Ases Falsos – Conducción

Viernes, 4 de Julio de 2014 | 1:09 pm | No hay comentarios
Ases Falsos – Conducción

Artista:

Ases Falsos

Álbum:

Conducción

Año:

2014

Sello:

Quemasucabeza

Existe algo a lo que se le podría llamar “la comezón del segundo álbum”, que refiere a esa complicación de los artistas y bandas muy exitosos con su primer disco, en la preparación y lanzamiento de su segundo larga duración. Muchos, la mayoría, empeora porque, después de todo, está la vida entera para planificar el debut, pero meses para el segundo paso. ¿Qué pasa cuando esta “comezón” aparece por segunda vez? El caso de Ases Falsos es particular dentro de la escena nacional, porque la banda es el resultado de la mutación de otra agrupación, los respetados pero nunca masivamente exitosos Fother Muckers, que tuvieron 4 discos de estudio, 2 EP, un compilatorio y un disco en vivo. Una cosa poca.

ASES FALSOS 01El éxito de “Juventud Americana” (2012), debut de Ases Falsos, dejó en claro que esta era una etapa nueva y que la banda no viviría a la sombra de su pasado. El disco no sólo tuvo mucho éxito, sino que también presentó una propuesta catártica y llena de empuje en momentos en los que se vivía la resaca de un país convulsionado por las marchas y la noción de que sí existía una voz colectiva, que hábilmente tomó Cristóbal Briceño, y que condensó en quince tracks directos y con pocas concesiones. Pero una de esas concesiones fue el sonido del disco, que sin dudas no se condecía con el enorme potencial de la banda en vivo, donde logran una comunión casi perfecta con su fanaticada. Allí es donde entusiasma y da gusto “Conducción”, su segundo álbum. El disco suena perfecto, lleno de sutilezas, texturas, manejo de las capas, arreglos excelentemente bien desarrollados y, lo más importante, con las decisiones precisas para dotar a las canciones del marco que se merecen. Una madurez sonora que también coincide con la calma pop que se superpone a la catarsis rockera, muy en línea con los otros proyectos donde se maneja Briceño.

Sin embargo, en este disco es donde más se nota un sentido de banda, fuera de la aparente omnipresencia del frontman y principal compositor. Martín del Real (guitarra) comparte créditos en cuatro tracks, y Francisco Rojas (teclados y sintetizadores) realizó los arreglos de cuerdas en muchas canciones, donde destaca la participación de Magdalena Rust, violonchelista que toca permanentemente con Nano Stern. El resultado no puede ser otro que un disco lleno de colores, de intenciones y de capacidades, donde lo electrónico es una ganancia concreta, teniendo en los sintetizadores una gran novedad, muy bien lograda, por cierto, en tracks como el inicial “Mantén La Conducción” o la creciente “Plácidamente”. Triunfo concreto de Rojas, quien en vivo comenzó a hacerse necesario para el crecimiento de la banda.

ASES FALSOS 02Las canciones tienen una vibra AM que se relaciona directamente con la inquietud de Briceño por la canción romántica, como evidencia su proyecto con La Estrella Solitaria, pero ese sonido se logra de forma más atemporal que revisionista, logrando interpretar al modo de Ases Falsos las claves de un pop que vive en la profundidad del imaginario colectivo latinoamericano. Allí también se explica la inmediata buena recepción de este álbum en otras latitudes del continente, y es que aunque el anterior disco llevara por nombre “Juventud Americana”, es en “Conducción” donde los Ases logran un sonido que se escapa a las convenciones nacionales y se erige como una propuesta de ribetes latinoamericanos.

Es imposible escuchar “Cae La Cortina” sin pensar en el estilo de producción de Gustavo Santaolalla, o “Niña Por Favor” sin recordar el primer disco solista de Jorge González, o “Nada” con una vibra tan setentera y playera que pinta perfecto en un Festival de Viña de los antiguos, o el funk de la vieja escuela de “Al Borde Del Cañón”. Los sintetizadores y arreglos de la entretenida “Tora Bora” son un caso aparte, logrando un track tan desquiciado como bien armado, donde la capacidad de rescatar sonidos aparentemente de décadas pasadas consigue un caos bello, en un espacio en el que perfectamente antes podría haber quedado un desastre.

Otro foco del disco es el amor y el sentido más clásico del romanticismo. No es antojadizo que el primer y segundo singles oficiales de “Conducción” hayan sido la imbatible “Simetría” y la atemporal “Mi Ejército”, y es que parte de la reflexividad que expele el disco viene de la capacidad de mirar las relaciones humanas desde un prisma de añoranza, y no sólo de la lamentación. El amor se torna algo digno de confesar, y no algo que se guarde (“La Flor Del Jazmín”). Este trance romántico se nota también como la evolución desde ese sencillo de transición que fue “Información Sentimental”, que sin duda hubiera sido una buena adición a este disco, tanto por su sonido, como por su complejidad compositiva.

ASES FALSOS 03En vez de relatar historias mediante escenas, como ocurre mucho en “Juventud Americana”, “Conducción” incurre en frases listas para quedar impregnadas en los oídos como “La fuerza de la idea no se mide en decibeles” en “Búscate Un Lugar Para Ensayar”, la canción más cercana al disco anterior, o “voy a cantar hasta aprender a hablar” en “La Gran Curva”, pero lo que más queda grabado es la declaración de principios de la segunda parte de la robusta “Yo No Quiero Volver”, apuntando directamente a empresarios y medios, una excepción en un disco que se concentra más en sentimientos genéricos que en personas específicas.

Ases Falsos expande sus horizontes en un segundo disco que supera con creces lo logrado musicalmente en su debut, con más riesgos, tanto en lo sonoro como en lo estilístico, y donde la figura de Briceño da un par de pasos atrás para que la banda, en sí, avance y dé un gran salto. Si bien es un disco menos memorable y con menos posibilidades de identificar a una generación, como pasó con “Juventud Americana”, y que cae mucho en los clichés de los géneros que a veces homenajea, “Conducción” es sin duda un contendor potente a mejor disco chileno del año, con un sonido impecable, una producción y mezcla de gran factura, y canciones, lo que al final es lo más importante.

Por Manuel Toledo-Campos

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