Gorillaz – “Humanz”

Lunes, 15 de Mayo de 2017 | 2:34 am | No hay comentarios
Gorillaz – “Humanz”

Artista:

Gorillaz

Álbum:

Humanz

Año:

2017

Sello:

Parlophone / Warner Bros.

Fue una noticia esperada por muchos, sobre todo por quienes ya lamentaban a Gorillaz como algo del pasado. Luego de un silencioso receso, el proyecto virtual conformado por Damon Albarn y la ayuda de Jamie Hewlett en el diseño de personajes, regresa con un nuevo trabajo de estudio titulado “Humanz”, el que se suma al amplio catálogo con que ya contaba la banda. Con un gran número de colaboradores, Albarn desarrolla un álbum donde la premisa principal es la contingencia de estos tiempos y el incierto futuro que nos espera, albergándose bajo distintos estilos y sonidos para conseguir una obra llena de variantes. La música de Gorillaz cambia constantemente, por lo que sería normal sentir que este disco podía ser algo no tan parecido a lo hecho anteriormente. Aun así, Albarn y su detallada selección de colaboradores logra transformar y modernizar distintos elementos musicales para adaptarlos al sello Gorillaz que, además de su novedad, mantiene una actitud de rebeldía con un sonido callejero que pareciera provenir directamente desde los extremos más contestarios de la industria.

Desde el comienzo se puede evidenciar el sello un poco más pop y callejero que posee Gorillaz; “Ascension”, con la ayuda de Vince Staples, cumple con una partida en la misma senda que lo visto en “Plastic Beach” (2010), repasando el hip hop en una canción de carácter radial. Es desde ese primer momento en que podemos notar la esencia que el disco pretende implementar, puesto que la diferencia sonora que entrega “Strobelite” gracias a su consistente funk, da cuenta de un álbum con pinta de mixtape, donde cada canción se siente diferente a la anterior y no busca más que capturar buenas composiciones desde diferentes veredas, alzándose por sobre la idea de un concepto sonoro o derechamente una simetría entre sus composiciones. En ese sentido, se entiende cómo Damon Albarn recurrió a los colaboradores de siempre para concretar este regreso discográfico de la banda virtual, tal como De La Soul, que se hace presente en “Momentz”, transformación perfecta del hip hop, traspasado a un concepto más radial y pop que en su génesis original.

Dentro de los tantos interludios que posee el LP, el segundo llama particularmente la atención. En “Interlude: The Non-Conformist Oath” escuchamos cómo la banda cita al comediante Steve Martin, recitando la frase: “¡Prometo ser diferente! ¡Prometo ser único! ¡Prometo no repetir las cosas que la otra gente dice!”, un verdadero manifiesto de lo que es Gorillaz, sin duda alguna. La voz femenina de Kelela se une a Danny Brown en “Submission”, una composición con tintes de electro pop moderno, refrescante y jovial, dando paso a una sección del álbum que se vuelve un poco más futurista, con canciones como “Charger”, “Andromeda” o la bien ejecutada “Carnival”, que cuenta con la voz en clave soul de Anthony Hamilton como un gran valor agregado. A pesar de todos los cambios de estilo y sonido que la banda ha experimentado con los años, el hip hop sigue siendo una premisa general en su música, tal como lo demuestra “Let Me Out”, donde Pusha T y Mavis Staples generan una cohesión narrativa cercana al oyente, un momento que hace sentir de verdad la música, generando un punto alto dentro de la obra, el que si bien decae por algunos tracks, termina volviendo a flote gracias a Kali Uchis en “She’s My Collar”, uno de los últimos números del disco.

Según lo que muchos colaboradores comentaron en entrevistas, una de las peticiones de Albarn a la hora de grabar o componer las canciones de “Humanz” era el imaginar un futuro donde el peor de los escenarios haya ocurrido. Si bien el disco no lo especifica claramente, existen notorias evidencias de que ese catastrófico escenario fue producido por la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. Bajo ese contexto, “Hallelujah Money” demuestra muy bien esa desolación, generando una angustia y pesar difícil de expresar con palabras, algo logrado en parte por la vocalización de Benjamin Clementine, cuyo registro afianza muy bien las raíces del gospel y la música negra. Sin duda, una de las canciones más comentadas es “We Got The Power”, que además de contar con la ayuda de Jehnny Beth de Savages en la voz, es la primera vez que Damon Albarn y Noel Gallagher -eternos rivales en los 90- trabajan juntos en un estudio, generando un broche de oro para lo que es el regreso en gloria y majestad de Gorillaz. Con coros pegajosos, una estructura simple y radial, y la participación estelar de Beth, este track funciona correctamente como clímax para “Humanz” como obra integra, omitiendo la inclusión de bonus tracks en las distintas versiones con que cuenta el álbum.

En algo hay que estar claros: no es el mejor trabajo de este proyecto, pero sí un disco con canciones que funcionan muy bien en el catálogo de la banda. Pese a dejar de lado un concepto principal (al menos de manera explícita), “Humanz” gráfica correctamente lo que siempre se puede esperar de Gorillaz: un álbum lleno de matices, colores, estilos y variedades. La gracia es cambiar disco a disco, al menos eso es lo que Albarn busca y que ha encontrado de muy buena manera, y cuando no se le teme a la experimentación y al cambio, se consiguen resultados como este, donde prevalece más la diversidad por sobre el pie forzado que implica establecerse dentro de un estilo determinado. Es por eso que Gorillaz fue concebido de esta manera, a pesar de llevar toda una parafernalia de por medio gracias a sus integrantes virtuales. La música no logra quedar de lado por su calidad, sino más bien consigue establecer un carácter de colectivo artístico pocas veces visto, donde lo más selecto de las distintas escenas musicales consigue encontrar un punto de unión para desarrollarse en plena libertad.

Por Manuel Cabrales

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