All That Remains – The Order Of Things

Martes, 10 de Marzo de 2015 | 2:09 am | No hay comentarios
All That Remains – The Order Of Things

Artista:

All That Remains

Álbum:

The Order Of Things

Año:

2015

Sello:

Razor & Tie

En los inicios de la década pasada, el metalcore irrumpió masivamente en la escena musical, logrando, en alguna medida, liberar a músicos y fans de la atrofia que representaban los últimos estertores del nü-metal. Bandas como Killswitch Engage, Unearth o Shadows Fall, al mezclar elementos del heavy y thrash con componentes cercanos al hardcore melódico –bastante popular en ese entonces-, rompieron las barreras divisorias entre tales rótulos e introdujeron una fuerte innovación al metal. En otras palabras, si hay algo que transversalmente se puede destacar de esa camada de bandas, fue su aporte a la inventiva más extrema, algo que lamentablemente no es posible decir de “The Order Of Things”, séptimo disco de All That Remains.

ALL THAT REMAINS 01Y es que esta banda, que alguna vez incluso llegó a liderar este estilo con el imponente “The Falls Of Ideals” (2006), comienza a mostrar en su último álbum síntomas de una parálisis que afecta severamente su creatividad: “The Order Of Things” es un trabajo que carece de singularidad, es predecible en demasía y eso es desalentador para quien disfrutó de temas como “This Calling” o “The Air That I Breathe”. Hoy, All That Remains parece que se ha extraviado entre su gloria pasada y la búsqueda de la consagración definitiva por medio de una música más melódica.

No obstante lo anterior, el disco posee canciones decentes, que encuentran una atractiva vocalización por parte de Phil Labonte. Temas como “Divide”, “Victory Lap” o “Flat Empire”, a pesar de no mostrar nada nuevo, sí dan cuenta de armonías bien trabajadas. También es remarcable –como siempre- la labor de Oli Herbert, que se las ingenia para darle una fisonomía única a cada solo de guitarra, aportando frescura. Esto demuestra que la agrupación aún mantiene un oficio destacable, pero que lastimosamente se ahoga ante el abuso de los clichés del género, por más que la música no sea tan agresiva como antaño.

En ese sentido, luego de escuchar reiteradas veces los casi 49 minutos que dura el LP, queda la sensación de que All That Remains, casi como por obligación, decide hacer uso en forma desmedida del doble pedal, violentando temas que podían haber sido interesantes (“Pernicious”), o recurrir a la ya aburrida fórmula de la balada que casi todos los grupos del género han ocupado incansablemente (“For You”). Ni hablar de la utilización excesiva del método “gutural/melódico con breakdowns” (“Criticism And Self Realization”), que de tanto oírlo por años en diferentes bandas, ya perdió su efectividad, pues no transmite violencia, sino aburrimiento, por muchos mosh pit o walls of death que pueda sacar en vivo.

ALL THAT REMAINS 02Los fans de la banda, además, extrañarán aquella furia desatada de antaño. Obras como “No Knock” o “Trv-Kult-Metal” (una poco inspirada diatriba contra aquellos metaleros elitistas que critican cualquier cosa que no provenga del underground) no alcanzan para darle el balance agresivo al álbum, lo cual no es un error per se, pero sí es una prueba de que la manufactura general del mismo fue algo forzada, tomando en consideración que la banda cada vez está menos pesada. Más genuinas resultan aquellas composiciones rápidas que dejan de lado la guturalidad constreñida, como en “A Reason For Me To Fight” o “The Greatest Generation”, pero que de todas formas carecen de ímpetu al punto de coquetear con melodías casi extraídas del pop.

En suma, All That Remains confirma los signos de fatiga creativa que comenzaron con su anterior trabajo (“A War You Cannot Win”, 2012), evidenciando que el agotamiento que afecta al mundo entero del metalcore también repercute en ellos. En consecuencia, tanto para esta banda como para las otras de la misma estirpe, el mensaje es claro: si desean reparar las fisuras es necesario ser más temerarios, arriesgar musicalmente y dejar de vez en cuando la seguridad que entrega el uso casi religioso del scream y los quiebres; de lo contrario, el tema que abre este álbum, “This Probably Won’t End Well”, será un oráculo para todo el género.

Por Pablo Cañón

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