Valerian y La Ciudad De Los Mil Planetas

Miércoles, 9 de Agosto de 2017 | 12:26 am | No hay comentarios

Título original:

Valerian And The City Of A Thousand Planets

Dirigida por:

Luc Besson

Duración:

137 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Dane DeHaan, Cara Delevingne, Clive Owen, Rihanna, Ethan Hawke, Herbie Hancock, John Goodman, Rutger Hauer, Kris Wu, Emilie Livingston, Aurelien Gaya

El cine sci-fi de Luc Besson es un compuesto, en general, de falsos protagonistas, superpoblación de personajes, saturación de contenido y un despliegue desmedido de forma y visual, nada de lo anterior aludido de manera negativa. Su modo de hacer este tipo de cine de aventura, como un caos disfrutable, lo ha hecho reconocido en el mundillo por la extrañísima “The Fifth Element” (1997) y más recientemente por su ensayo con “Lucy” (2014), ambas épicas en su inusual extravagancia y atemporal excentricidad, tengan o no un argumento decente como sustento. Basándose en las historietas “Valérian et Laureline” que Besson leía de pequeño –que ya fueron sustento de “The Fifth Element”–, en colaboración con el dibujante Jean-Claude Mézières, el francés regresa a la fantasía frenética, esa que tanto disfruta exprimir hasta el último detalle explosivo, haciendo notar que para él la sencillez en el sci-fi es carencia para la construcción de mundos.

Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son agentes especiales que deben velar por el orden y la seguridad interplanetaria. Pero cuando una simple misión los envuelve en un oscuro secreto, deberán unir fuerzas para salvar a cientos de especies, alienígenas y humanos, que conviven en la ciudad Alpha, la metrópolis de los mil planetas.

Con una introducción realmente bella, que funde el realismo espacial hacia un futuro tipo whovian y trekkie, y con David Bowie de fondo, esta producción podría definirse como una ciencia ficción kitsch; un mix rarísimo no sólo por el admirable diseño de personajes o por el uso y resultado sorprendente del CGI utilizado, sino que también por sus múltiples tramas. Por un lado, tenemos la historia de una raza milenaria exterminada, una confabulación planetaria, el rollo de los protagonistas con una relación algo más potente que únicamente colegas, y una serie de pequeños atajos que sólo influencian agregando más minutos a la ya extensa duración de esta cinta.

Besson, también guionista en este filme, todavía no es capaz de demostrar un argumento realmente potente en sus producciones fantásticas, asimilando influencias evidentes como la saga “Star Wars”, “Avatar” (2009) y su propia “The Fifth Element”, pero indudablemente esconde las falencias en una desatada ópera de efectos y colores.

Si bien esto no es de por sí dañino –es más, hasta resulta entretenido por largo rato–, la falta de soporte en el storytelling comienza a pasar la cuenta, especialmente hacia la segunda mitad del metraje. Porque tenemos un comienzo súper potente y prometedor, como un sueño de ficción realmente bien logrado, pero ya cuando el explicar acabadamente todo el argumento ­–que ni siquiera es uno difícil de entender por sí solo– toma más tiempo que el debido, notamos este vacío en el motivo real detrás de la película. Así, un vaivén de buenos momentos realmente logrados (gracias a todos estos elementos visuales de cinematografía, dirección de arte, diseño y grandes efectos digitales) se pierden por la pobreza de un guion poco pulido y miles de ideas tomadas agresivamente a la ligera, donde cantidad claramente no es calidad.

En el tema del reparto, tal vez no haya sido la mejor elección protagónica. Aunque Dane DeHaan intenta darle vida al libertino Valerian, jamás logra sobrepasar la barrera de su estilo oscuro hacia un donjuán extrovertido. Por el lado femenino, si bien contamos con una protagonista fuerte en el papel, Cara Delevingne –quien por fin nos regala algo de emociones en pantalla– tampoco encaja realmente como una pieza natural que funcione en la misma corriente que su contraparte. Si bien nos dan más variedad, la adición de Rihanna o Kris Wu como secundarios más importantes que lo que parecen sólo terminan indicando movidas publicitarias más que aportes indispensables para el filme, pese a sus manifiestas capacidades.

Más ruido que fondo, pero más entretención que tedio, al fin y al cabo, “Valerian Y La Ciudad De Los Mil Planetas” es un caos ordenado hasta cierto punto, sin duda realizado con ganas, pese a que ello no suponga un éxito rotundo. Ultra influenciado y saturado visualmente, sin lugar a duda funciona como una expansión del universo mostrado en “The Fifth Element”. Por lo mismo, es difícil que permita el disfrute de un público más general, pero sí encontrará un espacio en el nicho de ciencia ficción y fantasía sensacionalista, en ese que prima la apariencia frente a la estructura argumental y la nobleza algo infantil que, de cualquier manera, distrae y se goza.

Por Daniela Pérez

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