American Football – “American Football (LP2)”

Lunes, 14 de Noviembre de 2016 | 10:05 am | No hay comentarios
American Football – “American Football (LP2)”

Artista:

American Football

Álbum:

American Football (LP2)

Año:

2016

Sello:

Polyvinyl

A fines de la década del noventa, el prolífico guitarrista, bajista y cantante Mike Kinsella, quien ya se había involucrado en proyectos como Cap’n Jazz o Joan Of Arc, armó American Football junto al baterista y trompetista Steve Lamos y el guitarrista Steve Holmes, con quienes alcanzó a grabar un EP homónimo el año 1998 y un larga duración también homónimo el año 1999. Las razones por las que sólo un año después el grupo decide separarse no están claras, lo que sí lo está es que su sonido, exquisitamente trabajado desde el indie genérico alimentado por la desolación reminiscente del emo-core que bandas como Rites Of Spring, Embrace o Fugazi propusieron en la escena underground sumado a una cuota de jazz (cuya mezcla hoy se suele llamar math rock), dio forma a un álbum que se convirtió en manual de estilo para muchas bandas y generaciones que le sucedieron.

american-football-01Quince años les tomó darse cuenta de la importancia que cobraron en la escena, y diecisiete en grabar y publicar el sucesor, también homónimo, este año. Por lo tanto, las expectativas eran altas, considerando lo mucho que American Football había aportado a la escena con tan poco, y en realidad no despintan en lo absoluto. Es más, ganan desde el primer momento ofreciendo una apuesta similar en esencia, pero acorde a las casi dos décadas que ya han pasado.

Los arpegios prístinos de “Where Are We Now?” se sienten como un abrazo de bienvenida, pero la voz de Kinsella –más gruesa y menos destemplada que antes– le da el factor sorpresa, a manera de invitación a conversar sobre qué pasó durante todo este tiempo. Las letras también hablan de lo mismo: “Hemos estado aquí antes / pero no recuerdo la cerradura en la puerta”. “My Instincts Are The Enemy” apura el tranco e incluye variaciones en la ubicación de las notas en la batería, sello inconfundible de la banda. Unos sutiles colchones sintéticos, arpegios de cuerdas acústicas y notas de xilófono dan inicio a “Home Is Where The Haunt Is”, estelarizando una frase crucial: “Algunas cosas nunca cambian / el pasado es aún presente”), declaración que no podría ir mas de acuerdo con el álbum.

american-football-02En “Born To Lose” profundizan la veta jazz de su sonido actual, mientras que la pulsión del bajo de Nate Kinsella –primo de Mike y reciente adición a la banda desde su reunión en 2014– le da forma y orden. “I’ve Been So Lost For So Long”, el primer corte con el que anunciaron su regreso a los ruedos discográficos y cuyo título es un obvio manifiesto, es una canción fracturada en su estructura, que pasa desde un ritmo simple a uno sincopado muy fácilmente, mismo nerviosismo en la batería que reina en “Give Me The Gun”, espolvoreada por armónicos y arpegios de guitarra y un nuevamente muy bien puesto xilófono durante toda la canción, sobre todo al final. Los bronces –otro de los sellos característicos de la banda– hacen su aparición en “I Need A Drink (Or Two Or Three)”, una linda balada que envuelve la familiaridad con los nuevos paisajes sonoros que hay en este álbum, como un sorpresivo desvío que al final termina en el mismo camino de siempre.

“Desire Gets In The Way” presenta un lado poco visto en American Football, uno travieso y animado, tanto en los jugueteos de la guitarra como en los cambios vocales de Kinsella. “Everyone Is Dressed Up” es una especie de réquiem que también recurre a la trompeta, dándole un aspecto bastante fúnebre por un lado, y arrullador por otro; un llamado a reunirse a contemplar el paso del tiempo y dejarse llevar al calor del sonido de una banda que, a juzgar por este álbum, rehusó apelar a la nostalgia anodina o sumarse a los nuevos tiempos, donde el emo-rock muchas veces es significado de faramallas aparatosas, por el contrario, decidieron mostrarse tal cual son: mas recursivos, mas reposados, sin estridencias ni urgencias juveniles. Si la música fuera vino, American Football supo añejar perfectamente su cosecha y entregar la misma alma, pero de otra forma; ni mejor ni peor, sólo distinta.

Por Danny Arce

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