Dead Cross – “Dead Cross”

Lunes, 7 de Agosto de 2017 | 10:28 am | No hay comentarios
Dead Cross – “Dead Cross”

Artista:

Dead Cross

Álbum:

Dead Cross

Año:

2017

Sello:

Ipecac Recordings

No hay nada como canalizar el enojo y botar energías gracias a la música, en especial cuando esta nos sube las revoluciones hasta lo más alto. Desde el momento en que se anunció el disco debut de Dead Cross, todos comprendimos el hecho de que estaríamos ante ese tipo de trabajos, principalmente esperanzados por el agresivo resultado que podía salir de la unión entre la siempre potente batería del ex integrante de Slayer, Dave Lombardo, junto al bajo y guitarra de Justin Pearson y Mike Crain, ambos de la banda Retox. Para completar la fórmula de la mejor manera, la adición del legendario Mike Patton vendría a dejar las cosas con el hype en lo más alto posible, con la crítica y los fans atentos a cada movimiento de este nuevo cuarteto.

Es así como vio la luz “Dead Cross” (2017), álbum homónimo de este supergrupo, que en sólo 28 minutos realiza una introspección a tópicos tan diversos como el paganismo y la política, siempre con la característica crudeza de Patton, que escupe cada palabra como si se tratara de un manifiesto de revolución. La rabia y agresividad provenientes del hardcore hacen a Lombardo volver a sus raíces, alejándose de lo que muchos podrían esperar como un disco de metal. Ciertamente, aquí no estamos ante un refrito de Fantômas, sino más bien ante una versión más cruda, desenfrenada y retorcida de todo lo que sus integrantes han hecho hasta ahora. Canciones como “Seizure And Desist” o “Idiopathic” representan ese limbo en el que todo el álbum se balancea, y nos deja frente a un trabajo catalogado como hardcore, aunque la oscuridad y estridencia del metal se haga presente muchas veces.

Cabe mencionar que el álbum estaba completo antes de la incorporación de Patton, lo que hace difícil imaginar cómo habrían sonado estas canciones sin la característica voz del frontman. La batería de Lombardo marca la pauta principal en “Obedience School”, con los espasmos de Patton soltando una furia y sentimiento de desesperación que es contagiosa, al punto de no dar descanso alguno en el puente que genera el final de este track y el inicio de “Shillelagh”, primer adelanto del disco, que se oye tal como era de esperar: una verdadera locura. Si bien se abordan temas oscuros como los miedos internos (representando también muchos elementos del satanismo en sus videos), el hecho de tratarse de un álbum punk permite abordar temas como las drogas, las peleas de pandillas, e inclusive las constantes guerras entre los dealers del sur de California, como se puede evidenciar en “Grave Slave”, que cuenta la historia de un pistolero, aprovechando de apuntar sus dardos implícitamente hacia Donald Trump y sus problemas con lo que ocurre en la frontera entre Estados Unidos y México.

Quizás una de las sorpresas más grandes es “Bela Lugosi’s Dead”, cover de los británicos Bauhaus, que se presenta en una versión de 2:34, muy alejado de los más de nueve minutos que contiene la versión original. “Gag Reflex” recuerda a esos riffs oscuros y densos de Black Sabbath, pareciendo por momentos una canción de Faith No More. La crudeza de la banda por completo no tarda mucho en cuajar, mostrándose prácticamente desde el primer minuto del álbum, por lo que el cierre con “Church Of The Motherfuckers” parece un verdadero ritual satánico, oscuro y solemne, y donde probablemente sea la canción en que mejor se condensan los distintos elementos sonoros del álbum, pasando por el hardcore, el metal, algo de punk, e inclusive riffs muy en plan del black metal.

Claramente iba a ser difícil desmarcarse de ciertas etiquetas; Patton y su carrera con Faith No More ha generado un impacto tan grande como lo realizado por Dave Lombardo con Slayer. Y si le sumamos el tremendo trabajo de ambos en Fantômas, resultaba en que todos esperaran un álbum que de cierta forma enclaustrara todos los elementos clásicos en la música de ambos artistas. De cierta forma, “Dead Cross” sí hace todo esto, pero increíblemente logran que suene fresco, intenso y, por sobre todo, entretenido. Solo 28 minutos bastan para demostrar que es posible sonar agresivo a los 50 años, dando cuenta de que Patton es un verdadero rufián y Lombardo es una bestia en las baquetas. “Dead Cross” es una especie de viaje que nos lleva hacia todos los aspectos del mundo en la actualidad. Vivimos tiempos convulsionados, donde la violencia es reinante en un mundo putrefacto comandado por la política. Siempre estará el antagonista, el villano que intenta imponer su orden, pero también están los que se paran y luchan, los que van de frente con las cosas y dicen todo como debe ser. Este álbum refleja eso: no busca jugar a ser el rudo ni plantear los clichés típicos, sino más bien expone todo lo malo que cargamos como sociedad día a día, esa pesada cruz muerta que guarda todos nuestros pecados.

Por Manuel Cabrales

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