentenciar también que el disco no sólo está bien ejecutado y calibrado, sino que devolverá a la banda, sin lugar a dudas, al sitial de una selecta y ecléctica agrupación capaz de crear nuevos espacios para los sonidos. A fin de cuentas, de eso se trata la música.

Por Javier Mardones

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