Beck – Morning Phase

Martes, 11 de Marzo de 2014 | 11:38 am | No hay comentarios
Beck – Morning Phase

Artista:

Beck

Álbum:

Morning Phase

Año:

2014

Sello:

Capitol Records

Si bien, es cierto que Beck se tomó un largo período para publicar este último disco, sería bastante apresurado presumir que tan sólo se trató de un lapso de inactividad premeditado, de esos años sabáticos que de vez en cuando la mayoría de los artistas ocupan para atender asuntos personales postergados. Este norteamericano, durante los seis años que siguieron luego de la publicación de “Modern Guilt” (2008), se dedicó a componer y pulir, tanto canciones que aparecen en esta nueva placa, como temas inéditos publicados independientemente. Y fue tanta la fluidez creativa, que se habla de un segundo lanzamiento dentro de los próximos meses, que en oposición a este cálido e introspectivo “Morning Phase”, contaría con arreglos más rítmicos y animados. Este decimosegundo disco de estudio, es un trabajo acústico con rasgos reminiscentes a “Sea Change” (2002), compartiendo músicos y efectos sonoros que los convierten en proyectos hermanos.

BECK 01Beck Hansen ha logrado destacar por su estilo característico, repleto de letras irónicas junto con articulaciones sofisticadas y psicodélicas, otorgándole un sello tan propio, que configuraciones como las presentes en este reciente disco dan de algún modo un equilibrio que apuesta por lo transversal, y constituye una evolución y madurez musical evidente. Esta radicalidad se hace incuestionable desde “Cycle”, que a través de medio minuto de duración, nos predispone a una obra reflexiva, con sonidos plenamente orquestales y sobrecogedores. En “Morning” aparecen las guitarras acústicas y la voz de Beck, presentándonos melodías conmovedoras y una atmósfera de ensoñación que se mantendrá a lo largo de todo este trabajo. “Heart Is A Drum” es una pieza bastante rítmica, que se desarrolla poco a poco hasta consolidarse en estructuras específicas del pop más innovador, donde podemos encontrar los ecos y susurros ambientales representativos de su inconfundible estilo. En “Say Goodbye” aparece un banjo, otorgando la marca distintiva del folk, mientras se funde sutilmente con las guitarras acústicas.

“Blue Moon” quizás sea el tema más radial de esta producción, y no es algo tirado al azar, ya que se trata del primer sencillo promocional de este “Morning Phase”, conteniendo una mezcolanza perfecta de las propuestas que aparecen independientemente en este registro. Las distorsiones y los beats electrónicos se dan el lujo de manifestarse en “Unforgiven”, que cuenta con la inclusión de unos bajos sumamente envolventes y arreglos orquestales que se van arrastrando apaciblemente junto con un melancólico y ululante Beck. A la mitad de esta obra, “Wave” adquiere el protagonismo, presentándose con unos dramáticos violines, que configuran a este como el tema más sombrío de la placa. Con “Don’t Le It Go” –aunque igualmente triste-, retornamos a sonidos más cercanos a lo que encontramos en el country moderno, seguido de “Blackbird Chain” que se desarrolla con unos ligeros acordes atemporales, convirtiéndose en una propuesta bastante atractiva.

BECK 02“Phase” configura la antesala final de la última tanda de este larga duración, emergiendo a modo de interludio con la misma estructura del tema que dio el pie de apertura a este registro. No tiene relevancia significativa, ya que orgánicamente es innecesario. En “Turn Away” la voz de Hansen surge por entremedio de una guitarra llana y melodías que en algunos momentos nos podrían hacer pensar en un lejano oeste; en el mismo de las películas de western de antaño. Sorprendentemente, ya casi al final de esta entrega, aparece “Country Down” con la inclusión de una armónica –uno de los distintivos más típicos de este güero-, y que precede a “Waking Light”, última pista de esta reproducción y que corresponde al segundo single lanzado, previo a la publicación oficial de este disco, imponiéndose como un perfecto ending, siendo el punto culmine de este corte que apuesta por lo emocional.

Con “Morning Phase”, Beck demuestra que no es necesario apelar a recursos trágicos personales para dar cabida a un disco sincero, melancólico y tan diáfano como este. La presión mediática ya no parece ser un problema para él; logra desenvolverse versátilmente a través de mundos que van desde lo más jaranero y lúdico, a lo más reflexivo y armónico. Este es un disco que deja en evidencia el constante progreso, madurez e innovación a los que se aferra este oriundo de Los Angeles, invitando a emocionarnos un poco y disfrutar de las auras más cálidas que pueden salir de la mente de este ser para nada loser.

Por Carolina Velásquez

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