Una Segunda Oportunidad

Jueves, 19 de Noviembre de 2015 | 9:08 am | No hay comentarios

Título original:

En Chance Til

Dirigida por:

Susanne Bier

Duración:

102 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Nikolaj Coster-Waldau, Ulrich Thomsen, Maria Bonnevie, Nikolaj Lie Kaas, Lykke May Andersen

Desde Dogma 95, proyecto que desafió las reglas y parámetros de Hollywood, el cine danés, y sobre todo el estrenado por estos lados, ha tenido una estrecha relación con este movimiento. Ya sea porque sus antiguos integrantes se han vuelto los principales rostros del cine del país nórdico o por la influencia ejercida en realizadores más jóvenes, los principios que alguna vez arrimaron este grupo siguen en mayor o menor medida vigentes, y Susanne Bier, una de sus adherentes más exitosas  (fue EN CHANCE TIL 01ganadora de un premio Oscar en 2011 por “Hævnen”) los ha conjugado dando espacio también a su propio lenguaje y sensibilidad. De este modo, no es raro –considerando los antecedentes y virtudes de Bier- que una película como “Una Segunda Oportunidad”, pese a ser recibida con tibieza, sea estrenada en Chile, más aún cuando su protagonismo es llevado por uno de los actores de mayor ascenso de Dinamarca, Nikolaj Coster-Waldau, más conocido como Jaime Lannister de la serie “Game Of Thrones”.

Andreas (Coster-Waldau) es un policía felizmente casado, de vida tranquila y con un hijo de pocas semanas. Sin embargo, una operación descubierta con su compañero de trabajo, le develará no sólo las terribles condiciones en que vive un pequeño bebé en manos de una pareja drogadicta, sino que será un punto de quiebre en su propia biografía, cuando a los pocos días sufra una tragedia familiar.

Si bien, ni el título ni el afiche de “Una Segunda Oportunidad” dan muchas pistas sobre su curso, induciendo incluso a pensar que podría tratarse de una comedia romántica o algún drama de escape contra el tiempo, lo cierto es que la última producción de Bier se mueve por espacios y cruces mucho más complejos y trágicos. Lo que evidencia desde sus primeros minutos, cuando los créditos iniciales tiñen las expectativas de ver algo amigable, va cambiando por el drama y la tensión al observar oscuras imágenes ambientadas con música solemne, dando apertura a lo que será la atmósfera de la EN CHANCE TIL 02hora y cuarenta minutos que dura la película, y que excesivamente orientará lo que se puede esperar de esta. En “Una Segunda Oportunidad” no hay descanso ni relajo, salvo por los momentos en que algún infante ríe, puesto que su centro es el suspenso, la violencia y la calamidad; una constante interpelación –o intento de ello- al público y sus nociones de bien y mal, tal como lo han hecho las películas del movimiento al que alguna vez perteneció Bier.

Este tono va en ascendente, y alcanza uno de sus puntos álgidos una vez acaecida la mencionada tragedia familiar (lo que ocurre en los primeros veinte minutos), dispersando el retrato feliz por el de una vida truncada y donde decisiones terribles se asoman con el avance de la película. De este modo, la pareja deberá definir  con todas sus dificultades los pasos a seguir y deberán enfrentar el cómo entender un hecho así, precisamente los momentos en que Bier muestra su experticia –pese a no ser una de sus mejores películas (donde posiblemente se ubique “Brødre” de 2004  y “Hævnen”)-, en tanto no teme saltarse los momentos más dolorosos, ya sea en el proceso interior de los personajes como en los actos físicos que implica una tragedia.

El talento de Bier se trasluce también en los puntos que ha escogido filmar: hay una fijación con los rostros, que pareciera menos invasiva a lo habitual, donde los gestos no sólo reflejan lo que ocurre en el momento, sino que delatan la real personalidad de cada uno de los personajes. Esto también se EN CHANCE TIL 03hace patente en la calidad de las actuaciones, donde Coster-Waldau, pese a sobrellevar bien el protagonismo y los momentos de mayor dolor, pareciese que aún algo le falta para ser lo suficientemente convincente, y donde cabe destacar el desempeño de algunos secundarios, como Nicolaj Lie Kass y Ulrich Thomsen. Por otro lado, la atmósfera –aunque se evidencia esquematizada con su fotografía y música- revela más de la cuenta y prepara demasiado las acciones.

En “Una Segunda Oportunidad” Susanne Bier, al igual que otras películas de sus coterráneos como Lars Von Trier o Thomas Vintenberg, mantiene las dinámicas y principios del movimiento que alguna vez abrazó. La fascinación y la predilección por un realismo sin concesiones a la hora de mostrar el dolor o la disminución de elementos artificiales, como la mezcla de sonido o el uso de luces no naturales, son también  estelares en esta cinta, y son empleados a conciencia y acorde a la sensibilidad de Bier, que, incluso en una película que tal vez no estará entre las mejores del cine danés, sigue saliendo bien parada.

Por Javiera Quiroga

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