At The Drive-In – “in•ter a•li•a”

Miércoles, 17 de Mayo de 2017 | 1:01 am | No hay comentarios
At The Drive-In – “in•ter a•li•a”

Artista:

At The Drive-In

Álbum:

in•ter a•li•a

Año:

2017

Sello:

Rise Records

Para muchos, At The Drive-In no era más que una banda de culto hasta hace unos meses. Emblemas del emo hardcore y dueños de un disco clásico en el género como “Relationship Of Command” (2000), los estadounidenses oriundos de El Paso –ciudad que limita en la frontera con la famosa Ciudad Juárez– sorprendieron el año recién pasado cuando anunciaron su tan ansiada reunión. Así, tras 17 años, hoy vuelven a la carga con lo que es su cuarto larga duración, en tiempos donde la etiqueta hardcore –más que manoseada– no trasciende más allá de gritos y distorsión carentes de emociones, y discursos consistentes que penetren más allá de nuestros tímpanos.

El retorno de los texanos comienza con “No Wolf Like The Present”, dejando inmediatamente en claro que la banda no pierde la esencia noventera pese al paso de tiempo, con un estilo veloz y de sofisticada producción. Introducido por sonidos cibernéticos al igual que la anterior, “Continuum” es una mezcla entre discursos profundos y viscerales alaridos en la gastada pero inmortal voz de Cedric Bixler-Zavala. Con pasajes que suben y bajan en intensidad, hacen que tempranamente nos encontremos con uno de los mejores cortes del LP. Por su parte, “Tilting At The Univendor” posee un sonido más juvenil, cuya energía queda impregnada en nuestros oídos gracias al potente trabajo de Tony Hajjar en la batería y la siempre excelente elaboración de coros que es característica de la banda.

“Governed By Contagions” nos remonta tiempo atrás, no sólo por ser el primer adelanto del disco, sino porque es el gancho perfecto para enlazarlo con la discografía clásica del grupo, clave para entender al post hardcore que evolucionaría –para bien o para mal– en el denominado sonido emo del género. En la misma línea es sucedido por “Pendulum In A Peasant Dress”, en donde es clave la rítmica puesta por el bajista Paul Hinojos frente a la carencia de guitarras rítmicas convencionales, lo que es otro elemento clásico bien rescatado por la banda. Todo sigue coherente con la llegada de “Incurably Innocent”, cuyas frases expelen ira en cada sílaba, la cual se potencia exponencialmente por la guitarra de Omar Rodríguez-López, hallándonos así con otro de los puntos altos del LP. Frente a tales demostración de energía, “Call Broken Arrow” parece ser un baja significativa en el nivel del disco, pues se presenta como un tema de sonido confuso, cuyo coro no logra explotar como corresponde. Sin embargo, los pasajes instrumentales de la segunda mitad del track se llevan el visto bueno con creces.

Las guitarras moduladas se apoderan de la sonoridad en “Holtzclaw”, retomando así la potencia en esta cuarta entrega de larga duración de la agrupación. Este es un tema acelerado, cuya letra interpela a la iglesia por sus responsabilidades en los problemas que se viven en el mundo contemporáneo, exaltando el matiz político de la banda. Siempre en un leguaje más bien críptico, al igual que sus antecesoras, “Torrentially Cutshaw” es entonado con ferocidad digna de la más vivaz protesta. Posteriormente, el quinteto nos recuerda que no son sólo gritos y distorsión con “Ghost-Tape No.9”, tema que baja las revoluciones en lo que se manifiesta como la pieza más experimental de “in•ter a•li•a”, asemejándose así al sonido de otros proyectos de los integrantes de ATDI. El disco finaliza de la mejor forma posible con “Hostage Stamps”, cuyo video promocional nos muestra la resistencia de un afro-descendiente frente a una distópica realidad de robots y panópticos, pudiendo ser una clara alusión a los problemas de racismo que se están viviendo hoy en día en EE.UU.

Si se pide redondear el contenido de los once temas que componen el disco, se puede decir que hablamos de hardcore en tiempos donde lo virtual se apodera del todo, pues sonidos cibernéticos batallan contra melodías agresivas a lo largo de todo el material. Por otro lado, queda expuesto con creces que los centenares de proyectos musicales paralelos de Rodríguez-López y Bixler-Zavala no fueron obstáculo para la increíble capacidad creativa del dúo. Además, y como punto más importante aún, At The Drive-In no pierde la esencia de lo que era en sus años de gloria, recargando nuestros oídos de una furia que, aunque llena de nostalgia, es más indispensable que nunca en un mundo sacudido por lo peor de los hombres.

Por Emilio Toledo

Enlace corto:

Comentar

Responder

¿Cómo te enteras de los conciertos que se realizan en Chile?

Ver Resultados

Cargando ... Cargando ...