Black Sabbath – 13

Martes, 18 de Junio de 2013 | 10:30 am | No hay comentarios
Black Sabbath – 13

Artista:

Black Sabbath

Álbum:

13

Año:

2013

Sello:

Universal

Dieciocho años tuvieron que pasar para que Black Sabbath pusiera una nueva estrella en su oscuro firmamento. Si pasamos por alto el lanzamiento de “The Devil You Know” (2009), el histórico registro que sirvió como epitafio para el inmortal legado de Ronnie James Dio, bajo el nombre de Heaven And Hell, está es la placa que revive al Black Sabbath más clásico, compuesto por Tony Iommi, Ozzy Osbourne y Geezer Butler, agregando al conjunto a Brad Wilk, quien tuvo que ocupar el puesto de Bill BLACK SABBATH 01Ward, quien se negó a formar parte de la reunión debido a problemas en las negociaciones, que terminaron por dejar al Black Sabbath versión 2013 sin su baterista original.

En fin, si bien la bajada de Ward es un factor mata pasiones para los que queríamos escuchar al Sabbath que dio a luz discos como “Paranoid” (1970) y “Sabbath Bloody Sabbath” (1973), el regreso de los ingleses ha sido uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años, más aún cuando el anuncio de un nuevo disco puso a todos alerta y a la espera de escuchar qué es lo nuevo que podrían entregar los veteranos músicos. “13” por fin hizo su debut y el resultado es tan efectivo como reconocible, como si hubiésemos regresado en el tiempo para reencontrarnos con los padres del heavy metal.

Tan sólo basta con escuchar “End Of The Beginning”, para darse cuenta que los británicos tienen muy en claro qué es lo que se esperaba de ellos y lo que los fanáticos querían escuchar. No hay necesidad de evolucionar en su propuesta, ni de experimentos para refrescar la fórmula, este es un retorno a las raíces con todo, y la sensación de ser parte de un viaje al pasado, a la mejor época del género. En ese sentido, “God Is Dead?”, el sencillo que sirvió de adelanto para el álbum, suena al mejor Black Sabbath, instalándose con credenciales de sobra como un nuevo clásico del cuarteto. La lentitud y la oscuridad marcan los primeros minutos de “13”, hasta que llega el momento de acelerar un poco las cosas con “Loner”.

El desempeño del grupo está impecable. Osbourne nunca ha sido un vocalista dueño de un gran registro, por lo que, a diferencia de algunos de sus coetáneos, el cantante de 65 años sigue desempañando su labor con consistencia y en una forma admirable. Qué decir de Iommi, verdadera eminencia de la guitarra, piedra angular de Black Sabbath durante décadas y sobreviviente de un linfoma que no pudo detener al guitarrista que en este registro brilla con especial elegancia y emoción, como si hubiese revivido después del duro tratamiento de quimioterapia. Butler da el cuerpo al sonido del grupo, con el protagonismo justo y necesario en los momentos en que el bajo debe poner su estampa en los pesados pasajes del disco. Wilk, baterista de Rage Against The Machine, cumple con BLACK SABBATH 02creces su tarea de llevar el ritmo, haciendo uso de distintos tipos de percusiones, como las que acompañan la guitarra acústica en la atmosférica “Zeitgeist”.

Los riffs demoledores vuelven con “Age Of Reason” y “Live Forever”, y es imposible no recordar los mejores pasajes de “War Pigs” y “Iron Man”. La magia sigue intocable. La larga duración de las composiciones no juega en contra del retorno de Sabbath, los tipos son unos maestros en esta materia y temas como “Damaged Soul” se pasan volando, entre el virtuosismo de Iommi y el swing que imprime la banda completa en este track blusero. El final con “Dear Father”, no se sale de la tónica impuesta por la agrupación, la misma que los llevó a convertirse en los papás del heavy metal y que era necesaria rescatar en estos tiempos, donde la inmediatez y superficialidad nos han hecho olvidar lo bueno que es escuchar y redescubrir lo clásico.

Black Sabbath supo hacerla sin entregar más de lo que se les pedía y esperaba. Regresamos al santuario oscuro con un disco que, perfectamente, pudo haber formado parte de esa tetralogía setentera que sentó las bases de un estilo que influenció a miles de músicos por décadas. Sólo el tiempo y las escuchas darán razón a estas palabras. Dios podrá estar muerto, pero el demonio sigue más vivo que nunca, siendo “13” el testimonio desgarrador de un sonido que ha renacido para recordarnos que la mala hierba nunca muere.

Por Sebastián Zumelzu

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