Una Segunda Oportunidad

Jueves, 2 de Enero de 2014 | 11:21 am | No hay comentarios

Título original:

Enough Said

Dirigida por:

Nicole Holofcener

Duración:

93 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Julia Louis-Dreyfus, James Gandolfini, Toni Collette, Catherine Keener, Ben Falcone, Tavi Gevinson, Tracey Fairaway, Eve Hewson, Anjelah Johnson-Reyes, Toby Huss

A pesar de la vasta cantidad de narraciones románticas conocidas y que caen en típicos lugares comunes, la historia entre un hombre y una mujer que se buscan en la mitad de su vida, aunque pueda sonar repetido, no lo es. La gracia está en encontrar un punto de inflexión donde cada acción de los personajes signifique avanzar, y no mantenerse, en el plano emocional, en las relaciones con otros y abrirse a nuevas oportunidades. Así, la directora estadounidense Nicole Holofcener nos presenta “Una Segunda Oportunidad”, una historia concisa, agradable y no demasiado convencional, con uno de los papeles principales interpretado por el fallecido James Gandolfini.

Eva (Julia Louis-Dreyfus) es una mujer separada que se encuentra a la mitad de su vida. Por un lado es una masajista particular con una clientela frecuente, y por otro, una madre que está enfrentando el momento en que su hija única debe partir hacia la universidad. Entre los constantes vaivenes de una vida carente en algunos aspectos, conoce a Albert (James Gandolfini), un corpulento y simpático hombre con el que comienza una relación amorosa. Al mismo tiempo se hace amiga de Marianne (Catherine Keener), una poetisa llena de recelo contra su ex-marido. De a poco esta le empieza a generar dudas a Eva respecto de su compañero amoroso y de cómo sería comenzar una nueva etapa en una relación totalmente incipiente.

Desde un comienzo se nos presenta a la esforzada protagonista que debe lidiar con el fin de una etapa. Se encuentra a sí misma sobre la crisis de la mediana edad: un limbo entre la incertidumbre del futuro y el cuestionamiento del pasado y de todo lo hecho. Julia Louis-Dreyfus personifica un papel espontáneo, lleno de vida y sincero, que permite al espectador sentir lazos de identificación. Es bromista, franca e inoportuna en el buen sentido.

Por otro lado tenemos a James Gandolfini, quien nos deslumbra con un papel ávido de demostrar que puede ser el “chico bueno”. Lejos de los estigmas de sus papeles más conocidos, la simpleza y brillantez con la que se transforma en Albert, goza de sinceridad a la hora de representar a una persona completamente normal y madura, pero infantil, cómica y elocuente a su estilo.

La película toca varios temas de la vida cotidiana, pero se queda en el tema de las relaciones: la dependencia madre-hija y la búsqueda del cariño maternal ajeno, los vínculos marido y mujer al borde del colapso, el pilar de apoyo de los amigos en todo momento, el compartir la soledad con otros y sobre todo, la relación que tenemos (y sostenemos) con nosotros mismos.

Nicole Holofcener, directora de varias películas con tintes cómicos y románticos, hace notar su pulcritud principalmente al no dejar cabos sin atar y al utilizar a protagonistas mujeres como los ojos relatores de los sucesos. Logra una historia que es redondita de principio a fin: el romance adulto y maduro (aunque con retazos de actitudes inmaduras) resulta en una cinta encantadora y “livianita”.

En el plano más técnico, las tomas son simples y en ningún momento se llenan de accesorios que puedan entorpecer. Las locaciones son de lo más normal: casas de gente acomodada, cuartos, restaurantes. Los tonos son vivos y claros, con la utilización principalmente de amarillos, los que otorgan un espectro cercano, conocido, pero fresco y agradable.

La actuación impecable de cada uno de los personajes, aunque la mayoría puedan considerarse estereotipos, no resulta nada común ni demasiado predecible. No hace falta pensar qué pasará: es mejor dejar que toda la cinta transcurra a su ritmo. “Una Segunda Oportunidad” es más comedia que romance, y el romance se toma como comedia. Una fórmula de liberar la tensión y la angustia para olvidar los dilemas de la vida y “lanzarse al vacío para ser feliz”. Es, en pocas palabras, una historia simple y con matices realistas, contada sin tropiezos y con un desarrollo correspondiente a una comedia romántica muy poco convencional, cercana y atrapante.

Por Daniela Pérez

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