Emisario Greda – “Anhelario”

Martes, 4 de Julio de 2017 | 8:53 am | No hay comentarios
Emisario Greda – “Anhelario”

Artista:

Emisario Greda

Álbum:

Anhelario

Año:

2017

Sello:

Quemasucabeza

Edificios como personas, personas como edificios. La portada del disco “Anhelario” de Emisario Greda transmite la sensación de un llano desértico, en el que caminan cinco siluetas marrones que encierran dentro de sí un aura azulina. De la mano del sello Quemasucabeza, la banda sacó a la luz un álbum de once canciones que esconden un conjunto de emociones nostálgicas, que se apoyan no sólo en la pulcritud musical, sino que también en un temperamento profundamente intimista, tanto en las letras como en los acentos musicales de una obra que está llena de claroscuros. Las composiciones sintetizan un grupo de vivencias subjetivas profundas, de experiencias incompletas que adquieren un sentido luego de darles un tiempo de espera, de superar procesos existenciales, de olvidarlos o de incorporarlos a la existencia; en definitiva, de ir construyéndose como persona.

“Todo Azul” fue el único single que lanzó la banda antes del lanzamiento del disco. En él, la música provoca una sensación plácida, donde los sintetizadores generan una atmósfera afable sobre la que fluye la batería que genera una sincronía bien planeada junto al bajo. En una línea similar, se encuentran canciones como “Día Bueno”, “Verte Feliz” y “Gotas De Cristal”, esta última probablemente la canción mejor lograda del álbum, con las armonías de voces precisas, la base de batería y bajo sólida, donde en torno a esta misma oscila con dulzura un arpegio de guitarra a lo largo de toda la canción. El uso de sintetizadores genera una atmósfera profunda y otoñal.

El álbum contiene un conjunto de impresiones inocentes y, probablemente, comunes a cualquier experiencia vital. Resultan recurrentes las temáticas como la ansiedad social con respecto al romance y a las relaciones interpersonales en general, retratado en canciones como “Adila” y “Quién Pierde”. En este contexto, un tópico habitual del disco es el dilema de los otros: vivir a partir de las expectativas del resto, que se retrata en canciones como “Superhéroe Infantil”, “Mármol” y en “Dejarte Ir”, donde la letra enuncia: “Si me llego a mostrar, podrían dañar mi ser, por eso no voy a hablar y diré ‘tienen razón’. Cada vez que diga ‘yo’ hablaré de alguien más, cuando me sienta solo reiré con más intención”. Así, cuando el vocalista, Javier Poduje, canta “debo dejarte ir”, se siente también como un “debo dejarme ir a mí mismo”.

En términos de estilo, el álbum resulta difícil de enmarcar en una categoría específica: resuenan influencias diversas que van desde el dream pop, el noise y el folk, hasta el progresivo de los 70. Es en canciones como “Zahir” en que se puede escuchar una síntesis armónica de estilos, donde una melodía en compás de 5/8 recuerda a bandas del progresivo argentino como Serú Girán. Por otra parte “Fruta Caroline” es una canción con un carácter rockero que se distingue radicalmente del resto, que, sin embargo, cumple con otorgar matices al conjunto del álbum.

“Anhelario” probablemente esté entre las mejores producciones del año a nivel nacional. Es un disco cálido, íntimo y se siente profundamente honesto. Emisario Greda logra encontrar una coherencia armónica entre la parte musical y el contenido lírico; estos retratan de manera cuidadosa y bien pensada los pensamientos y emociones que se buscan transmitir de manera vívida. La diversidad de géneros musicales que la influyen converge de manera orgánica, y permiten transmitir de manera acabada un sentimiento que acompaña al conjunto del álbum: una inquietud subjetiva de vivir con otros y, a veces, vivir por otros.

Por Diego Márquez

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