Whiplash, Música y Obsesión

Jueves, 12 de Febrero de 2015 | 2:11 pm | Comentarios (4)

Título original:

Whiplash

Dirigida por:

Damien Chazelle

Duración:

107 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Miles Teller, J.K. Simmons, Melissa Benoist, Paul Reiser, Austin Stowell, Jayson Blair, Kavita Patil, Kofi Siriboe, Jesse Mitchell, Michael D. Cohen, Tian Wang, Jocelyn Ayanna

La búsqueda por la perfección artística puede durar toda la vida y consumir por completo las energías y los esfuerzos de los aspirantes a esta excelencia. El cielo es el límite y, ya sea el objetivo el ganar importantes premios, ser reconocido a nivel mundial o que nuestro nombre forme parte de la historia, la medición de este éxito parece ser más objetiva de lo que se podría creer, provocando que la lucha por lograr esta meta pueda llevar a la obsesión. La salida siempre está ahí: es uno mismo quien decide cuándo detener la búsqueda, cuándo rendirse, cuándo conformarse con el nivel alcanzado, cuándo reconocer que quizás no se está destinado a la grandeza. Pero, ¿y si rendirse no es una opción? ¿Y si ser bueno no sirve porque se debe ser el mejor? ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar para conseguir nuestra idea de éxito?

WHIPLASH 01Formar parte de una de las mejores escuelas de música del país no es suficiente para Andrew Nieman (Miles Teller), un joven baterista empeñado en convertirse en “uno de los grandes”. No tiene amigos ni le interesa tenerlos, y su tiempo libre, salvo por la ocasional salida con su padre, lo dedica a ensayar su instrumento. Cuando Terence Fletcher (J.K. Simmons), un respetado profesor del conservatorio, le da la oportunidad de formar parte de su banda, en una suerte de ascenso, Andrew no lo piensa dos veces, pero esto significará someterse a su propio régimen, que integra desde abuso verbal hasta físico en su enseñanza.

Fletcher, el profesor y director, es tan intimidante como efectivo, y es uno de los primeros logros de la película el que el espectador entienda que el estado mental de sus alumnos les prohíbe cuestionarlo. Jamás es una opción el pedir clemencia cuando él los golpea o los insulta, y esto es porque, en el fondo, todos operan bajo el mismo acuerdo tácito: el de aguantar todo lo que sea necesario si eso significa que el maestro logre sacar lo mejor de sus alumnos. Andrew tiene tan claro su objetivo, que se toma esta oportunidad lo más en serio posible, lo que significa, en primer lugar, desconectarse de todo lo que no tenga que ver con la música.

WHIPLASH 02Hay un par de escenas que sugieren la existencia de un mundo exterior y lo relativamente poco que el ideal de Andrew significa más allá de las paredes del conservatorio. Pero él no está interesado en tener perspectiva, y si los demás no entienden la seriedad del asunto, allá ellos. Mientras, nosotros como espectadores nos mantenemos justo a su lado, ayudados por un trabajo de cámara que nos recluye en el claustrofóbico universo del protagonista, un ambiente nocturno en el que el tiempo sólo parece importar en la medida que sirva para practicar, para mejorar.

“Whiplash: Música y Obsesión” cuenta con pocos elementos para contar esta historia, pero todos ellos funcionan al máximo. Gran parte de su eficacia radica en un trabajo de montaje realmente impecable, una sincronía sinfónica que va marcando el ritmo entre los cortes y el sonido, enalteciendo el arte a disposición y convirtiendo este drama en un thriller cuando es necesario, dotando de relevancia lo que está en juego y señalando el peligro que significaría perderlo. Pero lo conciso y eficaz de este ensamblaje es también producto de la modesta simpleza de su guión. La historia que se está contando es una y sólo una, por lo que, como su protagonista, la película no pierde tiempo o energía en subtramas que no la alimenten o potencien. Esto significa que no ahonda en dramas familiares, peleas románticas o rivalidades con compañeros de clase, si estos no van alineados con el centro mismo del objetivo del protagonista: el lograr la grandeza y la relación con la persona que puede acercarlo a ella.

WHIPLASH 03Y ahí entra el terrorífico J.K. Simmons, que si bien pudo haber sido una caricatura, escapa del cliché por lo simple de la justificación de sus actos: todo el sufrimiento va en pos de que sus alumnos sean la mejor versión posible de sí mismos. Si se rinden o desmotivan, nunca debieron estar ahí en primer lugar, pero si lo que buscan es no simplemente ser grandes artistas, sino los mejores, lo que él hace sólo los ayudará en el camino. “No hay palabras más dañinas en el idioma inglés que ‘buen trabajo’”, argumenta Fletcher, pero a esas alturas ya todos lo tenemos claro. Es difícil discutirle cuando de lo que hablamos es de la perfección.

Es sorprendente que Damien Chazelle tenga menos de treinta años y que esta sea sólo su segunda cinta, sin embargo, el director y guionista puede descansar en la ironía de que su película sobre el esfuerzo y la búsqueda de la perfección sea un ejemplo espectacular de sus capacidades y su talento. Aunque, si algo hemos aprendido respecto a los temas que le interesa abordar, es que no se conformará con este logro y seguramente tendrá muchos más por delante, y ese simple hecho ya es alentador.

Por Ignacio Goldaracena

Enlace corto:
(4)
  1. Windowpane says:

    PARKEEEER !!

  2. Gato Cojo says:

    Acabo de ver esta película y me pareció bastante interesante, pero me dio la sensación de ver la versión para músicos de 50 sombras de grey, saludos

    • A pesar de que el director dice que el tema de la película es la obsesión de Andrew, hacia el final nos damos cuenta de que Fletcher tenía razón, y que el maltrato y abuso de parte de alguien que entendemos como superior es válido y nos puede hacer mejores y felices, tal como en 50 sombras. Buena observación

  3. Fantomas says:

    Tremenda película! quizás a veces cae en la exageración, pero retrata el sentir de muchos músicos que entran a estudiar. De profesores con egos enormes, pero que tienen que hacerlo ya que el resto del mundo es hostil con los músicos, para el resto del mundo es “un hobbie”. Actuaciones tremendas de Miles Teller y el siempre genial JK Simmons, que acá los 2 se ganan mi respeto. Es una película excelente para cualquiera, pero si eres músico la vas a amar y sobretodo si eres un amante del jazz. Tremenda banda sonora, visualmente impresionante y con un final épico. Años que no veia una película que me dejara con la boca abierta, a pesar de las altas expectativas que me habían dado, logro superarlas.

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