Winter, el Delfín 2

Jueves, 11 de Septiembre de 2014 | 10:27 am | No hay comentarios

Título original:

Dolphin Tale 2

Dirigida por:

Charles Martin Smith

Duración:

107 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Morgan Freeman, Ashley Judd, Harry Connick Jr., Kris Kristofferson, Nathan Gamble, Cozi Zuehlsdorff, Bethany Hamilton

En el año 2005, y sumando un caso más de maltrato animal –directo o por omisión- a la tendencia globalizada, se publicó una noticia que después causaría un inusitado impacto: una delfín nariz de botella había quedado atrapada en las redes que los barcos pesqueros utilizan para capturar cangrejos cerca de las comisuras del Golfo de México. Gracias a su rescate y a los cuidados que recibió en el Clearwater Marine Aquarium (CMA), una institución sin fines de lucro que recibe a animales en riesgo y que tiene una permanente exhibición, Winter –como fue bautizada- pudo recuperarse satisfactoriamente, no sin antes serle amputada su cola y removidas dos de sus vértebras. Su historia quedó registrada en la película de 2011, “Dolphin Tale”, que aparte de significar grandes ganancias en términos de recaudación para sus realizadores, también se transformó en un efectivo puente entre la ficción y la realidad, este último lugar en el que representa fuente de inspiración para miles de personas que visitan periódicamente el CMA. En esta segunda entrega, la historia queda sujeta a la demostración de amistad por sobre el ánimo de superación que tuvo lugar en la primera instancia.

DOLPHIN TALE 2 01Pasados tres años desde que Sawyer (Nathan Gamble) encontrase a Winter varada en la orilla de una playa para ser posteriormente curada en su totalidad, hoy la delfín se encuentra triste luego de que Panamá, su compañera de cautiverio en el CMA, muriera por su avanzada edad. Por sus condiciones de salud, Winter jamás podrá ser liberada en el océano, y como los delfines son animales que necesitan la compañía de sus pares, será necesario encontrarle pronto una compañera para que no se deban tomar otras medidas más drásticas. Sawyer, el doctor Clay Haskett (Harry Connick Jr.) y su hija Hazel (Cozi Zuehlsdorff), quienes son los más cercanos a Winter, lo saben perfectamente, por lo tanto deberán hacer todo lo que esté a su alcance, e incluso más, para garantizar la seguridad y bienestar de la delfín.

Se puede convenir que el sentimiento generalizado que despierta una película que tiene por objetivo primario disponer de una historia que se sabe aleccionadora, y que en función de aquello, se encarga de situar los hechos reales siempre por delante de lo que se está retratando, no es otro que el de receptividad hacia el trabajo honesto. Cuando la primera parte de “Winter, El Delfín 2” –que en rigor es la delfín- hizo su estreno, las expectativas quedaron ampliamente superadas por la respuesta del público, algo que sirvió como aliciente para una segunda parte, que si bien en teoría se continúa estableciendo con todas las virtudes de una cinta bien intencionada, esta vez el relato no logra dar con el ancho que la primera parte cubrió con holgura. En esta secuela la narración está determinada por recursos demasiado facilistas; la inclusión de conflictos paralelos, como el desliz de un dilema DOLPHIN TALE 2 02amoroso, reflejado en los sentimientos que comienza a desarrollar Hazel por Sawyer (con sorprendentes cambios físicos desde 2011), así también como el devenir profesional de este último, no convencen en absoluto, quedando en la vereda de la semblanza torpe y mediocre, puestos en lo que se puede inferir como un intento de reblandecer un relato que en el papel podría resultar agotador en esta pasada.

Complementando lo anterior, la película fija sus falencias en la excesiva reutilización de los recursos que tienen espacio en una primera parte, por consecuencia es comprensible que a este título se le pueda achacar el mote de repetitivo y cansador. La línea que sigue el filme propone que, idealmente, al menos se conozca la historia detrás del actual lanzamiento; una jugada inteligente tomando en cuenta que, gracias al camino allanado por la cinta interior, esta parte no termine de naufragar por completo. Quizás se pudo tomar como referencia lo que pasó con la historia de Terry Fox, un atleta discapacitado cuya biografía, amén de la superación, sirve para el quehacer de dos películas que trabajan al alero de los mismos motivos –“The Terry Fox Story” (1983) y “Terry” (2005)-,  siendo ambas igualmente correctas.

Es necesario establecer que una película como “Winter, el Delfín 2”, como su antecesora, trascienden al cada vez más ultrajado cartel que reza basado en hechos reales. Los créditos que una sentencia como aquella pueden entregar a una cinta random, aquí se muestran inherentes al relato, por lo tanto cada movimiento se percibe con una honestidad abiertamente encomiable, indistintamente que algunos detalles hayan sido omitidos o cambiados de la realidad. Lo que aquí se expone puede tener DOLPHIN TALE 2 03el mismo resultado en el opuesto con trabajos como “The Cove” (2009), que a través de la brutalidad más sincera de sus imágenes, puede remecer los esquemas de cualquiera. En ese contexto, la primera parte de la historia de Winter funciona de manera perfecta, otorgando la posibilidad de hacer pasar un buen rato al adulto y sembrando la génesis de una idea en los más pequeños, que en escenarios ideales, puede convertirse en un recto principio.

Lamentablemente en “Winter, el Delfín 2” la fórmula no termina por arrojar buenos resultados en la forma como se lleva la historia, y todo lo que en una primera entrega sigue un curso natural, acá se termina desvaneciendo en lagunas de cursilería que son difíciles y, por momentos, desagradables de seguir, estando la disposición para hacerlo.

Por Pablo Moya

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