Descendents – “Hypercaffium Spazzinate”

Miércoles, 17 de agosto de 2016 | 10:57 am | No hay comentarios
Descendents – “Hypercaffium Spazzinate”

Artista:

Descendents

Álbum:

Hypercaffium Spazzinate

Año:

2016

Sello:

Epitaph

Doce años tuvieron que pasar para que el viejo Milo volviera a ocupar una carátula. Durante este período, la continuidad de Descendents se vio amenazada en más de una oportunidad (Karl Alvarez sufrió un infarto al miocardio, mientras que Bill Stevenson tuvo que sobrevivir a una embolia pulmonar y una cirugía de tumor cerebral), sin embargo, tal como si se tratara de un guión hollywoodense, el cuarteto no sólo logró escapar ileso de la amenaza, sino que de alguna manera encontró el ímpetu necesario para volver al estudio y regalarnos un nuevo capítulo discográfico.

DESCENDENTS 01El primer golpe que conecta “Hypercaffium Spazzinate” viene de la mano de su portada, de revisión obligada, ya que. mientras por un lado juega deliberadamente a la trivia, lo que realmente hace es celebrar el ADN de la banda, poniendo al centro a Milo –a esta altura ícono no sólo del conjunto, sino que de toda una escena– fusionado con un matraz de Erlenmeyer, en clara alusión a la otra gran pasión de Aukerman, para enseguida situar la atención en el contenido del matraz, repleto de una especie de versión mejorada de café (histórica obsesión del cuarteto), resultado de la combinación de cafeína común, cuya fórmula química se puede ver en la probeta de la izquierda de la carátula, y una misteriosa sustancia “X”. Lúdicos y geeks en igual medida. En lo musical, el conjunto no se distancia radicalmente de lo entregado en “Cool To Be You” (2004), apostando por temas de naturaleza abiertamente melódica que se intercalan con otros que, si bien se mueven sobre una base de sonido más duro, conservan el espíritu contagioso y directo que caracteriza a Descendents. El disco inicia sin preámbulos con la rabiosa y enérgica “Feel This”, que en un minuto catorce segundos deja claro que los californianos siguen golpeando con la misma fuerza que lo hacían treinta años atrás. Lo que sigue con “Victim Of Me” inmediatamente lleva al álbum a la vereda opuesta, instalándose desde el comienzo como uno de esos clásicos himnos que combinan melodías alegres y contagiosas con letras de desazón y hastío.

En la medida que el disco avanza, sigue sin interrupciones la ruta trazada por los dos primeros cortes. “Without Love” se instala como una verdadera clase de punk rock noventero, poniendo en evidencia, una vez más, cómo el sonido del cuarteto ayudó a forjar lo que hace veinte años terminaría dando origen a la popular escena punk rock californiana. “Smile” y “Comeback Kid” mantienen el mismo espíritu, con letras de apoyo y compañerismo francamente entrañables, donde destaca el impecable trabajo de Milo Aukerman en los vocales y el bien ganado protagonismo de la guitarra de Stephen Egerton en este tipo de tracks.

DESCENDENTS 02Por el lado de los temas de esencia más hardcore, el disco logra instalar varios cortes que ponen en evidencia el excelente y energético trabajo de Stevenson y Alvarez en la base rítmica. “We Got Defeat” y “No Fat Burger”, ambas potentes y efectivas, apuntan a los duros momentos que atravesó la banda en la última década: la primera rabiosa y determinada, mientras que la segunda se toma las cosas con humor y aprovecha el espacio para hacer un guiño a “I Like Food”, eterno himno del conjunto. De similar identidad sonora, “Limiter” revisa el tema del abuso de fármacos que persigue “normalizar” a niños que hoy parecieran no tener cabida en los esquemas de educación tradicional, mientras que “Spineless And Scarlet Red” llega a darnos una mirada más reflexiva y adulta de los conflictos de pareja.

Mención aparte merece “Beyond The Music”, adecuadamente reservada para cerrar el álbum (en su edición normal). Destinada, por un lado, a revisar la historia de la banda y, al mismo tiempo, a rendir homenaje a la música como vehículo a través del cual el cuarteto ha alcanzado un lugar que parece llenarlos de dicha. Es esta última sensación la que logra transmitir “Hypercaffium Spazzinate”, la de un grupo de amigos que han crecido y se han encontrado a ellos mismos en la música, llegando hoy a regalarnos este nuevo álbum no sólo como prueba de que siguen con nosotros, sino que como testimonio fiel de lo que puede llegar a significar ese momento aparentemente sin importancia y completamente despojado de pretensiones, en que cuatro chicos deciden tomar sus instrumentos en un garaje cualquiera para dejarse llevar por la música. Si tenían que pasar doce años para volver, esta era exactamente la manera de hacerlo.

Por David Martínez

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