Goldfrapp – “Silver Eye”

Martes, 6 de Junio de 2017 | 6:58 am | No hay comentarios
Goldfrapp – “Silver Eye”

Artista:

Goldfrapp

Álbum:

Silver Eye

Año:

2017

Sello:

Mute

Goldfrapp es de esas agrupaciones que no decepcionan; cada trabajo que entregan siempre va acompañado de un sello que lo hace especial. El dúo conformado por Alison Goldfrapp y Will Gregory deleita con “Silver Eye”, producción que deja entrever su mística con tan solo mirar la portada: una mujer (la misma Alison) con cabello rojo furioso flotando al viento, túnica negra, una rama de árbol cubriendo su rostro y un fondo montañoso que observa caer la noche, es decir, la superposición de la naturaleza y todo lo pagano que la envuelve, al ser humano y sus creencias probables.

La partida de “Silver Eye” es casi una sorpresa, sobre todo luego de observar la portada, ver los clips promocionales e imaginar mil ritos distintos. “Anymore”, escogido como primer single, y “Systemagic”, son los dos tracks que dan el vamos y que tienen la tarea de ejercer una alerta identitaria con respecto al dúo. Recuerdan esa onda disco-synth que Goldfrapp cultivó en discos como “Supernature” (2005) o “Black Cherry” (2003), desconectándose un poco de la dirección sonora que el trabajo sigue desde allí.

A contar de “Tigerman”, la participación como productor de The Haxan Cloak (Bobby Krlic), conocido en la escena industrial, dark ambient y experimental, comienza a hacer sentido. “Silver Eye” se vuelca a la electrónica más dura, logrando un sonido oscuro, con texturas que se alejan de lo bailable. “Become The One” y “Faux Suede Drifter” tienen claros tintes espaciales, logrando hacer de los sintetizadores la voz de lo sideral.

La intensidad minimalista de “Zodiac Black”, uno de los temas más interesantes del disco, se va transformando en un collage sonoro con trazas de dark ambient, a medida que el ritmo experimenta ciertas variaciones. “Beast That Never Was” y “Everything Is Never Enough” retornan un poco a esa faceta más romántica de Goldfrapp, pero sin parecer ajenas al concepto del disco. “Moon On Your Mouth” es casi cinematográfica y bien dreamy, sin duda el paso perfecto para ese torbellino llamado “Ocean”, que tiene como misión cerrar de manera magistral uno de los discos más introspectivos del dúo. El tema es una verdadera joya en dramatismo, e ilustra de increíblemente el poder que se origina en la tormenta y cómo este se manifiesta en los ambientes y en las personas.

Un trabajo que, con solo diez temas, indiscutiblemente sorprende, pues la manera en la que el dúo pudo manejar los giros sonoros drásticos con respecto a álbumes anteriores fue bien ejecutada, haciendo de “Silver Eye” un trabajo que resume un concepto bastante abstracto y que no quedó cojeando al momento de trasladarlo a un plano sónico.

Por Gisselle Marchant

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