Armageddon – Captivity & Devourment

Martes, 16 de Junio de 2015 | 12:04 am | No hay comentarios
Armageddon – Captivity & Devourment

Artista:

Armageddon

Álbum:

Captivity & Devourment

Año:

2015

Sello:

Listenable Records

Quizás no muchos conozcan a Armageddon, y sería comprensible, puesto que los primeros discos sólo fueron lanzados en Japón, y recién en 2009 vieron la luz en occidente. Christopher Amott, el mismo que ha salido y vuelto de Arch Enemy unas cuantas veces, es quien lidera este proyecto que busca en todo momento experimentar y lograr un potencia única, sólida y propia. De partida, escuchamos un replanteamiento en cuanto al estilo musical, ya que el anterior disco, “Three” (2002), presentaba una idea ligada al power metal más onírico-legendario, y aquí tenemos algo en base a lo que Amott hacía con Arch Enemy: un buen death metal, técnico, agresivo, rápido e insaciable.

ARMAGEDDON 01Con una entrada agresiva del baterista Márton Veress, comienza el tema que lleva el nombre del disco. Riffs pesados, densos y llenadores, abren para el trabajo de voz de Matt Hallquist (actualmente reemplazado por Antony Hämäläinen), quien brinda la agresividad tonal clásica del estilo. Solos perfectamente ejecutados por el líder de la banda, como también por Joey Concepcion, quien trae gran parte de la agresividad para esta entrega. Los temas “Rendition” y “Conquer” son los caballos de batalla que se presentan en el disco, y esta afirmación no es menor, ya que el poderío que plantean los suecos desborda los límites que se habían autoimpuesto en los discos anteriores. Riffs pesados que son acompañados por la voz limpia de Amott, respondiendo de cierta manera a la voz rasgada de Matt; solos técnicos y a la vez melódicos hacen su aparición, generando un ambiente totalmente controlado por la guitarra de Chris.

Pero también aparecen riffs simples con “Locked In”, una idea más heavy-metalizada con potencia de sobra, pero que es detenida por un coro bastante escueto. En definitiva, es un gran aporte para la musicalidad del disco, al generar instancias con otra definición, rompiendo la monotonía a la que generalmente puede llegar caer este género. “Fugitive Dust” inicia con un bajo poderoso en los dedos de Sara Claudius; una compacta canción que, con su sencillez, crea un ambiente único en el disco, y es principalmente debido a que no se sobrecarga de decoros excesivos o líneas densas de batería, sino que su simplicidad es la que la hace poderosa, rompiendo el esquema que generan los temas antes mencionados. Los suecos se replantean y experimentan, pero no por ello dejan de lado lo aprendido durante años, y es por eso que “Thanatron” nace de una guitarra acústica con toques egipcios, desvirtuada hacía un riff pesado en eléctrica, denso y destructivo, haciendo rápidamente olvidar el inicio suave y dejando un sabor algo extraño, pero su gracia radica en complementar lo que viene, “Background Radiation”, una dualidad de guitarras acústicas con toques épicos y con una singularidad que no se ve en otra parte del disco: el riesgo, algo que no es común que aparezca en un álbum de death metal, aunque sea melódico, y acá rompe todos los esquemas que podrían aparecerse para definir un estilo. Una buena jugada de Armageddon.

ARMAGEDDON 02“The Watcher” podría ser otro de los caballos de batalla del disco por el inmenso poderío que tiene en un inicio, pero se desvía hacia el death-power-metal, resultando en una mezcla extraña que no logra encender del todo, aunque los que se llevan el premio son la excelente ejecución de Matt en las voces, que llena de growls definidos, e incluso de algunos screams que realmente aportan al tema, y un espectacular solo de guitarra con un sonido pulcrísimo. Un caso similar es lo que ocurre con “Equalizer”, en una especie de batalla de egos de la banda, o en un acto de auto-presentación, mostrando lo mejor de cada integrante. Hasta un solo de bajo realizado a la perfección resalta dentro de la pista. Quizás habría sido mejor mostrar este tema en vivo y no de manera editada en un disco, ya que su complejidad anula mucho del trabajo realizado anteriormente y realmente dan ganas de escucharlo en directo. Finalmente aparece “Giants”, un track bastante simple, pero que pareciera tener recortes de otras canciones, dejando la sensación de no ser la mejor manera de sellar el disco.

A pesar de tener un inicio espectacular, “Captivity & Devourment” va decayendo hacia el final. No es que su primera mitad sea “mala” y la segunda “buena”, sino que el hecho de dar un giro de 180° dentro del disco mismo, hace que se pierdan los estribos que presenta en el inicio, y en vez de cohesionar completamente el trabajo, genera un dos-en-uno. En todo caso, brillante la interpretación de los integrantes, cada nota salida de sus instrumentos es perfecta y el cambio de la voz fue para mucho mejor, aunque Hallquist no durara mucho en las filas de Armageddon. Quizás este es el disco base para lo que se viene. Y, hay que decirlo, es una muy buena base.

Por Nicolás Norambuena

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