Föllakzoid – III

Lunes, 27 de Abril de 2015 | 2:34 am | No hay comentarios
Föllakzoid – III

Artista:

Föllakzoid

Álbum:

III

Año:

2015

Sello:

Sacred Bones Records

Fines de los 60, y muchas bandas en Europa comienzan a tomar los vestigios dejados por la psicodelia para llevar al rock hacia un lugar mucho más cercano al arte. Nace el rock progresivo. A través de él, se desarrollan distintas expresiones que funcionaron casi en plan de cofradía: en Inglaterra se forma la “Escena de Canterbury”, sostenida en la visión de bandas como Soft Machine o Caravan; en Francia se ubica la combinación más extrema de estilos gracias al zehul (subgénero creado por Magma, quienes tomaron el free jazz legado por John Coltrane para dar con el perfil de su proyecto); y en Alemania nace el krautrock, quizás la respuesta más definida que contiene el rock progresivo como un concepto global.

Considerando que todas aquellas manifestaciones tienen su mayor valía en la condición de movimientos contraculturales dentro de sus respectivas culturas geográficas, trascendiendo al ejercicio puramente musical, ¿es ajustado decir que Föllakzoid, en su propuesta, hace krautrock? La FÖLLAKZOID 01banda nacional se formaba en 2007 editando su primer trabajo con el sello local Blow Your Mind, para después de un exitoso paso por el circuito underground chileno, radicarse definitivamente en el exterior. Con la venia y consideración de colosos críticos de música como son NME o Pitchfork y, respaldados por una de las casas discográficas independientes más importantes de Norteamérica, Sacred Bones Records, sacan su segundo larga duración en 2013, y ahora también su tercer álbum, titulado simplemente como “III”.

Reverberación, tanto en la técnica instrumental como en la sucesión de sus discos, es la palabra ideal para definir la constante en el sonido de Föllakzoid; el eco se hace presente en el ancho de su discografía para llegar a establecerse, sin agotarse, en el último de sus ofrecimientos. “III” es una placa que disminuye la cantidad de sus tracks en relación a sus antecesores –“I” (2009) tiene seis; “II” tiene cinco, y “III” tiene cuatro- para confirmar que el quiebre de su sonido no se encuentra en la irrupción de cada corte, sino que en el paso del mismo se van incluyendo nuevas cadencias que lo orientan por un camino u otro, con independencia de que la base sea la misma y la estructura de la canción esté diseñada con sostén del mismo beat, tendencia llamada motorik que, a su vez, fue impulsada por Neu!, banda que precisamente se mueve en los márgenes del krautrock.

Así, el primer corte de la placa, “Electric”, se desvanece para hacer espacio a “Earth”, que se dedica al vaivén de los distintos tiempos con los que trabaja cada instrumento, sin caer en la disonancia y aplicándose en una característica muy propia del math rock. Es en este pasaje donde se establece la principal innovación de la banda en términos técnicos, explotando todas las posibilidades de la percusión para entregarle más notoriedad sobre un tema que, aleonado por aquello, recuerda inmediatamente al “A Saucerful Of Secrets” de Pink Floyd en su “Live At Pompeii” (1972).

FÖLLAKZOID 02Por la otra vertiente, en “III” la incidencia de las voces se aplaca todavía más, considerando la ausencia del recurso en el ejercicio histórico de la banda, de esta manera, la misma se matiza como otro instrumento tangible. El tercer y cuarto tema del álbum, “Piure” y “Feuerzeug”, respectivamente, transitan por la simplicidad, por el minimalismo de tres músicos que intentan, por medio de un groove sostenido en cada extenso track, incorporar un caudal de sonidos mixtos, logrando crear una atmósfera que invita a la quietud, amén de un resultado simple y muy limpio, que no necesariamente tiene que ver con la poca dificultad en la ejecución instrumental de la banda.

Probablemente Föllakzoid nunca haya buscado hacer krautrock y simplemente coincidió en la estética con este, acercándose al género no más que otra banda chilena, Congelador, cuando la misma compartiera escenario en 2009 con Damo Suzuki, antiguo miembro de Can, colectivo pionero del movimiento musical progresivo teutón. Lo que se encuentra al alcance de una placa como “III”, de una muy agradable digestión, pasa por música que puede ser replicable en  los círculos bohemios de la capital orientados hacia la vanguardia, música que sirve para ir mirando la inmensidad del paisaje cuando se baja por la ladera pavimentada después de haber acampado una semana en el Valle de Elqui, o música para envolverte en un rincón de tu hogar con lo misceláneo de sus elementos, quizás en una nube de humo. Finalmente, lo que hace Föllakzoid es, sencillamente, música.

Por Pablo Moya

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