Death Cab For Cutie – Kintsugi

Martes, 28 de Abril de 2015 | 1:24 am | No hay comentarios
Death Cab For Cutie – Kintsugi

Artista:

Death Cab For Cutie

Álbum:

Kintsugi

Año:

2015

Sello:

Atlantic

Lo primero que llama la atención de la banda norteamericana oriunda de Washington, Death Cab For Cutie, es su basta y sorprendente trayectoria. Nacidos en 1997, primero, como un proyecto solista de su vocalista, Ben Gibbard, consta de una mixtura muy actualizada a lo que está marcando presencia hoy en día, y desconocida para ese entonces. Desmarcándose de  lo que hacían sus contemporáneos de aquella época, decidieron cruzar la línea del britpop, el post grunge, entre otros estilos, y apostaron por un sonido indie, involucrando violines y sintetizadores, lo cual se ha mantenido hasta la actualidad.

DEATH CAB FOR CUTIE 01Su última placa se titula “Kintsugi”, y es una apuesta que hace notar la madurez de un grupo que lleva casi veinte años de carrera. Si bien es cierto que su incursión musical no varía mucho en relación al resto de su discografía, esto no hace que la entrega se torne reiterativa o desgastante, como suceder en estos casos. Al contrario, muestran que se puede lograr fidelidad con las convicciones que se tienen dentro de la banda, llevándolos a un desafío creativo con muy buenos resultado, sin perder su identidad.

En esta ocasión, nos entregan composiciones como “Black Sun”, cargada de un coro que se queda en el inconsciente y con un sonido más consolidado que antes, en base a una propuesta más electrónica y solemne, algo no muy común en la banda, brindando el clímax interpretativo al álbum y demostrando que se puede innovar sin perder el sello.

En “Everything’s A Celling” hay un pequeño coqueteo con el sonido típico de los 80, cargado a los sintetizadores y ese marcar de batería tan característico de la época. “Hold No Guns” nos posiciona nuevamente en lo más propio de la banda; la guitarra acústica y los demás elementos a su merced, DEATH CAB FOR CUTIE 02así como “Good Help (Is So Hard To Find)” nos entrega esa misma cualidad, pero con una cuota bailable, potenciada en base a riffs y coros pegajosos. El disco posee una carga ecléctica importante, pero aun así se puede percibir un lenguaje común que unifica y permeabiliza la entrega, y quizás el gran factor que logra esto es la voz de Gibbard, la cual, a pesar de haber tenido la oportunidad, no varía mayormente en su rango interpretativo, entregando el sello iconográfico final y distinto al oírlos.

La agrupación demuestra que sigue teniendo un sello actual que muchas veces marca tendencia dentro del mundo indie. Se desmarcan de ese desligue interpretativo que bandas de hoy en día tienen con sus discos anteriores, debido a diferentes motivos. Lo cierto es que hoy se agradece que bandas como Death Cab For Cutie tomen el riesgo de forma consiente y medida, reflejando que lo que hacen no es un intento forzado, sino algo nato que pertenece a un proceso creativo que fluye con naturalidad y cavilación. La entrega de “Kintsugi” resulta ser un álbum en un ciento por ciento: cada track es capaz de situarnos en distintos parajes sensoriales, sin dar pie para ser tedioso o que den deseos de dejar de escucharlo a la mitad por la monotonía que pueda entregar.

Por Ilse Barahona

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