Bloc Party – “Hymns”

Martes, 19 de Abril de 2016 | 2:16 am | No hay comentarios
Bloc Party – “Hymns”

Artista:

Bloc Party

Álbum:

Hymns

Año:

2016

Sello:

BMG

Si del ya lejano siglo XX los críticos argumentan que legó una vasta tradición en materia de estilos musicales y de sonidos, ¿qué podría decirse de las casi primeras dos décadas del siglo XXI en el siglo próximo? Una conjetura que no tiene resolución hoy día y de la cual tampoco nos enteraremos. Sin embargo, si hay algo claro en la música de este siglo, es que la movida indie –tan difusa en su conceptualización, pero evidentemente nutrida de exitosos y recordados experimentos musicales– ha sido un género que ha superado las artificiales fronteras de las periodificaciones del tiempo para asentar escenas musicales en rincones del planeta tan alejados como diversos. En este sentido, si en el siglo próximo ha de hablarse de la música de nuestro tiempo, no puede quedar fuera de cualquier comentario que se precie de serio la banda londinense de Bloc Party.

BLOC PARTY 01Dicen que el silencio y el alejamiento proporcionan nuevas miradas al camino ya andado. Con esto sobre los hombros, la banda liderada por Kele Okereke se propuso volver al estudio y concretar un nuevo trabajo, cuyo resultado son 15 canciones que abandonan la rudeza característica para abrazar unos sonidos melodiosos, profundos, bailables e introspectivos. A más de diez años de un debut demoledor con “Silent Alarm” (2005), y a cuatro años de su último trabajo, “Four” (2012), Bloc Party emprende un nuevo camino con su quinto álbum, titulado “Hymns”, trabajo que los sitúa lejos de su zona de confort y que los desvía de su camino hacia una nueva identidad. Es claro entonces que hay pocos elementos en estas 15 canciones que nos permitan reconocer a la banda de antaño, pero es un disco al que hay que prestarle atención.

Una introducción lenta y larga se avecina con “The Love Within”, una canción que juguetea con un sintetizador bien pensado y que, a medida que se desarrolla, ilumina con mucha energía el inicio del disco. Momento bailable que claramente desentona un poco con el tenor general de las otras composiciones. Con “Only He Can Heal Me” tenemos un momento más introspectivo al presentarnos un sonido monótono, lúgubre pero también intenso. Es una canción que algo de atmósfera post punk nos entrega en unos poco más de 4 minutos. “So Real” es una canción pop, con una batería acompasada, con unos retazos de guitarra, y un bajo que llena todo el espectro sonoro de la composición.

El recorrido se pone algo más rudo con “The Good News”, que en algo recuerda a la banda de la década anterior con un sonido indie claramente más marcado. Guitarras definidas en medio de una lírica profunda y directa. “Fortress” es nostalgia pura, vocalizada con tristeza y con un coro que llama a mirar el presente, es decir, decepcionarse pero finalmente seguir. Esta última canción enlaza perfecto con el inicio de “Different Drugs”, al presentarnos un tema con una batería que lleva el ritmo y que además hace aparecer unas largas líneas de guitarra que ascienden y descienden repentinamente. “Into The Earth” es reconocible por su identidad noventera, juguetona y por su suave melodía. Canción que significa otro momento de alegría después de tanta oscuridad. “My True Name” y “Virtue” son dos claves para entender el virtuosismo y versatilidad de Bloc Party, que, pese a tantear nuevos caminos sonoros, se permiten demostrar y traer algunos trozos de los grandes trabajos que los llevaron a la cima. Canciones que entremezclan coros, alegorías, toques de guitarra y una atmósfera totalmente discotequera. Ya casi al final (de la edición de lujo extendida) aparece “Eden”, BLOC PARTY 02una suerte de experimentación donde el sintetizador está muy presente, pero queda al debe por no entrar con un clímax sonoro y mantenerse por largos minutos flotando en los sonidos. “Paraíso” y “New Blood” son dos cortes emparentados no tanto en lo sonoro, sino que más bien en lo discursivo, pues ambas hablan y manifiestan la permanente preocupación por aquello que está más allá de la materia y las posibilidades que las crisis proporcionan para crecer.

El epílogo de este extenso recorrido lo culmina “Evening Song”, una canción triste, melancólica y aletargada, llena de texturas oscuras dadas por un bajo lejano, una batería casi ausente y una guitarra que se desliza muy suavemente. Para ser justos, estamos lejos del Bloc Party de hace una década, no obstante, “Hymns” es un trabajo que, más allá de las coléricas críticas, representa una fase transicional de la banda. En el disco hay implícita una voluntad por mostrarse honestos y sinceros que se valora más que seguir repitiendo la, a veces, tan sencilla fórmula del éxito.

Por Javier Mardones

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