Death From Above 1979 – The Physical World

Martes, 28 de Octubre de 2014 | 10:41 am | Comentarios (1)
Death From Above 1979 – The Physical World

Artista:

Death From Above 1979

Álbum:

The Physical World

Año:

2014

Sello:

Last Gang / Warner Bros.

Tuvieron que pasar diez años para que volviéramos a escuchar un nuevo disco de los canadienses Death From Above 1979, que en 2004 marcaban pautas y reglas propias de cómo sonar con mucha potencia y fuerza, pese a ser sólo un dúo. Por esos años, el minimalista indie garage, que intentaba rememorar la fórmula de los años 70 como una especie de revival, era la última tendencia. Muchas bandas quisieron subirse a este carro y  ser el nuevo “The White Stripes”, pero no les resultó. Sin embargo, la propuesta de los oriundos de Toronto destacaba mas allá, lo que los llevó a ser premiados en su país de origen con Disco de Oro por su placa debut, “You’re A Woman, I’m A Machine” (2004), un álbum que quebraba el paradigma convencional. Pasó el tiempo y, luego de anunciada su separación en el año 2006, se transformaron en una banda de culto inmediata, de esas DEATH FROM ABOVE 1979 01que pudieron brillar y triunfar, pero que por distintos motivos no lo logró. No fue hasta 2011 que el festival Coachella los resucitó y encendió nuevamente las esperanzas de un segundo trabajo.

“The Physical World” nace con bombos y platillos, como si se tratase de la apertura de un magno evento, y lo hace con “Cheap Talk”, tema que invade con el lado mas potente de la agrupación. Un punzante riff en bajo y una batería que juguetea constantemente entre el cowbell y el platillo, hacen que nos adentremos y disfrutemos poco a poco el retorno de estos canadienses a las pistas. No suficiente con ello, el segundo batazo, “Right On, Frankenstein!”, nos sorprende con un rápido track que enciende las luces de alerta y pronostica que estamos ante un gran trabajo.

Calma, misticismo y talento se asoman en, quizás, su tema más pretencioso. “Virgins” demuestra que el sonido minimalista garage de los 70 efectivamente se puede volver a reinventar, y nos recuerda –en cierta forma- al groove que tenía Led Zeppelin en esa gloriosa década. “Always On” sigue este mismo patrón y nos sumerge en un exquisito, cautivante y pulcro sonido lleno de matices vintages. “Crystal Ball” tuerce todo y simplemente impone su sello dance-punk que la banda ejecuta muy bien, con un bajo de mucho peso, además de un enérgico Sebastien Grainger –baterista y vocalista– que se mantiene sin despegarse un solo segundo del platillo, haciendo que esta pieza sobresalga y marque un punto alto en este larga duración.

En “White Is Red” Jesse F. Keeler maneja su bajo como si se tratase de una guitarra, deteniendo la maquinaria propuesta con sonidos mucho más suaves y que, junto a una batería a medio tiempo, marcan la mitad del registro, trasladándonos paulatinamente hacia “Trainwreck 1979”, tema escogido como single, el cual posee un coro bien pegadizo y lleno de melodía que, hasta este punto, cumple a cabalidad con darnos un esbozo de lo que es “The Physical World”: un disco que supera con creces a su producción anterior.

DEATH FROM ABOVE 1979 02Un corte más inclinado hacia el punk rock se aprecia en “Nothin’ Left”, canción que brilla y destaca por su atmósfera dreampop, contrastando con coros llenos de actitud juvenil, energía que logra perseverar y que explota en las sucias y letales “Government Trash” y “Gemini”, dos cortes robustos que sacan a relucir todo el lado noise-rock de Death From Above 1979. Finalizando, nos encontramos con el track que titula la placa, “The Physical World”, que arremete con una batería desenfrenada, un bajo expeliendo furia a más no poder y que, en conjunto, avanza hasta un piano que lentamente decanta en un estrepitoso corte, coronando el fin de esta obra.

Estamos ante un trabajo que desborda en genialidad y que evidencia la madurez alcanzada por estos canadienses en todo este tiempo. Un disco que se siente muy fresco y con una propuesta única, distinta y creativa al componer. Refiriéndonos a su sello y estilo dance-punk-rock-stoner (por así encasillarlos), está muchísimo más estructurado y trabajado en comparación con su anterior lanzamiento hace diez años. Y es que Death From Above 1979, tal como un zombie, ha regresado de la muerte para viralizar un mensaje lleno de pasión visceral, clamando a gritos tanto la atención del oyente reminiscente como la del nuevo adoptante que, simultáneamente, viven en este particular y enfermizo mundo físico.

Por Daniel Guajardo

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