Hugh Laurie – Didn’t It Rain

Lunes, 13 de Mayo de 2013 | 12:20 pm | No hay comentarios
Hugh Laurie – Didn’t It Rain

Artista:

Hugh Laurie

Álbum:

Didn’t It Rain

Año:

2013

Sello:

Warner Music

Muchas veces son las ganas las que determinan el potencial de una propuesta, más allá de las aptitudes propias o de lo que es conocido como “talento”. Y las ganas son aún más necesarias para dar un vuelco desde el éxito hacia la incertidumbre de las nuevas aventuras. Hugh Laurie es conocido por todo el mundo como el egocéntrico y mañoso doctor Gregory House de la serie “House M.D.”, pero su faceta musical, esa que inició en 2011 con el lanzamiento del variopinto “Let Them Talk”, no puede ser más contraria a ese doctor egoísta pero genial. En la música, Laurie se preocupa más de tocar sus canciones favoritas que de cómo él se destaca. Hugh es uno más de la Copper Bottom Band, su HUGH LAURIE 01superdotada banda de apoyo, donde en su segundo álbum, “Didn’t It Rain”, Laurie forma más parte de un todo y rara vez toma el centro de la escena para sí.

Esta “generosidad” resulta ser bastante útil, porque deja en claro que este proyecto es más que la idea de un hombre que a sus 51 años pudo dar el paso a la música. No obstante, esto también ayuda a no notar los ripios de Laurie. Su voz tiene un registro estrecho y el disco es una colección de canciones, lo que hace a veces muy notoria la mezcla de estados de ánimo. Así, nos encontramos con canciones de amor para pasarla bien, y otras que parecieran ser una clásica blues funeral band. Pero lo más preocupante es que, pese a las grandes canciones elegidas –casi todas desde la profunda tradición del blues de Nueva Orleans-, todo suena demasiado pulido y, a pesar de la virtuosidad de la banda y la simpleza de Laurie, las interpretaciones carecen del pesar característico del estilo.

“Wild Honey” de Dr. John, la mejor canción del disco, no se escapa de este destino y su potente puesta en escena, con Laurie tratando de poner lo mejor de su registro vocal, tiene retazos sonoros que recuerdan a Fiona Apple, incluso, pero la intensidad no se consigue mucho más allá de un par de gruñidos de la voz de Hugh. De ahí en adelante, la mayoría de las canciones son de un blues azucarado, con “One For My Baby” siendo más monótona de lo que debiera ser, o “Send Me To The ‘Lectric Chair”, más minimalista de lo que debiera ser una canción que refiere a la plegaria de un tipo por acabar con su sufrimiento, y que termina siendo una versión más circense que blusera. También hay aciertos, como la inclusión de la guatemalteca Gaby Moreno en la bien lograda “Kiss Of Fire”, interpretada antes por Nat King Cole y Louis Armstrong, entre otros. En esta canción, Laurie y Moreno complementan sus interpretaciones de buena forma, dentro de lo teatral, que le viene bien a Hugh. Otra colaboración, con Taj Mahal, en “Vicksburg Blues”, se destaca por lograr dar con el tono oscuro HUGH LAURIE 02pero suficientemente ligero, como para ser escuchado con placer. Otra cosa que denota lo dadivoso de Laurie en “Didn’t It Rain” es que, de las 15 canciones que aparecen, él hace las veces de cantante principal en sólo un tercio, lo que hace pensar que quizás era mejor llamar a este disco por el nombre completo de la banda: Hugh Laurie & The Copper Bottom Band. De todas formas, créditos más, o créditos menos, el resultado es pulido, para bien y para mal.

Esta selección de canciones de blues que eligió el propio Laurie, sigue su tradición de ser un recorrido más profundo que cualquier antología por el espíritu de Nueva Orleans y el blues del sur de Estados Unidos, en general, pero el inglés Laurie, en su britanidad, deja limpias a canciones a las que les hace bien ensuciarse un poco, pero, de todas formas, se agradece que un tipo con la posibilidad de visibilizar su pasión por la música como pocos, tome riesgos de repertorio con canciones así de escondidas. Así, si bien el sonido de Laurie y su banda, es demasiado perfecto para ser blues, la tribuna para esas grandes canciones es el gran valor de un álbum que, de todas formas, merece una oportunidad.

Por Manuel Toledo-Campos

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