Enslaved – In Times

Martes, 21 de Abril de 2015 | 1:51 am | No hay comentarios
Enslaved – In Times

Artista:

Enslaved

Álbum:

In Times

Año:

2015

Sello:

Nuclear Blast

La mayoría de las bandas componen, escriben y graban canciones. Esto es obvio: sonidos con un cierto correlato, no muy prolongados en el tiempo, con una individualidad bien determinada. Cuando logran unas cuantas que gusten y que puedan superar por lo general los 40 o 50 minutos, los ubican de acuerdo a su intensidad, de manera de lograr una armonía al momento de escuchar, y finalmente ya está: se dice que tienen un álbum. No obstante, excepcionalmente, hay bandas que al momento de crear conciben el disco como un todo, de manera tal que una parte no puede ser entendida sin la otra, aspecto que tiene sus riesgos, toda vez que puede terminar sonando una larga y aburrida pieza de lo mismo.

ENSLAVED 01Enslaved, legendaria banda noruega, con la edición de “In Times”, su 13° trabajo, se la jugó por hacer una gran obra dividida en 6 temas. ¿El resultado? Un disco lleno de calidad, sorprendente e inteligente. Black metal del clásico entremezclado de manera soberbia con tintes más progresivos, generando una experiencia única al oyente. A pesar de que quedan aún considerables meses para que termine 2015, es dable señalar sin hálito de duda que estamos en presencia de uno de los mejores discos del año.

“In Times” sigue en la línea de lo que viene haciendo Enslaved desde hace una década, es decir, la incorporación de elementos extraídos del rock, más melódicos, a su black metal de anilinas clásicas, logrando una música que suena oscura, agresiva y, a la vez, libre y grandiosa. Canciones que, junto con tributar al género, tienen como finalidad bosquejar contextos en la experiencia de oírlas. En ese sentido, resultan fundamentales temas como “In Times” o “Building With Fire”, en donde la mordacidad  y la experimentación que utilizan principalmente Grutle Kjellson e Ivar Bjørnson (bajista/vocalista y guitarrista, respectivamente) capturan toda la atención. Asimismo, las intervenciones del teclado en manos de Herbrand Larsen resultan certeras, pues cavan la profundidad necesaria que le es menester a la banda, sin cooptar todo el espacio sonoro. Como expresión máxima de lo anterior, es justo mencionar a “One Thousand Years Of Rain”, un tema penetrante e inteligentemente construido sobre el trémolo que sale de las guitarras, en donde Larsen sutilmente aporta la trama tenebrosa.

ENSLAVED 02Es importante destacar también, que la dualidad en la voz limpia y gutural aporta bastante a la virtud que tiene este álbum de subsumirse de un lugar a otro sin perder la línea que ha trazado la banda. En “Nauthir Bleeding”, por ejemplo, es gratamente sorprendente cómo Enslaved juega con elementos tan distintos de una manera tan natural. Lo mismo ocurre con la canción de apertura “Thurisaz Dreaming”, 8 minutos y algo más que, al principio, parecen ser sólo de un black metal con oficio, pero que de pronto va incorporando variedad de voces limpias que fluyen sin ser forzadas. Por tales aspectos, “In Times” es igual y al mismo tiempo diferente de su antecesor “RIITIIR” (2012). Similar porque sigue la senda de un metal más abierto que la banda viene haciendo desde la década pasada, pero a la vez diferente, ya que es un disco más enfocado, por lo cual casi no hay errores que anotar, aun cuando se nota la ambición por crear una pieza completa o, al menos, hacer de él una muestra única, cuestión que de suyo es compleja. Esto definitivamente lo logró la ejecución prístina de los instrumentos, loas que se llevan todos los integrantes de la banda, destacables por igual, por cuanto cada uno de los miembros consigue un nivel compositivo mayor al de sus pares actuales. Compruébese lo anterior con “Daylight”, un tema que a ratos puede calificarse de “maravilloso” –palabra muy lejana al black metal– y, a ratos, de demoniaco.

En definitiva, Enslaved, con más de 20 años en el ruedo, nos demuestra con este álbum que los artistas no deben ser comprometidos ni con los estilos, ni con los medios, ni con los fans,  y quizás ni siquiera con ellos mismos. La única obligación al momento de hacer arte, se contrae con éste mismo. En este caso, con la música. Y ahí vemos el resultado: una obra forjada como única, fraccionada en seis partes, que es tremendamente superior a todo lo que se está haciendo hoy en día, pero por lejos.

Por Pablo Cañón

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