Una Familia Espacial

Jueves, 31 de Diciembre de 2015 | 2:09 am | No hay comentarios

Título original:

Capture The Flag

Dirigida por:

Enrique Gato

Duración:

94 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Animación

La estación espacial, el Salón Oval, la cultura de los late, la figura del excéntrico multimillonario, forman parte de una serie de elementos que contribuyen a dejar en claro que la película está contada desde el corazón mismo de los Estados Unidos, y que confluyen en la irrupción de la NASA como articulador clave de la trama. Puede oler parecido a la exageradamente celebrada “Misión Rescate”, pero no, es “Una Familia Espacial”, una película de origen español que, aunque se refugia en el punto de vista norteamericano para urdir su historia, no es de ningún modo otra de esas cintas donde la jugada de calzarse algo de ropaje ajeno se siente impostada o forzada. Simpático y tenue, el filme cuenta a su favor con que detrás hay a un director que confía en la sencillez y en el empuje de los relatos clásicos, rehuyendo de la extravagancia y desfachatez que el mundo de la animación estadounidense suele ofrecer cada vez más habitualmente.

CAPTURE THE FLAG 01Mike tiene doce años, es hijo y nieto de dos astronautas y sueña con seguir los pasos de ellos. Anhela, además, que su abuelo reaparezca y pueda volver a reunirse con la familia. El mundo por mientras contempla cómo un multimillonario quiere quedarse con la Luna para crear energía limpia, agrandar su fortuna y abultar su gigantesco ego. Ese plan involucra hacer desaparecer por completo las huellas de la supuesta proeza alcanzada por el Apolo 11 en 1969, lo que será respondido raudamente por la presidenta de EE.UU. con la aprobación de  una nueva misión espacial, que tendrá implicado al padre de Mike. En medio de esa situación, el niño se verá envuelto en una aventura en la compañía de sus amigos, Amy y Marty, que lo llevará más lejos que incluso su propia sangre.

Más cándida que el grueso de productos animados que suelen copar las salas, “Una Familia Espacial” explica su esencia por ser obra del mismo tipo que entregó “Tadeo, El Explorador Perdido”, un relato de techo bajo, pero lo sorprendentemente agradable y bien articulado como para no lucir empequeñecido al lado de tanto producto animado con estatura de blockbuster. Enrique Gato dota, al menos en su concepción, de ese mismo sello su segunda película, recorriendo pasajes seguros y llanos, aunque esta vez extravía los bríos que su primer largo ofrecía a lo largo de hora y media con CAPTURE THE FLAG 02pocos altibajos. Tanto con sucesión de hechos poco consistentes para los márgenes definidos por la historia, como con situaciones resueltas con déficit de sutileza o, peor aún, energía, la cinta va progresivamente volviéndose opaca y difícil de seguir.

Titulada “Atrapa la Bandera” en España, decepciona en momentos como el del despegue de la nave de la NASA, donde si bien todo lo que ocurre es bastante extraordinario –también ofrece en la lectura de ese momento el calificativo de inverosímil–, no se esmera en hacer lucir ese instante como algo realmente único. A la larga, le saca poco brillo a lo que cuenta, le tiene poca confianza a su propio material, contentándose con el cariño inicial que le imprime a sus personajes y los primeros trazos de la trama. Si la inventiva en la elaboración de su historia aparece aisladamente, en las secuencias en las que la emoción debiese estar arriba existe una deuda que avanza conforme se cruza la mitad.

Se reconoce que privilegie un tono quitado de bulla y conectado con la épica más honesta, y aísle lo excéntrico y disparatado en un solo personaje –el amigo extravagante, Marty, que a ratos agobia, pero también tiene algunos de los buenos momentos de la película–; queremos seguir al inocente CAPTURE THE FLAG 03protagonista y sus genuinos deseos por juntar a la familia y por viajar a la Luna. Sin embargo, llega un punto en que, superados gran parte de los escollos propuestos en un comienzo –que se pueden reducir en el regreso de ese abuelo que hasta cuando abandona por primera vez la Tierra le cuesta hacer una mueca de sonrisa–, la cinta desactiva el entusiasmo por sus propios recursos y resigna intentar convertirse en una película con una narración que bien acompañe la aventura inherente de su historia.

Que al final se hable a nombre de la “humanidad” cuando lo que estamos viendo sólo compete directamente a Estados Unidos, sólo confirma que hay algo poco convincente detrás de la elaboración misma de la película, algo desajustado o derechamente extraviado. Como si a medio camino de la producción, Gato se hubiera dado cuenta que en verdad no tenía nada demasiado interesante qué decir más que exponer los anhelos y deseos de un niño que cae bien a la primera, o que le hubiera provocado incomodidad ubicarse dentro de algo tan gringo para hacer su segundo filme. Como sea, los logros de la película, si bien no merecen total desdén, tampoco resisten mayor análisis, más que hay que reunir sagrados esfuerzos para terminar de verla sin pegar unas cuantas miradas al reloj.

Por Gonzalo Valdivia

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