Viene De Noche

Jueves, 29 de Junio de 2017 | 1:18 am | No hay comentarios

Título original:

It Comes At Night

Dirigida por:

Trey Edward Shults

Duración:

91 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Joel Edgerton, Riley Keough, Christopher Abbott, Carmen Ejogo, Kelvin Harrison Jr., Griffin Robert Faulkner

El cine de terror suele expresar lo que nos asusta mediante monstruos desconocidos que nos hacen saltar al verlos en la pantalla grande. Este temor puede ser tan obvio como metafórico, y evoluciona al mismo tiempo que la sociedad lo hace. Hoy somos un mundo dividido y plagado de desconfianza ante un otro que no tiene un rostro claro, y es este temor el que Trey Edward Shults explora en su segundo film, “Viene De Noche”, escrita y dirigida por él, al igual su debut “Krisha” (2015), por el que fue nominado y premiado en distintos festivales. En esta entrega, Shults toma varios elementos del cine de terror para mostrar hasta qué punto llegaríamos para proteger a nuestros seres queridos de una amenaza incierta.

Una enfermedad desconocida lleva a una familia a vivir en un bosque remoto, bajo una estricta cuarentena autoimpuesta. Paul (Joel Edgerton), su esposa (Carmen Ejogo) y su hijo adolescente (Kelvin Harrison Jr.), se han acostumbrado a su cuidadosa rutina de supervivencia, la que se ve perturbada por la llegada de un extraño en necesidad de ayuda para él, su mujer y su pequeño hijo. Temiendo dejar ir al extraño, la familia de Paul decide que vivan juntos y compartan los recursos que poseen, entrando en una domesticidad frágil que rápidamente llevará a la desconfianza y el temor.

A diferencia de otras historias apocalípticas que hemos visto en los últimos años, como la película surcoreana “Busanhaeng” (2016), el segundo film de Trey Edward Shults no muestra un enemigo claro, sino que expone las consecuencias que el miedo causa en los protagonistas, con un elenco que los representa a la perfección. El director usa esta amenaza invisible para exponer un contenido drama familiar, plagado de desconfianza y un frágil equilibrio que la audiencia experimenta mediante los ojos de Travis, el hijo adolescente y protagonista que desde los primeros minutos se ve enfrentado con su propia mortalidad.

El horror en “Viene De Noche” es lento en su entrega, pero consistente y tenso, presentando algo a qué temer o alguien de quien desconfiar a lo largo de toda la película. Trey Edward Shults usa las pesadillas que Travis sufre para generar un terror más clásico, pero a diferencia de otros directores con los que experimentamos estas escenas para darnos cuenta con decepción que no fueron reales, Shults nos advierte de esto, cambiando la música y la proporción de aspecto, haciéndolo más claustrofóbico. Estas secuencias entregan una connotación distinta, reflejando todo lo que Travis teme se vuelva realidad, funcionando como una promesa hasta el final.

Shults vuelve a trabajar con el mismo fotógrafo de “Krisha”, Drew Daniels, y la dupla logra que el film sea limpio en su imagen. Usan tomas largas y muchas veces con sólo un punto de luz. Los cortes y el movimiento de la cámara progresan para provocar ritmo y paranoia, alargando algunas tomas un poco más de lo que se acostumbra, generando así un nivel de tensión cada vez más alto. Lo mismo ocurre con el uso de la música, que suele ser ruidosa sólo en las secuencias de sueño, pero que progresa lentamente dando la sensación de una olla a presión a punto de estallar.

Si bien, visualmente es una película bien lograda, uno de sus defectos es la introducción de demasiadas ideas y conflictos que no tienen una resolución o no se terminan de desarrollar. Las preguntas sin responder -que en otra película podrían ser perjudiciales a la trama- terminan sin afectar la experiencia, ya que no son el foco de la historia. No resulta así con las ideas, muchas de las cuales se exponen en el proceso de crecimiento de Travis, sobre todo en su transición de adolescente a hombre, viviendo con un padre autoritario que no le permite desarrollarse. Estos conflictos no se resuelven, y sí perjudican los planteamientos del director centrados en la masculinidad y la violencia. Muchas buenas ideas son tomadas y abandonadas en servicio de mostrar la dinámica de estas dos familias y el efecto que los nuevos integrantes causan en el protagonista sin retomar las consecuencias.

La premisa apocalíptica de “Viene De Noche” mostrada en el marketing no es algo nuevo. Lo que sí la vuelve distinta y difícil de promover es la manera de enfocar y tratar a cada uno de los personajes y ese miedo permanente que no viene desde fuera, sino que del interior de cada uno de ellos. Trey Edward Shults demuestra que no está dispuesto a atarse a las reglas de un único género para contar la historia que necesita, y con sólo dos películas a la fecha se ve que es un director que tiene mucho que entregar. Si bien “Viene De Noche” no es un film perfecto, Shults demuestra un talento que sólo puede crecer desde ahora.

Por Valentina Vinet

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