Gojira – “Magma”

Lunes, 4 de Julio de 2016 | 10:24 am | Comentarios (1)
Gojira – “Magma”

Artista:

Gojira

Álbum:

Magma

Año:

2016

Sello:

Roadrunner Records

El arte trascedente es aquel que no sólo cumple los estándares técnicos de su labor –con simpleza o complejidad–, sino que también es un vívido retrato de la época en que se realiza, siendo un testimonio de los sucesos temporales en los cuales se creó. Las obras relevantes nos permiten ver tiempos pretéritos, evocar vivencias pasadas o elucubrar sobre las características del pasado y sus principales definiciones. En esto nada ni nadie queda ajeno. Todos los artistas son en alguna medida protagonistas de su tiempo, pero la diferencia entre unos y otros –aquello que comúnmente llamamos “originalidad”–, estriba en la capacidad de reverberar en el futuro la experiencia de aquel pasado.

GOJIRA 01Así las cosas, en el metal, cuando hablamos de los setenta viene a la mente el oscurantismo de Black Sabbath, los ochenta el thrash de Metallica, y en los noventa –última época en que se creó algo original a juicio de este redactor– la rebeldía filosa de Pantera. Estas bandas supieron encapsular su circunstancia y, de aquella nada, crear algo totalmente nuevo, sin perjuicio de las evidentes inspiraciones. Los años dos mil estaban deprimidos, mucha búsqueda en el éter u ortodoxia pasada a naftalina de los ochenta con mejor producción, lo que llevó a decir a grandes como Glenn Simmons que el rock (o, en este caso, el metal) estaba muerto. Algo de eso existía, hasta hoy, en donde Gojira edita el álbum que quizás sea el retrato de toda una generación: “Magma”.

Y es que a lo largo de sus casi 44 minutos de duración, la banda de los hermanos Joe y Mario Duplantier, Christian Andreu y Jean-Michel Labadie, a través de la música forja una pintura de lo que es nuestro tiempo. Volátil como “Shooting Star”, complejo y efectivo como “The Cell”, psicodélico como “Low Lands”, directos como “Strander” o “Silvera”, rutilantes como “Only Pain”. Lo cierto es que somos hijos de una época atrapada entre un pasado de grandes definiciones y traumas, y un futuro que aparecerá dominado por la técnica y la constante deshumanización. “Magma” atrapa ese sentir y lo fija para la posteridad, así como en su oportunidad el thrash condensó la apatía y la violencia de un ciclo que moría y se resistía a hacerlo.

GOJIRA 02Hoy las fronteras entre la verdad y la mentira han desaparecido. Lo seguro es tan equívoco como lo inseguro, y la bondad es tan espuria como el peor de los males. En el plano musical, “Magma” es metal y su antítesis. Centrado en los cánones convencionales de la música pesada con sus grandes distorsiones y tan ajena como una letanía gregoriana. Gojira ha provocado un testimonio de estos años porque se ha liberado de los conceptos que los catalogaban como “metal progresivo”, “heavy metal”, “death metal”, entre otras etiquetas. Eso no importa ya. Así como tampoco importarán aquellos decepcionados de no tener un “L’Enfant Sauvage, parte 2”. El artista se debe a sí mismo y a eso responden los franceses. La prueba de esto es cómo termina el disco con “Liberation”, un tema que en cualquier otro LP de cualquier otra banda, sería un interludio, una antesala a los riffs pesados, o bien, un breve descanso para seguir con el machaque del doble bombo. Pero acá no. Cuando el oyente esperaba un remate de esa naturaleza luego de la experiencia espiritual de “Low Hands”, los bayoneses se desamarran de lo esperado, de la normalidad.

Este disco es un ejercicio de dialéctica musical. No es experimentación en el sentido concreto de la palabra, pues acá no se está aplicando un nuevo método a la música de Gojira, sino que es algo realmente nuevo, que no existía. Por eso, es arte trascendental y como tal; para todos aquellos que la música es algo importante y no la moda, o lo que suena mientras va a trabajar, marcará algo. En tal sentido, y como la gente quiere certezas, “Magma” será incomprendido por muchos, incluso vilipendiado, pero aquello es natural y sin importancia, pues ya cumplió su cometido: ser un testimonio del metal para la posteridad de esta época minimalista, tal y como sus diez temas.

Por Pablo Cañón

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