Blur – The Magic Whip

Miércoles, 6 de Mayo de 2015 | 1:37 am | Comentarios (1)
Blur – The Magic Whip

Artista:

Blur

Álbum:

The Magic Whip

Año:

2015

Sello:

Parlophone

Pocas bandas logran un reconocimiento tan amplio con el paso del tiempo como ha ocurrido con Blur. Tal vez es la multiplicidad de estilos y matices que ha dominado Damon Albarn en sus proyectos, la perspectiva que entrega el tiempo, o la posibilidad de leer la música editada por el cuarteto de Essex sin el marco molesto de su “guerra” con Oasis, pero lo cierto es que Blur ha ganado un respeto transversal que pocos se atreven a negar. Parte importante de esto radica en la solidez de la banda en vivo, la cual pudimos observar en noviembre de 2013, pero una duda rondaba: ¿Qué más podría hacer Blur, además de reeditar sus clásicos de antaño? La respuesta llegó en forma de álbum. “The Magic Whip” es el octavo disco de estudio de Blur, que llega doce años después del irregular “Think Tank” (2003) y dieciséis desde el último disco con Graham Coxon en la banda, “13” (1999), y aunque estos dos últimos trabajos se caracterizan por la experimentación y la necesidad de sonidos nuevos, pese a que fueran más difíciles de leer por las audiencias masivas, en “The Magic Whip” la apuesta es a la mezcla entre los colores sonoros del Blur más complejo, con la dinámica y estructura del Blur más lúdico y fácil de digerir.

BLUR 01Si hay un ripio claro en el octavo álbum de Blur es la apariencia deslavada que tiene el registro, lo que probablemente venga del tiempo breve en el que se generó su material, con Blur armando la música en unos días libres que tuvieron en Hong Kong, y luego con Graham Coxon y el productor Stephen Street insistiendo en trabajar con ese material, que a Damon Albarn le parecía un entramado de ideas buenas más que canciones bien ejecutadas. Coxon y Street, como en los viejos tiempos, dotaban a Blur del sonido más bluresco. Pero claro, Albarn tenía un punto, y a veces las composiciones no tienen el momentum para empujar los diferentes rumbos que transita el disco, lo que hace que a veces se sienta el peso de una propuesta madura y bajo ciertas estructuras clásicas, pero no por ello menos efectivas.

Es esa falta de fluidez en ciertos momentos lo que algunos han considerado también que es la “falta de corazón” en “The Magic Whip”, pero lo cierto es que en materia de sonido y en las interpretaciones a lo largo de los doce tracks, nos encontramos con una banda en el peak de sus capacidades y con la conciencia de que, aunque a lo largo de su historia hayan experimentado tantos colores, son los pintores lo que se mantienen ahí, y por lo tanto su obra será lo que ellos sean capaces de dotar a su bastidor. Este álbum es todo lo que se puede esperar de Blur en 2015, a 27 años de su partida, siempre innovando, nunca repitiéndose a ellos mismos, y he allí la relevancia de este trabajo: la confirmación de que Blur no volvió para simplemente hacer caja, sino que la existencia de una curiosidad por lo que ya habían hecho juntos, y también por las posibilidades de seguir generando algo valioso en conjunto.

BLUR 02A simple vista, muchos tracks del disco como “New World Towers”, “Ice Cream Man” y “I Though I Was A Spaceman” aparentan ser un material muy Damon Albarn, similar a su excelente “Everyday Robots” (2014), y quizás formaron parte de las inquietudes de Damon en el momento de la composición, pero hay algo en la dinámica, en los quiebres de compás y también en el sonido de los instrumentos, que logra traspasar la frontera de lo que ha hecho Albarn como solista, muy introspectivo y delicado, para generar una sensación más desoladora y profunda, más convocante, donde lo ruidosa de la guitarra de Coxon y las líneas de bajo de Alex James son partes relevantes de canciones aparentemente simples y que no son tan así. Y esto es importante porque, claro, en la última década es Damon el que ha captado atención y respeto transversal hacia su obra, con muchos proyectos, pero en “The Magic Whip” quien tiene el lugar más importante, sin ser el centro, es Graham Coxon. Sin las intervenciones claras pero cuidadas del guitarrista y del productor Stephen Street, probablemente este disco no sería tan profundo en lo que consigue. La muestra más clara de esto está en los tracks más nostálgicos, como “My Terracota Heart”, y también en los más parecidos al disco “The Great Escape” (1995), como “Go Out” y “Lonesome Street”.

Blur excede expectativas en “The Magic Whip”, moviéndose entre lo ceremonioso (la excelente “There Are Too Many Of Us”) y lo más feliz y convocante (la dedicable y guitarreable “Ong Ong”), ofreciendo más de lo esperado porque, claro, lo obvio era pensar en un disco muy Albarn, con canciones poco sorprendentes o con vocación nostálgica del pasado, pero lo que encontramos es el presente de Blur, y eso se notará aún más en la potencia con la que estas canciones, con –como dijimos- apariencia deslavada a veces, ofrecerán en las versiones en vivo. Porque Blur está más vivo que nunca, y eso no es un acto de magia.

Por Manuel Toledo-Campos

Enlace corto:
(1)
  1. […] Esto es lo que buscaba mostrar en clave rockera Blur en “I Broadcast“, canción contenida en “The Magic Whip“, el disco de regreso de los de Essex salido este […]

Comentar

Responder